Alexei Navalni es solo una de las muchas voces críticas que Rusia ha acallado con veneno o peligrosas ventanas abiertas Alexei Navalni es solo una de las muchas voces críticas que Rusia ha acallado con veneno o peligrosas ventanas abiertas
Los envenenamientos a opositores rusos, como el que acabó con la vida de Alexei Navalni, son un secreto a voces en Rusia, donde el destino … de quienes llevan la contraria a Vladímir Putin es el exilio, la cárcel o la muerte. Esa última puede llegar por una ventana abierta y un traspiés, o por la ingesta de cualquier sustancia tóxica.
Las autoridades siempre niegan cualquier tipo de relación con estos sucesos por muchas evidencias que se presenten, pero es evidente que el envenenamiento se ha convertido en una práctica relativamente común del régimen, incluso fuera de las fronteras rusas.
El caso más conocido fue el primero que sufrió el propio Navalny. Fue envenenado en Tomsk cuando volaba de regreso a Moscú. Sucedió cuando trabajaba en su proyecto de ‘Smart Voting’ de cara a las elecciones regionales de esta parte de Siberia. Mediante investigaciones y confesiones obtenidas de los mismos agentes que le envenenaron, su equipo averiguó que se lo pusieron en la ropa interior. Se desmayó en pleno vuelo. Un aterrizaje forzoso y el trabajo de los sanitarios en tierra lograron que sobreviviera. Según apuntaron informes alemanes, país donde se le permitió ir para tratarse, fue expuesto a Novichok, un agente nervioso fabricado en la URSS.
Vladímir Kara-Murzá, otro opositor, también aseguró haber sido envenenado en dos ocasiones. La primera de ellas fue en 2015, que le provocó un coma. Sus allegados admitieron estar asustados por Kara-Murzá pero él hizo caso omiso de las advertencias y en 2017 volvió a sufrir los mismos síntomas que le devolvieron a un estado de coma. A diferencia del caso de Navalni, no se pudo confirmar qué toxina le habrían inoculado.
AFP

Vivir en el extranjero no es protección suficiente. Alexander Litvinenko, exagente de los servicios secretos rusos, murió en Reino Unido en 2006 tras ser envenenado con Polonio-210. En sus últimos días tras meses de agonía, señaló directamente al presidente ruso Vladímir Putin como responsable de haber dado la orden de matarlo. Tras haber trabajado en el FSB (Servicio Federal de Seguridad en ruso) lo abandonó en el año 2000 para trasladarse al país británico. Desde alí fue crítico con el régimen ruso y acuñó el término «estado-mafia» para referirse a la Rusia actual.
Algo similar le ocurrió a Serguéi Skripal. En 2018 fue envenenado junto a su hija en Salisbury, también en Reino Unido. Londres señaló a Rusia de estar detrás de este ataque químico con Novichok, el terrible agente nervioso que diseñó la URSS. Tanto Skripal como su hija Yulia pasaron varias semanas en curas intensivas, pero lograron sobrevivir. Como en los otros casos, el Kremlin negó cualquier responsabilidad.
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