Por qué la locura de ChatGPT con las imágenes de Ghibli no es solo un meme más

OpenAI ha anunciado este martes que su nueva herramienta Imagen está ya disponible para todos sus usuarios, no solo los suscriptores de pago. Una semana después de su lanzamiento, Imagen está, sin embargo, ligada a un nombre: los estudios japoneses de animación Ghibli. Millones de personas han usado la nueva herramienta para recrear fotos familiares o históricas con el estilo del estudio del mítico Hayao Miyazaki. Por algún motivo, las instrucciones sobre estos memes circularon entre gente que normalmente se dedica a otras cosas:

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 OpenAI admite que la demanda de sus servicios para recrear fotos al estilo de este estudio japonés ha superado todas sus expectativas  

OpenAI ha anunciado este martes que su nueva herramienta Imagen está ya disponible para todos sus usuarios, no solo los suscriptores de pago. Una semana después de su lanzamiento, Imagen está, sin embargo, ligada a un nombre: los estudios japoneses de animación Ghibli. Millones de personas han usado la nueva herramienta para recrear fotos familiares o históricas con el estilo del estudio del mítico Hayao Miyazaki. Por algún motivo, las instrucciones sobre estos memes circularon entre gente que normalmente se dedica a otras cosas:

A pesar de que las imágenes generadas con IA tuvieron su original momento de gloria incluso antes del nacimiento de ChatGPT, parece que ahora han llegado aún más. El uso de ChatGPT ha aumentado hasta un nivel nunca visto respecto a los últimos 12 meses, según Google Trends, aquí comparado con Grok, la IA de X que también ha tenido una semana notable:

Búsquedas globales de ChatGPT (azul) y Grok (amarillo) en los últimos 12 meses, según Google Trends.

Sam Altman, cofundador de OpenAI, dijo que nunca había visto una demanda similar y que los usuarios llegaban a la app de millón en millón. No es tanto cuando, según el propio Altman, el chatbot ya tiene 700 millones de usuarios mensuales. Pero un millón de usuarios “en una hora” sigue siendo asombroso. ¿Qué ha pasado? Es difícil dar una sola respuesta, pero aquí hay varias opciones.

1. Las imágenes son indudablemente mejores

Esta era una imagen generada por otra IA de Ghibli en 2022:

Aquí otro ejemplo mejor, pero que probablemente conllevara mucho esfuerzo en aquel momento:

Ahora, en cambio, hacerlo está a un solo clic para 700 millones de usuarios. Es distinto. Ya no es solo “se nota que es IA”. Ghibli es solo un ejemplo de lo que es capaz, pero por algún motivo el propio Altman escogió ese estilo para anunciar el lanzamiento.

¿Por qué no es solo un meme más? Primero, porque ha pasado la frontera de la viralidad. Ya no solo se comparte el meme, ahora hay millones de usuarios anónimos generando en Ghibli sus fotos de familia. También, por supuesto lo han hecho famosos, políticos y hasta ejércitos.

En España, Antonio Ortiz, analista tecnológico en Error500, fue uno de los primeros en viralizar un meme hecho Ghibli: “¿Esto es un mero meme de moda o muestra la potencia de algo más grande? Yo diría que las dos cosas”, dice. “En cuanto a meme, obviamente va a tener un ciclo de vida corto. Ahora bien, el avance tecnológico va mucho más allá. Lo que ha puesto encima de la mesa OpenAI es distinto a los modelos de generación de imágenes clásicos que teníamos hasta ahora. Eleva muchísimo el nivel a la hora de entender tus intenciones y trabajar con la semántica de lo que hay dentro de la imagen”, añade.

La pregunta es si el meme, a estas alturas de repetición, podrá afectar la propia marca: ¿podremos ver Totoro o Chihiro igual ahora que sabemos que una IA puede copiarlos sin más?

2. ¿Y los derechos?

El propio avatar de Sam Altman hoy en X es una imagen hecha con Ghibli. Aunque un estilo no está protegido, como sí lo están las obras, el uso irreverente de Ghibli ha provocado un debate a menudo superado por nuevas y nuevas imágenes.

