La primera ministra italiana presumía de una estrecha relación con Trump, pero no fue advertida con anticipación de los bombardeos y permanece «en fase de observación» La primera ministra italiana presumía de una estrecha relación con Trump, pero no fue advertida con anticipación de los bombardeos y permanece «en fase de observación»
Giorgia Meloni, que presumía de ser la líder europea que gozaba de una relación más estrecha con Donald Trump, ha optado por mantener un perfil … bajo y a la espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos tras el inicio de la campaña de bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado sábado. En las antípodas del presidente Pedro Sánchez, que ha ahondado el pulso con el inquilino de la Casa Blanca al negar el uso de las bases estadounidenses en territorio español, y alejada también de las posiciones de los dirigentes de Alemania, Francia y el Reino Unido, que pretenden construir una nueva estrategia de defensa europea, la primera ministra italiana prefiere por el momento mantenerse en una «fase de observación de los acontecimientos», según indican fuentes del Ejecutivo de Roma.
De hecho, se va a hacer esperar la comparecencia de la primera ministra en el Parlamento para dar explicaciones sobre la postura de Italia ante esta nueva crisis bélica, como le exigen las fuerzas de la oposición de izquierdas. No está previsto que lo haga hasta dentro de dos semanas, el 18 de marzo. Una eternidad. Por el momento se ha limitado a conceder una entrevista al informativo Tg5 en la que echó la culpa de la actual «temporada de caos» a la crisis del Derecho Internacional, una situación «inevitablemente hija de la guerra en Ucrania» iniciada por Rusia. También dijo que «no podíamos permitirnos» que el régimen de Teherán consiguiera misiles de largo alcance con cabeceras atómicas, abrazando así una de las justificaciones para los bombardeos esgrimida por Trump.
El Gobierno de Meloni ni siquiera ha aclarado si las fuerzas estadounidenses están utilizando de algún modo en la campaña contra Irán las bases de la OTAN existentes en territorio italiano. Después de que algunos analistas aseguraran que en los últimos días habrían partido vuelos militares norteamericanos hacia el Mediterráneo oriental desde las instalaciones de Sigonella, en Sicilia, el ministro de Defensa, Guido Crosetto, se limitó a comentar este miércoles que la utilización de esas instalaciones está regulada por tratados bilaterales. Estos acuerdos prevén que Washington anuncie a Roma su uso para acciones ofensivas por medio de una petición formal que todavía no habría llegado.
Alice Riccardi, profesora de Derecho Internacional en la Universidad Roma Tre de Roma, recordó que aunque el contenido de los pactos permanece en parte secreto, las bases «no pueden nunca utilizarse para fines contrarios a una norma imperativa del Derecho Internacional, como la prohibición de una agresión armada», según comentó al diario ‘Il Fatto Quotidiano’.
Envío de una fragata
Espoleada por la decisión del presidente francés, Emmanuel Macron, de desplegar al Mediterráneo el portaaviones ‘Charles de Gaulle’ y su grupo aeronaval, el Ejecutivo de Roma estaría valorando enviar una fragata militar frente a las costas de Chipre para contribuir a la defensa de este país europeo, según adelantó el diario ‘La Repubblica’. Una base británica situada en territorio chipriota fue alcanzada el pasado domingo por un dron no tripulado iraní. También es posible que Italia despliegue una batería del sistema misilístico Samp-T en Kuwait o Emiratos Árabes Unidos para contribuir a la defensa frente a los ataques persas. «Todos los países del Gobierno nos han pedido ayuda en este momento», aseguró Crosetto, quien aventuró la próxima aprobación de un paquete de ayudas militares italianas para las naciones afectadas.
El propio Crosetto se ha visto envuelto en la polémica porque cuando comenzaron los bombardeos de Estados Unidos e Israel a Irán se encontraba en Dubái de vacaciones junto a su familia. La supuesta falta de información con la que contaba ha sido objeto de escarnio para la oposición de izquierdas y prueba de que no existe un canal de comunicación privilegiado entre Roma y Washington. «Meloni no interviene y aunque reivindica una amistad con Trump, no fue advertida antes del ataque, hasta el punto que nuestro ministro de Defensa quedó bloqueado en la zona. El Gobierno no puede permanecer chafado por el estadounidense o dañará de manera irreparable el papel diplomático que Italia ha desarrollado siempre y que reconocen todos los países de la región», comentó Elly Schlein, líder del Partido Democrático, la principal fuerza política de izquierdas.
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