En un mundo de líderes vociferantes y amenazas bélicas constantes, esta activista y exministra australiana, que ahora es la directora ejecutiva de la Campaña Internacional por la Abolición de las Armas Nucleares, defiende apasionadamente la vía diplomática. Pero, sobre todo, un futuro en el que las armas nucleares solo sean el recuerdo de un pasado distópico En un mundo de líderes vociferantes y amenazas bélicas constantes, esta activista y exministra australiana, que ahora es la directora ejecutiva de la Campaña Internacional por la Abolición de las Armas Nucleares, defiende apasionadamente la vía diplomática. Pero, sobre todo, un futuro en el que las armas nucleares solo sean el recuerdo de un pasado distópico
Aunque creció en una granja de manzanas en Australia, Melissa Parke siempre ha tenido una visión extraordinariamente global de la realidad. Es lo que le … llevó a trabajar en Gaza, Kosovo, Líbano o Yemen como abogada especializada en derechos humanos de la ONU. Y lo que le permitió desempeñar el cargo de ministra de Desarrollo Internacional en su país. Desde 2023, esta expolítica laborista es la directora ejecutiva de ICAN, la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, una organización cuya labor fue reconocida en 2017 con el Nobel de la Paz. Su trabajo es conseguir que las más de 12.000 ojivas que poseen los nueve países con armamento nuclear no se utilicen y que amenazas como las que ha vertido Donald Trump esta semana contra Irán jamás se materialicen.
– Aún estamos digiriendo la resaca nuclear provocada por Trump esta semana. ¿Qué nos enseña este episodio?
– No es ni normal ni aceptable que la persona que tiene el dedo sobre el botón nuclear vierta amenazas como esas o posea armas capaces de provocar la extinción. No puede ser que un solo hombre o un solo país amenace con la aniquilación de otro. Este episodio demuestra que la eliminación total de las armas nucleares es una prioridad global urgente.
– ¿Cree a Trump capaz de dar el paso?
– Sí, es capaz de hacerlo. Es todo muy preocupante: estamos ante un colapso total del control del armamento y ante una nueva carrera nuclear. Pero también asistimos a un aumento de la retórica nuclear, incluso entre líderes que deberían ser más sensatos. Todo eso mientras vemos ataques militares contra instalaciones nucleares, o muy cerca de ellas, en Irán, Israel o Ucrania.
– ¿Estamos más cerca que nunca de una guerra nuclear?
– Durante la Guerra Fría hubo algunos momentos críticos, incluida la crisis de los misiles de Cuba. Se evitó el desastre por pura suerte, como han señalado muchos expertos. La situación actual es más compleja porque ahora hay nueve estados armados en lugar de dos. Además, hay muy poca confianza y comunicación entre ellos, y eso aumenta las posibilidades de malentendidos y errores de cálculo. Una guerra accidental es tan probable, o incluso más, que una guerra deliberada.
– ¿Cuánto influyen los líderes políticos de cada momento histórico en la cuestión nuclear?
– Cuando hablamos de ese liderazgo de «hombres fuertes» que ahora está de moda, ponemos en evidencia que gran parte del problema es el sistema patriarcal basado en la fuerza en lugar de en la diplomacia. El destino de la humanidad nunca debería estar en manos de una sola persona. Incluso si tuvieras a los líderes más estables, racionales y bien informados, eso no eliminaría la amenaza. Como dijo el exsecretario general de la ONU Ban Ki-moon, no hay manos adecuadas para armas inadecuadas.
– ¿Estaba Irán tan cerca de obtener armas nucleares como han sostenido Estados Unidos e Israel para justificar esta guerra?
– Netanyahu lleva décadas diciendo que Irán está a una o dos semanas de tener sus propias armas, una afirmación que se ha demostrado falsa tanto por la Agencia Internacional de la Energía Atómica como por la inteligencia estadounidense. La hipocresía de los estados que tienen armas nucleares, y que atacan a otro estado que no las tiene con el pretexto de que las están desarrollando y que eso supone una amenaza, es absoluta. Israel no se ha adherido a los tratados ni ha permitido la inspección de su programa nuclear. Eso es algo de lo que no se habla lo suficiente.
