Los que van con el pie derecho por delante en la tabla, de espaldas a los demás, y así desciende Lucas Eguíbar, son cariñosamente llamados goofies, patosos, como patoso era el personaje de los dibujos animados de Disney, pero ya cumplidos 32 años, y en sus cuartos Juegos Olímpicos, cuando deberían hacer un pasillo de honor a su paso cuando surfea sobre la nieve, el donostiarra descubrió que el verdadero patoso era un debutante de 21 años, norteamericano, Nathan Pare, que toma una curva recta para ganarle la posición por el exterior, y le derriba cortando su trayectoria.
En sus cuartos Juegos, el donostiarra, de 32 años, aspiraba a superar el séptimo puesto conseguido en las dos anteriores citas olímpicas
No ha sido este jueves un día que Lucas Eguibar recordará con cariño en los próximos años. Tras superar los octavos de final en una tanda a cuatro en la que cayó eliminado el otro español en liza, el también donostiarra Álvaro Romero, Eguibar, de 32 años y con tres Juegos Olímpicos de invierno a sus espaldas, ha sufrido un desafortunado lance en los cuartos de final que le ha privado de luchar por las medallas en Milán-Cortina 2026.
En las elevadas laderas de Livigno, allí donde ciclistas y atletas disparan sus pulsaciones cada primavera para mejorar su oxígeno en sangre, el veterano snowboarder de San Sebastián ha perdido el equilibrio en la tabla cuando uno de sus rivales, el estadounidense Nathan Pare, ha invadido su trayectoria en una de las curvas a derechas del sinuoso circuito transalpino.
La caída de Eguibar no ha impedido que Pare pudiera continuar en carrera. Es más, el joven norteamericano, de 21 años, ha cruzado la línea de meta en primera posición, exultante y con los puños al viento por delante de los franceses Jonas Chollet y Loan Bozzolo, tan igualados que sus tiempos han requerido foto finish.
Ha sido entonces cuando los jueces de la prueba han entrado en escena. En un primer momento, todo parecía destinado a conocer cuál de los dos corredores galos acompañaría a Pare en la primera de las semifinales de la tarde. Sin embargo, la decisión se ha demorado más de lo normal, dejando evidentes pistas de que algo extraño estaba ocurriendo en la sala de revisiones.
Poco después, con los competidores enfocados por la retransmisión televisiva, también Eguibar, visiblemente molesto por el cruel desenlace, los jueces han decidido descalificar a Pare, brindando el billete a la siguiente ronda a los dos snowboarders franceses.
Solo entonces, Eguibar ha dibujado una tímida sonrisa en su rostro y ha abrazado a los galos, satisfecho con el castigo de quien este jueves ha sido su verdugo en los Juegos Olímpicos. “Estas cosas pueden pasar”, ha lamentado el donostiarra tras la agria conclusión en Eurosport, “pero somos profesionales, y él [Pare] se ha tenido que dar cuenta de que no podía hacer eso”.
“En la tercera curva yo podía haber hecho lo mismo. He atacado por el interior y podía haberme chocado contra los franceses, pero no lo he hecho porque sé que es ilegal y yo no compito así”, ha explicado. “Yo les he respetado. Él [Pare] a mí, no. Ha hecho más bien todo lo contrario. Se ha ido al interior y luego directo hacia mi línea. Me parece muy injusto”.
De estilo goofy, esto es, con el pie derecho por delante, algo cada vez menos habitual en la élite del snowboard, Eguibar llegaba a su cuarta cita olímpica como el duodécimo mejor valorado de los 32 participantes. Atrás quedaba el sinsabor de Pekín 2022, cuando la vitola de favorito para las medallas se diluyó antes incluso de arrancar, pues el recorrido chino beneficiaba en exceso a los corredores de estilo regular, aquellos que descienden con el pie izquierdo por delante.
Este jueves, en cualquier caso, el oro ha ido a parar al cuello del veterano austriaco Alessandro Haemmerle, de 32 años, acompañado en el podio final por el canadiense Eliot Grondin, plata, y el también austriaco Jakob Dusek, bronce.
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