“Cuando mi psicóloga me recomendó apuntarme a una aplicación de citas, pensé que no tenía nada que perder. En aquel momento me sentía muy sola y mi única motivación era ir a trabajar. No tenía absolutamente nada más que hacer. Así que hice una entrevista personal, rellené unos tests y empecé a quedar con gente como yo”, explica Raquel Frutos, de 33 años. “Hice distintos planes hasta que un día fuimos a jugar a rugby y lo vi. No te lo sabría explicar, pero lo sentí: era él”.
Durante mucho tiempo, la sexualidad y las relaciones afectivas en esta población han sido un tabú. Ahora empiezan a surgir aplicaciones, encuentros y talleres específicos para establecer vínculos y aprender a relacionarse
“Cuando mi psicóloga me recomendó apuntarme a una aplicación de citas, pensé que no tenía nada que perder. En aquel momento me sentía muy sola y mi única motivación era ir a trabajar. No tenía absolutamente nada más que hacer. Así que hice una entrevista personal, rellené unos tests y empecé a quedar con gente como yo”, explica Raquel Frutos, de 33 años. “Hice distintos planes hasta que un día fuimos a jugar a rugby y lo vi. No te lo sabría explicar, pero lo sentí: era él”.
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