El partido de Le Pen aspira a ganar este domingo la alcaldía de la segunda localidad de Francia, símbolo de las fracturas del país y del poco arraigo local de la coalición afín a Macron El partido de Le Pen aspira a ganar este domingo la alcaldía de la segunda localidad de Francia, símbolo de las fracturas del país y del poco arraigo local de la coalición afín a Macron
Es considerada la ciudad de corazón de Emmanuel Macron. Aunque nació y creció en la septentrional Amiens, el presidente francés presume de una particular afección … por Marsella y nunca ha ha disimulado su pasión futbolística por el principal equipo de la ciudad, el Olympique. En septiembre de 2021, el dirigente de centro derecha había presentado un plan destinado a resolver los problemas de inseguridad, pobreza, transportes o servicios públicos de la segunda localidad más poblada del país. Lo bautizó con el nombre ‘Marsella en grande’ y prometió que el Estado invertiría allí 5.000 millones de euros.
Cinco años después, el balance de ese proyecto no resulta positivo. Macron prometió que se rehabilitarían o reconstruirían 188 escuelas marsellesas (de un total de 400) antes de 2030, pero solo han culminado las obras en 27. La Fiscalía abrió en febrero una investigación preliminar por un posible delito de favoritismo tras observar irregularidades en la concesión de esas reformas. «Es una iniciativa compleja, que abarca sectores muy diversos y difícil de valorar por los votantes», explica a este medio el sociólogo Nicolas Maisetti. Según el autor del libro ‘Marseille, ville du monde’, «no hay un organismo que controle su ejecución y las inversiones prometidas consisten en una mezcla de ayudas y préstamos».
Aunque el presidente galo considera que Marsella es la localidad a la «que más hemos ayudado», la coalición macronista sufrió allí un correctivo en la primera vuelta de las elecciones municipales. Tras obtener el 12,4% de los votos el 15 de marzo, la conservadora Martine Vassal, que encabeza una alianza entre la derecha tradicional y los partidos afines a Macron, tiene un rol prácticamente testimonial en la segunda ronda que se celebra este domingo. Las miradas están puestas en la ciudad debido al peso de la extrema derecha. La lista del lepenista Franck Allisio (35%) quedó muy cerca de la agrupación de izquierdas liderada por el alcalde, el socialista Benoît Payan (36,7%), y aspira a dar la sorpresa.
El auge de Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen, desde hace 15 años cuenta con un freno evidente: su poca implantación en las ciudades más pobladas, como París, Lyon, Burdeos o Toulouse. Este factor, sin embargo, no se cumple en las principales metrópolis del arco mediterráneo. Aparte de Marsella, la formación ultra cuenta con opciones de victoria en Aviñón, Nîmes, Toulon y Niza, con una lista encabezada por el diputado Éric Ciotti, que en 2024 dejó la presidencia de la derecha tradicional de Los Republicanos para fundar un grupo satélite del lepenismo.
Líderes envejecidos
La extrema derecha se ha aprovechado en Marsella, Toulon o Niza «de la pérdida de credibilidad de la derecha tradicional y del envejecimiento de algunos barones locales», sostiene la politóloga Christèle Lagier, profesora en la Universidad de Aviñón y experta en el electorado lepenista en el sudeste francés. A eso se le suma el problema del narcotráfico. La inseguridad, junto con las alianzas de partidos tradicionales y formaciones más radicales, ha sido el principal tema de debate de esta campaña, a pesar de que los ayuntamientos galos casi no tienen competencias en materia policial y judicial.
Después de que la guerra entre la DZ Mafia y los Yoda desembocara en 2023 en un récord de muertos en Marsella (49), esa cifra se redujo a 24 en 2024 y 17 el año pasado. A pesar de ello, «los narcos actúan cada vez más como profesionales», advierte Hassen Hammou, fundador del colectivo Trop jeune pour mourir. La DZ Mafia no solo extorsiona a comercios locales e intenta corromper a funcionarios judiciales, sino que ·también compra la paz social entre los habitantes de los distritos periféricos. Ha organizado partidos de fútbol, financiado fiestas de barrio y pagado alquileres», señala.
«Estoy harta de que me paren y me pidan que me identifique cuando entro en mi barrio», afirma Josette Lecomte, de 62 años, mientras hace la compra en un centro comercial del distrito XII de Marsella, donde el candidato ultraderechista obtuvo más del 44% de los votos. Esta jubilada y lepenista reside en los conocidos Barrios Norte, lastrados por los numerosos puntos de venta de estupefacientes. Su población se divide entre una abstención masiva y un creciente apoyo a la extrema derecha –con un fuerte respaldo también en las zonas más adineradas–. En cambio, el alcalde socialista cuenta con su núcleo duro de electores en las clases medias del centro y de la zona del Viejo Puerto.
«Mi marido tiene un aspecto magrebí y, cuando va a hacer la compra, hay mujeres mayores que se apartan y esconden el bolso», lamenta Nassira Bena, de 53 años, una marsellesa con raíces argelinas, sobre la desconfianza creciente en esta localidad –es dos veces y media más extensa que París– donde coexisten barrios muy ricos con otros muy pobres. En el pasado ya hubo graves episodios de racismo. El contexto local ha contribuido a que el candidato lepenista, el diputado Allisio, haya hecho una campaña sin tapujos. Su medida estrella consiste en crear «zonas especiales para las familias» en las playas y los parques, dando a entender que prohibiría la presencia de jóvenes con apariencia no europea.
E. Bonet

Desde la candidatura del socialista Payan también prometen políticas contra el narcotráfico. El número tres de la coalición progresista Primavera Marsellesa es el activista Amine Kessaci, de 22 años, al que asesinaron a un hermano pequeño en noviembre –perdió a otro en 2020 por el mismo problema– supuestamente en represalia a su militancia en contra de los narcos.
«Seguiremos aumentando el número de agentes municipales, tras haberlos doblado de 400 a 800 desde 2020», promete la candidata Katia Yakoubi, muy cercana a Kessaci. Según esta asistenta social y militante asociativa de los Barrios Norte, «la lucha contra los narcos también debe tratar la manera de evitar que los adolescentes caigan en sus garras. En política, vale más prevenir que curar. Mi prioridad es que construyamos el primer conservatorio de música en esos distritos». Las urnas dirimirán entre dos proyectos opuestos en una Marsella que simboliza las fracturas sociales en Francia.
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