Mónica García: “Las guardias médicas voluntarias romperían el sistema”

La ministra de Sanidad, Mónica García, se enfrenta desde el lunes a la cuarta huelga de médicos en un año contra el Estatuto Marco, que ha sido apoyado por los sindicatos mayoritarios del sistema sanitario. En una actividad legislativa con pocos precedentes en su departamento, acaba de anunciar una ley para evitar el modelo hospitalario público de gestión privada como el que tiene Torrejón, mientras su partido, Más Madrid, avanza en una coalición para las generales. La presentación del proyecto con IU, Comunes y Movimiento Sumar este sábado coincide con el debate abierto por el diputado de su partido Emilio Delgado y el portavoz de ERC, Gabriel Rufián. “Todas las iniciativas son bienvenidas”, defiende.

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Mónica García, ministra de Sanidad, en la sede del ministerio en Madrid. Mónica García, durante la entrevista.La ministra de Sanidad, Mónica García, en la sede del ministerio de Madrid. La ministra de Sanidad rechaza en una entrevista con EL PAÍS más concesiones a los sindicatos médicos, que tienen convocada una huelga esta semana  

La ministra de Sanidad, Mónica García, se enfrenta desde el lunes a la cuarta huelga de médicos en un año contra el Estatuto Marco, que ha sido apoyado por los sindicatos mayoritarios del sistema sanitario. En una actividad legislativa con pocos precedentes en su departamento, acaba de anunciar una ley para evitar el modelo hospitalario público de gestión privada como el que tiene Torrejón, mientras su partido, Más Madrid, avanza en una coalición para las generales. La presentación del proyecto con IU, Comunes y Movimiento Sumar este sábado coincide con el debate abierto por el diputado de su partido Emilio Delgado y el portavoz de ERC, Gabriel Rufián. “Todas las iniciativas son bienvenidas”, defiende.

Pregunta. ¿Cuál fue la última interlocución que ha tenido la ministra con los representantes de los médicos?

Respuesta. El acuerdo lo tuvimos hace unas semanas con los sindicatos del ámbito, que representan a todos los profesionales, incluidos los médicos. Luego están los convocantes de la huelga, con los que hemos estado hablando hasta este fin de semana [el del 7 de febrero]. El problema es que las reivindicaciones que quedan vivas son abstractas y se pueden vehiculizar de otra manera que no sea a través de una huelga. Por ejemplo, el estatuto propio se puede vehicular con una proposición de ley en el Congreso.

Como ministra, tengo que hacerme cargo de todo el Sistema Nacional de Salud y elaborar un estatuto básico para todos los profesionales. Dentro hay un capítulo específico para los médicos, donde están incorporadas las reivindicaciones materiales: disminución de las guardias, reducción de jornada, garantía de descansos y conciliación. Todo lo que ha producido malestar durante años está incorporado en el texto.

P. ¿Hay algún margen para acercarse a las peticiones de los sindicatos médicos?

R. Hemos cedido en todo lo posible. Con una mesa de negociación propia solo para algunos sindicatos, nos estaríamos saltando la democracia representativa de las elecciones sindicales. Cuando se pide un estatuto propio, se está planteando excluir al resto de profesionales de las mejoras. No vamos a segregar el sistema. Cuestiones como las retribuciones son competencia exclusiva de las comunidades. Hemos ofrecido todos los textos posibles y llegado al límite máximo de sus reivindicaciones sin saltarnos la ley.

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P. ¿No es posible hacer las guardias voluntarias?

R. Las guardias voluntarias romperían el sistema. No hay ningún país donde la actividad asistencial no vaya acompañada de guardias o actividad de urgencias. Desde primero de Medicina sabemos que la profesión implica actividad ordinaria y atención a pacientes por la noche y los fines de semana. Es este compromiso el que no coincide con la voluntariedad. La tendencia es reducir horas de guardia y mejorar condiciones, que es lo que hacemos.

P. Algunos médicos ponen el ejemplo de un camionero: sería impensable que condujese 17 horas seguidas. ¿No sería posible rebajar ese máximo de horas?

R. Hablar de 17 horas de guardia significa descansar 24 antes y 24 después. Ya supone un esfuerzo enorme al sistema sanitario y ya va a requerir más plantilla y más presupuesto. No es un cambio menor. Introduce la primera piedra para que cada servicio se organice como quiera. Estoy a favor de que haya servicios que trabajen a turnos: por ejemplo, los de urgencia, intensivos, los del 112, ambulancias. No queremos romper el sistema de un día para otro. Vamos poco a poco.