– ¿Qué papel juega la tecnología, y especialmente la IA, en todo esto?
– Su integración en los sistemas militares está acelerando la guerra, reduciendo el tiempo para la toma de decisiones nucleares y creando oportunidades para ciberataques, errores y desinformación. De hecho, un sistema de IA que utilizó datos obsoletos fue el responsable del ataque contra la escuela de niñas en Irán en el que murieron más de 150 personas. Y lo que es más escalofriante, un estudio del King’s College ha demostrado que en las simulaciones de guerra, la IA opta por recurrir a las armas nucleares en el 95% de los casos. Así que sí, estamos más cerca que nunca de una guerra nuclear, ya sea intencionada o por accidente.
– ¿Cuál es la manera más efectiva de desactivar el argumento de la disuasión mutua?
– La extensión lógica de ese argumento es que todos los países deberían tener armas nucleares. Pero, ¿sería ese un mundo más seguro? Es la misma lógica que utiliza el ‘lobby’ de las armas en Estados Unidos. ¿Más armas significa más seguridad? No, todo lo contrario. Y pasa lo mismo con las armas nucleares: cuantas más hay, más posibilidades de que se usen. Todos los países que las tienen plantean una amenaza para la humanidad. Lejos de crear estabilidad, como ellos defienden, se usan para la coerción, la intimidación y para defender la idea de que no deben rendir cuentas ante el derecho internacional.
La posición de España
– Francia también ha anunciado el aumento de su arsenal. ¿Cómo valora esta decisión?
– El presidente Macron ha afirmado no solo que aumentarán su arsenal, sino que dejarán de ser transparente en lo que respecta a sus armas. Este anuncio es una amenaza directa para la paz y la seguridad de la región y el mundo y constituye una violación de su obligación legal de realizar esfuerzos de buena fe en pro del desarme. De hecho, está moviéndose en la dirección opuesta.
– En este contexto, ¿cuál es la situación real del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP)?
– Por muchos países que afirmen apoyarlo en la ONU, Francia y otros miembros de la OTAN lo están socavando. Se diseñó para acabar con las armas nucleares en un plazo de 25 años y para ello, se alcanzó un gran acuerdo según el cual todos los demás países aceptarían no adquirirlas. A cambio, los estados poseedores prometieron que se desarmarían, pero no cumplieron su parte y por eso, en 2017, 122 países votaron a favor de un tratado para prohibirlas. La realidad es que el TNP está en estado crítico.
– ¿Y qué le parece la postura de España? Aún no hemos firmado el tratado prohibición…
– El presidente Sánchez ha adoptado una postura firme y ha rechazado la idea de que la seguridad pase por las armas nucleares. Y ese liderazgo activo, valiente y de principios resuena con los valores que el pueblo español defiende desde hace tiempo. Según las encuestas, una amplia mayoría se ha mostrado a favor de que España se adhiera al tratado. Si lo hiciera, sería el primer país de la OTAN en dar ese paso y sentaría un excelente ejemplo.
– A menudo, las campañas abolicionistas suelen ser tildadas de ingenuas e idealistas. ¿Qué responde a esos ataques?
– Los estados poseedores y sus aliados presentan estos tratados como un ejemplo de «humanitarismo blando» que no se basa en la seguridad real. Pero las catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales tienen que ver, y mucho, con la seguridad. ¿Acaso es realista una estrategia de seguridad basada en armas nucleares cuyo uso no solo sería genocida sino suicida? No hay nada de ingenuo en señalar que la disuasión nuclear es un sistema de creencias mítico que no está basado en evidencias. No somos idealistas, somos realistas, vemos los riesgos que enfrenta el mundo. Son los defensores de la doctrina de la disuasión quienes no viven en el mundo real.
El estigma nuclear
– Su organización ha logrado que se desinviertan más de 4.000 millones de dólares en la industria nuclear. ¿Ser un banco pronuclear debería ser tan tóxico para una entidad financiera como invertir en diamantes de sangre?
