Poseo un recuerdo muy lejano, casi difuminado del primitivo Frankenstein que dirigió James Whale. Y no he visto nunca (aunque creía haber observado casi todo, incluidos multitud de horrores, transparentes o etiquetados bobamente como cine de autor) La novia de Frankenstein. Por lo tanto, no puedo establecer comparaciones, recurso muy socorrido para llenar la mitad del texto, entre aquella película en blanco y negro y esta nueva, gritona y prescindible adaptación.
¡La novia!
Dirección: Maggie Gyllenhaal.
Intérpretes: Jessie Buckley, Christian Bale, Peter Sarsgaard, Annette Bening, Jake Gyllenhaal, Penélope Cruz.
Género: terror. Estados Unidos, 2026.
Duración: 126 minutos.
Estreno: 6 de marzo.
Maggie Gyllenhaal dirige con inútil furia las andanzas presuntamente líricas y trágicas de esta criatura de Frankenstein y su pareja
Poseo un recuerdo muy lejano, casi difuminado del primitivo Frankenstein que dirigió James Whale. Y no he visto nunca (aunque creía haber observado casi todo, incluidos multitud de horrores, transparentes o etiquetados bobamente como cine de autor) La novia de Frankenstein. Por lo tanto, no puedo establecer comparaciones, recurso muy socorrido para llenar la mitad del texto, entre aquella película en blanco y negro y esta nueva, gritona y prescindible adaptación.
También me pregunto si Hollywood, huérfana de ideas interesantes desde hace tanto tiempo, se ha propuesto resucitar la moda de monstruos con apariencia humana, feroces o entrañables, basados en ficciones literarias o extraídos de la realidad. Ahí tienen a los superpoderosos Trump, Putin, Netanyahu y tantos otros, seres de carne y hueso, ejerciendo de forma modélica e impune su vocación de killers.

En el caso de Guillermo del Toro, su amor a los seres deformes, en su aspecto o en su interior, eso no responde a una moda sino a su ancestral fascinación por ellos. Su Frankenstein es una película tan hermosa como conmovedora. Pero me dan escalofríos si entre los grandes ejecutivos de la industria se extiende la idea de que la taquilla necesita urgentemente una oleada de monstruos y a ser posible con gloriosas raíces literarias. O sea, nuevo cine gore, pero adaptando a clásicos de la letra impresa.
La novia recurre al volcánico amor, la huida y el acorralamiento que sufren la depremida criatura de Frankenstein, que además de estar solo se siente muy solo, y una señora que la palmó pero resucita gracias a la ciencia más revolucionaria. En su vida anterior la dama era un disparate, reina de los afters, agresiva y delirante. Y esto ocurre en una época y lugar tan sanguinario y gangsteril como la ciudad de Chicago durante los años treinta. Y por ahí son perseguidos, dan y reciben hostias, se aman y se desesperan los miembros de esta pareja punki. Acompañados todo el rato por una música exasperante, no hay nada que me transmita la menor emoción a pesar del abusivo caos y el griterío sufriente. Se supone que ocurren muchas cosas, aunque ninguna de interés.

Consecuentemente con la reivindicación ardientemente feminista de la trama es una mujer la que se encarga de dirigir, con inútil furia, las andanzas de esta pareja presuntamente lírica y trágica. La creadora es Maggie Gyllenhaal. Actriz y mujer que me gusta mucho. Era la fascinada y asustada amante del alcoholizado cantante de country que encarnaba magistralmente Jeff Bridges en Corazón rebelde, el amor oculto del atormentado Batman en El caballero oscuro y la puta inicial y después realizadora de cine porno y concienciada activista del feminismo en la serie The Deuce. Si sus virtudes interpretativas y su presencia me parecen alentadoras, su trabajo detrás de la cámara en La novia es tan histérico como irrelevante.
Y ya sé que todo cristo ha quedado conmovido por la interpretación de Jessie Buckley en Hamnet, la historia de la desgraciada esposa de Shakespeare. Me incluyo. Es lo único que aprecio en esa tediosa película. Aquí no me gusta nada. Interpreta con excesivo pasote a esa novia tan reivindicativa como permanentemente histérica. También aparece Penélope Cruz en un personaje que no es nada. Y tres actores de lujo, como Christian Bale, Jake Gyllenhaal y Peter Sarsgaard. Los dos últimos, el hermano y el esposo de la directora. Todo queda en familia. Eso tampoco sirve para hacer una buena película. Esta, a ratos, me parece grotesca.
¡La novia!
Dirección: Maggie Gyllenhaal.
Intérpretes: Jessie Buckley, Christian Bale, Peter Sarsgaard, Annette Bening, Jake Gyllenhaal, Penélope Cruz.
Género: terror. Estados Unidos, 2026.
Duración: 126 minutos.
Estreno: 6 de marzo.
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