P. ¿Podrían las guardias retribuirse mejor y contar para la jubilación?

R. La jubilación en España no se mide en horas trabajadas, sino en días y años. Las horas de guardia cotizan a la Seguridad Social y cuentan como vida laboral. Pero nadie en este país se jubila antes por una contabilidad horaria. Sobre el pago mínimo equiparado a la hora ordinaria, lo incluimos en un párrafo, pero las comunidades nos dijeron que era invasión de competencias.

P. Hay médicos que dicen que la Mónica García de hace 10 o 15 años estaría manifestándose con ellos.

R. Me he manifestado por la defensa del sistema público y contra la privatización. También he defendido acabar con las guardias de 24 horas, y ahora lo estoy plasmando en una ley. Soy la primera ministra que ha puesto sobre la mesa el fin de las guardias de 24 horas. Mi trayectoria es coherente: en 2012 me manifestaba contra la privatización y la semana pasada llevé al BOE una ley de gestión sanitaria e integridad del Sistema Nacional de Salud.

P. ¿Qué plazos manejan para la aprobación del Estatuto Marco?

R. Le queda un largo recorrido. Ahora está en consulta pública. Después irá al Congreso, donde se abrirá el proceso de enmiendas. Hablaremos con todos los grupos parlamentarios de lo que supone este estatuto en la mejora de las condiciones laborales: que servirá para que no podamos tener interinos durante 10 o 15 años. Se regula la estabilidad, que los investigadores tengan hueco en el sistema, planes de conciliación… Sé que el PP va a estar en contra. Pero voy a intentar convencer al resto de grupos de que hay un texto muy trabajado con todos los actores: llevamos más de 50 reuniones con el ámbito, más de 20 con los convocantes de la huelga y más de 10 con comunidades autónomas.

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P. ¿Esta andadura va a seguir adelante independientemente de las huelgas médicas?

R. Las huelgas médicas no están vinculadas al texto. Los convocantes reconocen que hay avances importantísimos en las condiciones laborales. Hemos mantenido 22 reuniones con ellos. Creo que el texto materializa la mayoría de las reivindicaciones que tienen ahora mismo los sindicatos. De las enmiendas que quedan, la del estatuto propio puede resolverse en el Congreso de los Diputados. La de las guardias voluntarias rompe el sistema. No lo digo yo: lo dicen las comunidades autónomas, los jefes de servicio y el sentido común. No se puede hacer depender la asistencia de urgencias de la voluntariedad. Eso obligaría a decidir qué servicios cerrar o en qué horarios tendría que cerrar el sistema sanitario.

P. ¿Es realista que salga adelante la ley de gestión pública e integridad del Sistema Nacional de Salud en un Parlamento que ni siquiera tiene una mayoría progresista?

R. Esta ley pone coto a los audios obscenos que oímos en diciembre [en el escándalo del caso Torrejón, destapado por EL PAÍS], que están ocurriendo en determinados lugares y territorios donde se prioriza el negocio sobre la salud. Todo aquel que no esté haciendo eso puede estar tranquilo. Es una ley que dice que sanidad y privatización no deben ir juntas. Y creo que esto no es un compromiso de izquierdas o de derechas. Otra cosa es que haya comunidades, como la de Madrid, cuyo modelo sea este. Porque para la señora Ayuso su modelo es que en los últimos cinco años le hayamos dado 5.600 millones a Quirón.

P. Pero será difícil encontrar apoyos. Necesitarán los votos de Junts.

R. Vamos a explicar la ley. El modelo catalán se basa en conciertos con entidades sin ánimo de lucro. Lo que queremos poner coto es al lucro incesante dentro del sistema público. Y la sanidad catalana puede estar muy tranquila porque no afecta a su modelo. Afecta al modelo de negocio de la señora Ayuso.

P. Este ministerio ha abierto muchos melones: la ley de alcohol en menores, la del tabaco, la del medicamento, el Estatuto Marco… Pero un escenario muy probable es que no se apruebe ninguna.

R. Y hay otro en el que todas esas se aprueban. ¿Hay alguien en contra de limitar el acceso de menores al alcohol? ¿De regular el tabaco? ¿De evitar modelos que prioricen el beneficio económico sobre la atención? Cuando uno acude a su médico, ¿quiere que le traten como paciente o como cliente?