OpenAI debía de saber ya que las leyes en Japón son más laxas. Para replicar el estilo de Ghibli, es indiscutible que OpenAI habría utilizado imágenes de películas de Studio Ghibli: “Eso los podría exponer a una demanda por infracción de derechos de autor”, escribe en su blog Andrés Guadamuz, profesor de Propiedad Intelectual en la Universidad de Sussex (ReinoUnido). “Sin embargo, el caso no sería tan claro como muchos afirman. Suponiendo que el Studio Ghibli presentara una demanda en Japón, el primer obstáculo sería que la ley de derechos de autor japonesa tiene una amplia excepción para el rastreo de textos y datos, que aparentemente permite este tipo de entrenamiento con fines comerciales”.

No solo eso: el número de imágenes en abierto de Ghibli en internet ya debía ser enorme.“Hay una razón por la que el contenido de Studio Ghibli es tan fácil de replicar: está por toda la web, con capturas de pantalla en foros, gifs en redes sociales… Los infractores somos nosotros. Nosotros somos los que proporcionamos los datos. Hay tres décadas de contenido de Ghibli disponible en internet”, añade Guadamuz.

3. La melancolía humana

OpenAI ya está inmersa en otras batallas legales sobre derechos. Más allá de la batalla legal este nuevo meme y su perfección ahondó en un problema mayor y cada día más extendido: la IA va en serio, muy en serio. Es difícil escapar de esa melancolía. El profesor y experto en IA Ethan Mollick vuelve a este mensaje cada vez que hay un nuevo paso simbólico más: “No logro confiar del todo en la gente que no está ni levemente desmoralizada por algunos de los avances recientes de la IA”.

El diseñador y fundador del estudio Mendesaltaren Danny Saltarén escribió sobre Ghibli un largo mensaje en X, lleno también de humanidad ante el asalto inevitable de la máquina: “Todas, y cuando digo todas, son todas, las referencias están disponibles para que cualquier persona las intervenga. Esto significa que cualquier persona puede generar o crear. El problema sigue estando en el mismo lugar, y es que hay pocas personas que tengan buenas referencias o gusto. Ahora, tendremos un mundo repleto de cosas sin alma, sin sustancia, como más bello, siendo la normalidad el mal gusto”, explicó luego a EL PAÍS.

En su mensaje intentaba encontrar explicaciones para la supervivencia de la labor humana de algún modo: “Ahora todo es mejor, sí, pero también más estándar. Más correcto. Y más aburrido. Le pedimos a ChatGPT que no falle. Dentro de poco, le pediremos que falle. De forma aleatoria. Para que no nos descubran. Para que nadie note que dejamos de crear y empezamos a imitar. Para engañar. Para aparentar que seguimos siendo capaces. Cuando en realidad solo somos capaces de pedir. Pedirle a una máquina que sea más humana que nosotros”, escribía.

Puede ser que una cosa sea la perfección de la máquina. Hace un año la youtuber DamiLee se preguntaba “Por qué las películas del Studio Ghibli no podrían ser hechas con IA”. Este lunes algunos habían ido a comentar que “este vídeo no ha envejecido bien”. “¿A qué te refieres con eso?”, respondía DamiLee. “¿Crees que generar imágenes en el “estilo” de Ghibli es lo mismo que crear una película de Ghibli? ¿Y piensas que esas imágenes pueden captar el “alma” de sus películas? Lo pregunto de verdad”, decía.

No hace falta ser un experto en las películas Ghibli para distinguir un fotograma real de una imitación de la IA:

Es probable que la IA también llegue hasta ese nivel de detalle en un fotograma. Pero seguirá faltando el resto de la película: “¿Por qué Ghibli sigue sobreviviendo hasta ahora? Porque hemos elegido ir en la dirección opuesta a la tendencia”, decía Hayao Miyazaki. “Nunca he pensado en dominar el mercado o ganar la competencia. Es más fácil si todo va en una sola dirección, porque así nosotros podemos ir en la contraria. Si no tienes esta mentalidad, es imposible seguirle el ritmo a esta sociedad de consumo masivo y tendencias cambiantes”.

 Tecnología en EL PAÍS

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