La restricción del acceso de los menores de 16 años a las redes sociales en Portugal dio esta tarde un paso importante en la Asamblea de la República, con la aprobación de un proyecto de ley presentado por el centroderecha y apoyado por la oposición socialista. “Una coalición antifamilia” y un ejercicio de “estalinismo digital”, en opinión de Chega, la formación de ultraderecha, que votó en contra de la regulación junto a otro grupo minoritario de la derecha, Iniciativa Liberal. “Esto no es sobre la libertad, es sobre el control de las mentes y del futuro”, atacó André Ventura, el líder de la formación, la segunda más numerosa de la Cámara.
El Gobierno de centroderecha recibe el apoyo socialista para avanzar en la regulación que los populistas de Chega tildan de “estalinismo digital”
La restricción del acceso de los menores de 16 años a las redes sociales en Portugal dio esta tarde un paso importante en la Asamblea de la República, con la aprobación de un proyecto de ley presentado por el centroderecha y apoyado por la oposición socialista. “Una coalición antifamilia” y un ejercicio de “estalinismo digital”, en opinión de Chega, la formación de ultraderecha, que votó en contra de la regulación junto a otro grupo minoritario de la derecha, Iniciativa Liberal. “Esto no es sobre la libertad, es sobre el control de las mentes y del futuro”, atacó André Ventura, el líder de la formación, la segunda más numerosa de la Cámara.
Ventura criticó en particular el artículo que plantea que una agencia administrativa pública pueda suspender el acceso al servicio de una plataforma en todo el territorio nacional y arremetió contra los dos grandes partidos que sacaron adelante el proyecto. “Esto no es una tentativa de regular el espacio digital, es sobre dos partidos que perdieron el control de la narrativa”, afirmó.
Las dos formaciones que se han opuesto al proyecto de ley son también las que han mostrado en los últimos tiempos mayor tirón entre los jóvenes en redes sociales. Rita Matías, la diputada de Chega más activa en redes y con más tirón entre jóvenes, atacó uno de los aspectos de la medida que responsabiliza a las plataformas para retirar mensajes falsos. “Pero ¿quién decide que son falsos?“, interpeló. Le respondió poco después la socialista Sofia Pereira, que lanzó la andanada más gruesa contra los populistas al ironizar sobre la coherencia entre la oposición a la regulación “por parte del partido que promueve el odio y las noticias falsas”.
La bancada ultra considera que el proyecto es un ejercicio de censura y una intromisión en la educación de los menores por parte de sus familias. “El ambiente digital es hoy la plaza pública del debate. Chega no defenderá jamás un estado censor”, criticó el diputado populista Pedro Frazão, que evocó la santificación de Carlo Acutis, conocido como el influencer de Dios, para defender el acceso de menores a internet. “Son ciudadanos manipulables y radicalizados políticamente, quizás por eso no quieren hacer nada”, respondió Gonçalo Capitão, del Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), la formación mayoritaria de la coalición que apoya el Gobierno, que ha presentado la iniciativa.
El grupo liberal hizo hincapié en que el texto ataca la libertad y la privacidad para justificar su rechazo. “Esta propuesta quiere implementar un modelo de vigilancia masiva”, censuró la diputada liberal Marta Patrícia Silva.
El Gobierno encontró la complicidad de los socialistas para sacar adelante una medida que consideran necesaria para proteger la salud de los menores, aunque los diputados del PS también advirtieron de que debe vigilarse que no atente contra la protección de datos. “No somos luditas digitales, no queremos destruir las redes”, afirmó el socialista Pedro Delgado Alves, que defendió la regulación para minimizar todos los impactos negativos que sufren los jóvenes como el bulliyng, la ansiedad, los trastornos o las adicciones.
Tres formaciones minoritarias de la izquierda se abstuvieron, aunque sus discursos fueron en la línea de defender la regulación para proteger la salud mental de los menores. Después de la aprobación en el llamado debate de la generalidad, el texto comienza a ser discutido en comisión parlamentaria, donde intervendrán diferentes especialistas, y experimentará cambios antes de volver de nuevo al pleno para su aprobación definitiva.
La propuesta portuguesa no va tan lejos como la de otros países como Australia, Francia o España, que han prohibido o quieren prohibir el acceso a los menores a las redes sociales hasta los 16 años. El proyecto de ley elaborado por el Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), la formación mayoritaria de la coalición que apoya el Gobierno, plantea que los usuarios de entre 13 y 16 años tengan una autorización familiar para acceder a las redes. La prohibición total estaría limitada a quienes tengan menos de 13 años. Los socialistas han solicitado que se amplíe hasta los 16 el veto total.
La norma es un paso más en la estrategia del Gobierno para restringir la presencia de menores en el mundo digital, que hasta ahora han tenido barra libre de acceso a contenidos a veces inapropiados para sus edades. Varios estudios relacionan el aumento de problemas en la salud mental de los jóvenes y el incremento de conductas violentas con su exposición prolongada y descontrolada a redes y plataformas. Desde este curso, también los móviles están prohibidos en las aulas portuguesas del primer y segundo ciclo (equivalente a la primaria española, desde los 6 a los 12 años), tanto en los centros públicos como en los privados.
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