Steven Soderbergh resucita las últimas palabras de John Lennon

El 8 de diciembre de 1980 John Lennon y Yoko Ono se sentaron a hablar con un pequeño equipo de la emisora ​​de radio KFRC de San Francisco en su apartamento neoyorquino en el edificio Dakota. Era la única entrevista radiofónica que concedían por el lanzamiento, tres semanas antes, de su álbum Double Fantasy. Durante dos horas y 45 minutos hablaron con tranquilidad, optimismo y, en el caso de Lennon, desde un punto de vista casi mesiánico, de la vida. Ahora sabemos que esa noche, de vuelta a casa, Lennon sería asesinado a tiros por Mark David Chapman. Por eso, esa charla deviene en mensaje en una botella al futuro y así la ha trasladado en imágenes Steven Soderbergh en su documental John Lennon: The Last Interview, presentado en Cannes en una sesión especial.

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 El cineasta ha recuperado y aportado imágenes, en un documental rematado con IA, a una entrevista radiofónica con el ‘exbeatle’ y Yoko Ono que se realizó la mañana de su asesinato  

El 8 de diciembre de 1980 John Lennon y Yoko Ono se sentaron a hablar con un pequeño equipo de la emisora ​​de radio KFRC de San Francisco en su apartamento neoyorquino en el edificio Dakota. Era la única entrevista radiofónica que concedían por el lanzamiento, tres semanas antes, de su álbum Double Fantasy. Durante dos horas y 45 minutos hablaron con tranquilidad, optimismo y, en el caso de Lennon, desde un punto de vista casi mesiánico, de la vida. Ahora sabemos que esa noche, de vuelta a casa, Lennon sería asesinado a tiros por Mark David Chapman. Por eso, esa charla deviene en mensaje en una botella al futuro y así la ha trasladado en imágenes Steven Soderbergh en su documental John Lennon: The Last Interview, presentado en Cannes en una sesión especial.

Soderbergh no se anda con contemplaciones. Ya desde el título deja claro que sabe a lo que va el espectador. Y en el arranque destaca las palabras de Lennon sobre la canción (Just Like) Starting Over. Es un tema de cómo la pareja se reconcilió, después de unos años turbulentos, y celebra el renacimiento de su historia de amor. Navega entre la melancolía y el optimismo —un verso dice “Nadie tiene la culpa, sé que el tiempo vuela”—, aunque Lennon asegura que tiene una lectura ulterior: habla de la separación entre hombres y mujeres tras el auge feminista de principios de los setenta, y explica cómo pretendía que el mensaje de reconciliación se aplicara a hombres y mujeres en general. Soderbergh, que es el montador de todas sus películas, abre la puerta a que la emoción arrase con los corazones de los espectadores: el filme ha venido a honrar a Lennon.

Nunca se había accedido a toda la entrevista, porque tras el fallecimiento solo se emitieron extractos. Soderbergh ha contado con el apoyo de la familia Lennon, y ha basado la parte visual en material de archivo, reuniendo más de mil imágenes. Pero este enfoque chocaba con algunos límites. Lennon y Ono hablan de su relación, de la paternidad, del futuro y a veces reflexionan en términos abstractos. Esos momentos, el 10% de la película, se han ilustrado de manera no convencional. Soderbergh ha buscado el apoyo de su socio financiero Meta, el gigante de la tecnología que también copatrocina el festival de Cannes, para usar su MetaIA y experimentar lo que, en una entrevista en el medio Deadline, denomina “surrealismo temático”.

En esa entrevista, Soderbergh apunta que, tras chequear que el sonido de la charla estuviera en un buen estado (y así fue, porque la grabaron con el mejor material de la época), “quería respetar la cronología de la conversación porque había una estructura y un ritmo”. Primero editaron en audio. Luego incorporaron las entrevistas con los periodistas, quienes hablaban de su experiencia: el director musical de la radio Dave Sholin; la locutora Laurie Kaye y el ingeniero y productor Ron Hummel (el cuarto participante, Bert Keane, ejecutivo de Warner Bros. Records, falleció durante la producción del documental). Finalmente, organizado en capítulos, añadieron las imágenes de archivo y les quedaron los huecos filosóficos, ese 10% relleno con IA. “Nos reunimos con Sean Lennon y él confío en nosotros”.

Keane era la conexión entre la discográfica y los periodistas, seleccionados por el sello. Así que esa mañana de diciembre de 1980 fluye entre risas, tranquilidad (las ventas del álbum iban muy bien) y una ambición: la de la pareja por volver con fuerza a la música. Lennon, que había cumplido 40 años en octubre, reflexiona sobre sí mismo y su generación (“El grupo de los 60 que ha sobrevivido”) y asegura aportar sus ideas “no como predicador, ni como líder, sino como un reflejo de lo que todos sentimos”.

La entrevista se realiza justo después de una sesión mítica de fotos de Annie Leibovitz para Rolling Stone. Por eso, en un momento dado, solo sale Ono, mientras Lennon acaba con sus retratos. Es muy revelador para entender la química artística y sentimental entre ambos, que se subraya tiernamente cuando el exbeatle describe su encuentro en una exposición de la obra de la artista conceptual en Londres, y de cómo comenzó posteriormente a cortejarla. “Lo que realmente me sorprendió de la entrevista fue el entusiasmo con el que hablaban de todo”, cuenta Soderbergh. “Al escucharlos, uno pensaría que nunca antes habían sido entrevistados. No tenían ningún filtro. Simplemente improvisaban. Se puede percibir la intimidad de la habitación y de la conversación”.

No hay grandes descubrimientos en pantalla, porque queda claro que es la primera de una serie de entrevistas promocionales que iba a dar a más medios sobre el retorno de Lennon a la música. Double Fantasy fue el primer álbum de Lennon en cinco años, marcando el final del descanso que se había tomado desde 1975, cuando nació su hijo Sean. En ese momento, se convirtió en lo que él llamaba un “amo de casa”. En aquel momento, esta era una idea revolucionaria; pero al cumplir Sean los cinco años, se ve cómo le pone el desayuno “sin azúcar”, le deja ver en la tele Barrio Sésamo y cuando llega la niñera, los padres desaparecen hasta el día siguiente… algo que en la época era natural. Él habla de su experiencia como amo de casa, un viaje que ya ha abandonado. Hay un tono de jovialidad algo excesivo, y se acaba sospechando que está promocionando su felicidad para vender el álbum. Incluso el músico confiesa que le gusta “la música disco”.

Por cierto, los periodistas ya sufrieron prohibiciones previas al encuentro: “Nada de preguntas sobre The Beatles”, pero Lennon saca el tema y habla de ellos de forma natural. Para Soderbergh, lo más revelador es “que todo en sus vidas, de una forma u otra, estaba motivado por el amor. Para ambos, inicialmente, por su arte. El amor por su arte era más fuerte que cualquier otra cosa en sus vidas, incluyendo a las personas que los rodeaban”.

“Intentemos que los ochenta sean buenos”, dice. Acabada la charla, Ono y Lennon se fueron al estudio de grabación a trabajar en el siguiente disco. Esa noche, en la puerta del Dakota, les esperaba Chapman con su pistola y tajó la esperanza de una buena década.

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