Merlín y la buena familia mexicana

La mascota oficial del Mundial es un jaguar, pero el que llegó hasta el Palacio Nacional ha sido el pato Merlín. Por algo, México es uno de los países más protocolarios del mundo donde las normas se rompen todo el rato. Sentar a tremendo felino en una silla detrás de la presidenta era un poco más aparatoso y, sobre todo, mucho menos efectivo políticamente. El jaguar podrá tener la llave del inframundo y encarnar el poder majestuoso de los k’uhul ajaw, los sagrados monarcas mayas; pero Merlín es blanco e inofensivo como la barba del mago de Disney y admirable como el tercer hijo de una madre soltera.

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El pato en Palacio, señuelo electoral y antídoto de las campañas racistas de Trump, simboliza la dignidad de tantas madres luchonas

El pato Merlín en la conferencia de prensa en Palacio Nacional, este lunes. Moisés Pablo Nava (Cuartoscuro)
David Marcial Pérez

La mascota oficial del Mundial es un jaguar, pero el que llegó hasta el Palacio Nacional ha sido el pato Merlín. Por algo, México es uno de los países más protocolarios del mundo donde las normas se rompen todo el rato. Sentar a tremendo felino en una silla detrás de la presidenta era un poco más aparatoso y, sobre todo, mucho menos efectivo políticamente. El jaguar podrá tener la llave del inframundo y encarnar el poder majestuoso de los k’uhul ajaw, los sagrados monarcas mayas; pero Merlín es blanco e inofensivo como la barba del mago de Disney y admirable como el tercer hijo de una madre soltera.

La madre se llama Karla Cortés y tomó el micrófono en el templo máximo de los rituales patrióticos para contar que al pato le daban verdura y frutas, pescado y grillos vivos. Una equilibradísima dieta contra el colesterol y la diabetes aviar. Solo los domingos tenía permiso para echarse unas carnitas, con recordatorio incluido para el taquero favorito de Merlin, que llevaba siendo una sensación en redes durante los últimos días. Merlín festejando en el Ángel, Merlín compitiendo con un jaguar y un axolote (el otro animalito fetiche del Mundial), Merlín rematando de chilena o ayudando a Tala Rangel a mantener a cero la portería mexicana en lo que va de torneo.

En la cadena anónima de la viralidad, no sabemos quién fue el primero en ver el potencial memético del asunto: un pato de dos años vestido con la camiseta de la selección caminando por el centro histórico de la capital mientras sus dueños sirven aguas de sabor en un puesto ambulante. Pero una vez desatada la magia, el equipo de comunicación de la presidenta ha estado rápido a la hora de capitalizar el fenómeno. Además de la exquisita dieta del animal, Karla contó también, con la presidenta a su lado, que no es fácil ser una mamá sola con un empleo informal y dos hijos, además de Merlín.

El pequeño, de 14, no paraba de acariciar a su mascota, mientras que el mayor, de 22, que según su madre acaba de salir de un hospital psiquiátrico con un diagnóstico por psicosis, abrazaba a su hermano. Era la foto buscada. La propia Karla lo puso en palabras: “La buena familia mexicana”. La dignidad de tantas madres luchonas que sacan adelante ellas solas a su familia. Un señuelo electoral y el antídoto para las campañas racistas al otro lado de la frontera. El último capítulo de premeditada deshumanización es presentar a los migrantes como monstruos extraterrestres.

El Mundial en marcha está siendo, como ha sucedido en otras ediciones, un escaparate más allá del futbol. Cada gesto está cargado de intención y Sheinbaum ya lleva unos cuantos. La presidenta había sido invitada por FIFA al palco del partido de inauguración en el Azteca, pero en una jugada simbólica decidió ceder su invitación a una joven indígena del norte de Veracruz. Sheinbaum cambió el palco por las gradas de un humilde deportivo público de la popular colonia Gustavo Madero, acompañada por la alcaldesa, Clara Brugada. En el Mundial más caro e inalcanzable de la historia, la presidenta y la alcaldesa están con los que ni con el sueldo de varios meses pueden pagar un boleto.

Los focos del mundo entero están puestos estas semanas sobre México. La visibilidad que da el evento deportivo está siendo un imán para un torrente de causas que buscan aprovechar el momento. Solo para el día de la inauguración estaban convocadas hasta 20 protestas. Desde colectivos de madres de desaparecidos, al sindicato de maestros que batalla por mejorar sus pensiones y hasta satélites de la oposición a Morena. Un crisol de demandas y dolores que encarnan el complejo mapa de tensiones del país. Uno de los memes de estos días dice: “Las madres buscadoras se disfrazan de pato para ver si Sheinbaum las invita a las mañaneras”. Desde luego, son igual o más admirables, pero menos blancas e inofensivas que el Pato Merlín.

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