– Eso espero. Nuestro objetivo es que resulte éticamente inaceptable para los inversores. No hablamos de cualquier arma, sino de armas capaces de terminar con la vida completa en la Tierra.
– El Papa Francisco fue un poderoso aliado de su causa. ¿Por qué no vemos a más personalidades involucrarse en este tema?
– El Papa amplió la doctrina papal hasta afirmar que no solo el uso, sino también la posesión de armas nucleares, era un pecado. Actores como Michael Douglas, Jane Fonda, Emma Thompson o Matt Damon han defendido el desarme, pero nos gustaría que más personas influyentes y líderes de opinión hablasen de este tema.
– ¿Qué ha aprendido sobre el poder y la geopolítica en el tiempo que lleva al frente de ICAN?
– Los estados con armas nucleares y sus aliados, pero también algunos medios y ‘think tanks’, hablan de una manera deliberadamente abstracta, utilizando palabras como ‘estabilidad estratégica’ o ‘disuasión’. Nunca dicen que estas armas están diseñadas para cometer el asesinato masivo y violento de millones de personas inocentes. Por eso, es necesario cuestionar el discurso dominante, combatir los mitos y dar voz a quienes han sufrido las consecuencias de estas armas.
– En su anterior vida, fue ministra de Desarrollo Internacional en Australia. ¿De dónde viene su interés por el desarme?
– Siempre me han preocupado la justicia, el medio ambiente y los derechos humanos. Y para mí no hay mayor injusticia contra la humanidad y el planeta que las armas nucleares. Me inspiró la historia de Tom Uren, un ex ministro laborista australiano que fue prisionero en Japón y presenció la bomba de Nagasaki. Pasó el resto de su vida haciendo campaña por el desarme y solía decir que la lucha contra las armas nucleares es la más importante de la raza humana.
– Usted creció lejos de los núcleos de poder, ¿cómo le ha ayudado esa mirada de ‘outsider’?
– Es vital. Este es un debate que siempre han controlado quienes poseen estas armas. Además, parece que solo los expertos pueden hablar de este tema. Casualmente, estos expertos suelen ser hombres blancos de avanzada edad. Pero todos tenemos mucho que perder si hay una guerra nuclear y por eso, tenemos derecho a hablar. Una de las razones por las que recibimos el Nobel fue porque logramos centrar la conversación en lo que sucedería en caso de que se utilizaran.
– ¿Y qué sucedería?
– Hiroshima y Nagasaki, así como las más de 2.000 pruebas nucleares que se han llevado a cabo en todo el mundo, demuestran que estas armas causan daños catastróficos e indiscriminados a las personas y al medio ambiente. Las últimas investigaciones científicas han demostrado que no solo morirían millones de personas por los efectos inmediatos de las quemaduras por la explosión y la radiación, sino que, además, el polvo llegaría a la estratosfera bloqueando la luz solar durante al menos una década, lo que provocaría el colapso de la agricultura y la muerte de miles de millones de personas por inanición durante el invierno nuclear. Los estudios también demuestran que cualquier uso de un arma nuclear desencadenará, casi inevitablemente, una escalada, represalias y, finalmente, una guerra nuclear. La idea de que podría limitarse a una zona geográfica sencillamente no se sostiene.
– ¿Qué alimenta su optimismo a pesar de todo?
– Trabajar con personas apasionadas por proteger a la humanidad y al planeta es lo que aporta sentido y propósito a esta lucha. Como dice un viejo dicho africano: ‘Si crees que eres demasiado pequeño para marcar la diferencia, es que prestas demasiada atención a tu ego’. Ahora contamos con un tratado que prohíbe estas armas, algo que muchos pensaban que era imposible. Es un rayo de esperanza en el sombrío panorama de la seguridad y la prueba de que otra vía, la del diálogo, la diplomacia y el desarme, prevalecerá en último término frente a la confrontación, la militarización y la proliferación.
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