P. La ley de integridad del SNS no revierte los conciertos que hay: tanto el hospital de Torrejón como todos los de Quirón seguirán como hasta ahora. ¿Cómo fiscalizará situaciones como las que hemos conocido?

R. Limita a futuro modalidades dañinas, como la construcción de hospitales mediante cánones abusivos a 35 años. Establece guías claras para revertir modelos privatizados, como ocurrió en Valencia con el modelo Alzira. Con lo que hay ahora, hay que seguir fiscalizando e investigando un modelo como el de Madrid al que se le han perdonado 70 millones, según se ha publicado esta semana. Vamos a llegar hasta el final de esas presuntas malversaciones. Es difícil llegar hasta las entrañas de esos entramados empresariales. La opacidad es grande, pero vamos a llegar hasta el final.

P. Presentan el día 21 su alianza a cuatro partidos, pero no hay marca, ni líder, ni programa. ¿Qué podemos esperar?

R. Ese acto es el resultado de meses de trabajo, de una voluntad de renovar la alianza progresista, mejorarla y dar seguridad a la gente. Les decimos que nos estamos haciendo cargo y que vamos a construir una alianza fraternal, que no es una palabra menor para la izquierda. Lo he contado como la casa de los tres cerditos. Hemos construido casas de paja y de madera. Ahora estamos construyendo la de piedra. Un proyecto colectivo. Esa es la certeza que le queremos dar a todos los que estamos preocupados, como Rufián, por el avance de la ultraderecha.

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P. ¿Sumar es una casa de paja?

R. No, en absoluto. Sumar en las generales fue el elemento que consiguió renovar el Gobierno progresista. Y el mérito de entonces, con una coalición de siglas, fue impedir que Abascal esté, por ejemplo, en el Ministerio de Sanidad. Durante estos dos años, esas fuerzas hemos pasado de presentarnos cada uno porque lo consideramos una necesidad a trabajar juntos. Es algo que no ha tenido nunca este país.

P. ¿Pero es posible el encaje entre la propuesta de Rufián y la suya?

R. Todas las iniciativas que vengan a aportar son bienvenidas. Necesitamos influencers, tertulianos, redes sociales y actos que agiten la esperanza. Necesitamos gobiernos y partidos que se hablen de tú a tú, que no rivalicen y piensen en común. Rufián ha puesto una pregunta encima de la mesa con la que estamos de acuerdo. ¿Qué hacemos? Lo cual no invalida todo lo que hemos hecho, porque en el Congreso, también con los votos de Esquerra y de EH Bildu, hemos aprobado 52 leyes. Más que la mayoría de los gobiernos autonómicos.

P. ¿Pero Más Madrid es partidaria de una lista con Esquerra?

R. No sé si tiene algún sentido y no sé cuál es la propuesta. Cada una de las organizaciones nos sentimos lo suficientemente orgullosas de nuestros partidos para poner ese arraigo territorial al servicio de lo colectivo sin perder nuestra identidad. La pugna de las izquierdas con las derechas es desigual, con unos marcos tóxicos que calan en la gente y tres lemas muy sencillos: Arriba España, fuera los inmigrantes y todo tipo de insultos a la izquierda. Con esos tres marcos están consiguiendo algo que nosotros no logramos con medidas transformadoras de la vida cotidiana. Eso no significa que nos tengamos que poner a su nivel, pero tenemos que afrontarlo unidos.

P. ¿El nuevo proyecto debe traer un nuevo liderazgo?

R. De un proyecto sólido, sale un buen liderazgo. No volvamos a empezar la casa por el tejado. Ahora mismo, lo más importante y lo que crea más espacio seguro para la izquierda es el arraigo territorial.

P. ¿Ha sido desleal Emilio Delgado con la dirección de Más Madrid, al invitar a una charla a Rufián?

R. En absoluto. Emilio Delgado es un valor político de Más Madrid. No hablo de deslealtades, sino de que seamos capaces de remar todos en el mismo barco y de aunar proyectos.

P. Antes de las generales deberían llegar las autonómicas. ¿Usted está dispuesta a dar el paso?

R. En este momento soy una orgullosa ministra de Sanidad y una de las líderes de Más Madrid. Entre estas dos almas me muevo con la misma vocación, que es mejorar Madrid y la sanidad. Y estoy dispuesta a remar en los dos sentidos.

P. Y sobre el liderazgo de la izquierda, ¿se descarta?

R. Esto no va de sustituir liderazgos, sino de crear proyectos. Eso da más seguridad a nuestros votantes que el estar ahora discutiendo quién es quién.

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