La idea parte de la ultraderecha y se someterá en junio a un referéndum que pone en peligro los acuerdos de libre circulación del país alpino con la UE La idea parte de la ultraderecha y se someterá en junio a un referéndum que pone en peligro los acuerdos de libre circulación del país alpino con la UE
Se acabó irse a Suiza a «hacer las Américas», ha dicho la ultraderecha del país centroeuropeo. El Partido Popular Suizo (SVP) ha lanzado una propuesta … para limitar la población del país a 10 millones. Argumentan que «hay demasiados extranjeros» en su territorio. La formación, que es la primera fuerza política aunque no gobierna, ha conseguido que el próximo junio se lleve a cabo un referéndum sobre esta cuestión. El objetivo es que, en caso de que se superen los 9,5 millones de habitantes (actualmente son 9,1), el Ejecutivo esté obligado a cerrar las fronteras. El plan cuenta con el apoyo del 48% de los ciudadanos, según una encuesta realizada en diciembre.
La propuesta podría suponer el fin del futuro soñado de muchos jóvenes del sur de Europa. No son pocos los que se plantean pasar una temporada en este paraíso salarial -el sueldo medio triplica al español- y volver con ahorros suficientes para comprar su primera vivienda. El éxito económico de Suiza ha atraído tanto a trabajadores poco cualificados como a otros con elevada formación. De hecho, el 45% de los médicos de sus hospitales son extranjeros.
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Las cifras muestran que Suiza no puede prescindir de estas personas y grandes multinacionales como Roche, UBS o Nestlé han advertido de que sin los trabajadores extranjeros tendrían que reubicar sus plantas en otros países. Economiesuisse, un poderoso lobby empresarial, ha calificado la propuesta del SVP como la «iniciativa del caos».
No es la primera vez que la extrema derecha trata de promover esta idea. En septiembre de 2025, el Consejo Nacional suizo tumbó la iniciativa que el próximo verano se trasladará por primera vez a la ciudadanía. Entonces, en un debate maratoniano en el que más de la mitad de los parlamentarios intervinieron, 121 votaron en contra y 64 a favor, y entre las abstenciones hubo 6 de miembros del propio SVP. El ala más centrista de la formación ultra presentó una contrapropuesta, más moderada, pero cayó incluso de manera más contundente: 161 ‘noes’ y 30 ‘síes’. El plan, según algunos de quienes lo rechazaron, no resolvía ningún problema, sino que creaba otros nuevos.
Hacinamiento en los trenes
Casi un año después, los ultras tratarán de sacar adelante su plan con un referéndum ciudadano. La propuesta, como ocurría con la original, implicaría tensar –o directamente romper– las relaciones del país alpino con la Unión Europea, destino de la mitad de sus exportaciones. Perdería el acceso al mercado único al que Suiza pertenece como parte del espacio Schengen -aunque no es miembro de la UE ni tiene el euro- y la nación tradicionalmente neutral se quedaría «aislada» por su situación geopolítica.
El SVP, sin embargo, tiene sus propios argumentos para impulsar esta iniciativa: el hacinamiento en los trenes, los atascos, la subida del precio de los alquileres y la delincuencia. En resumen, los ultras creen que en Suiza sobra gente. Como remedio proponen que el territorio, conocido por la precisión de sus relojes, ponga en marcha un contador demográfico y si alcanza los 10 millones antes de 2050, el Gobierno esté obligado a aplicar medidas extremas.
En la última década, la población de Suiza ha crecido cinco veces más rápido que el promedio de sus vecinos de la Unión Europea, un aumento generado por el atractivo de su prosperidad económica. El 27% de sus habitantes ha nacido en otro país, según cifras del Gobierno. No obstante, el sistema para lograr la residencia en territorio suizo ya cuenta con limitaciones. A pesar de que cualquier europeo puede trabajar allí, solo puede hacerlo durante un máximo de tres meses y, si desea permanecer más tiempo, debe conseguir un permiso.
Pero Suiza no es una excepción. Muchos países en su entorno han comenzado a endurecer su política migratoria. Italia ha anunciado este miércoles un nuevo decreto para imponer «bloqueos navales» a los inmigrantes, Alemania recorta ayudas a la integración, Suecia endurece los requisitos para obtener la nacionalidad y Dinamarca deportará a los extranjeros condenados a un año de prisión. Y al otro lado del Atlántico, Donald Trump opta por una versión aún más severa con patrullas armadas y expulsiones televisadas.
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