La inflación arranca el año con un nuevo paso hacia su normalización. Los precios se situaron en enero en el 2,4%, según el dato adelantado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el menor nivel desde junio del año pasado. La rebaja interanual, de cinco décimas respecto a diciembre, es la mayor desde marzo del pasado ejercicio, hace 10 meses. Eso significa que la brecha respecto a los socios europeos, que rondaba un punto, se reduce con fuerza, prácticamente a la mitad, un hecho clave para la competitividad de las empresas españolas.
El abaratamiento de la energía desinfla los precios en España cinco décimas y los acerca al objetivo del BCE
La inflación arranca el año con un nuevo paso hacia su normalización. Los precios se situaron en enero en el 2,4%, según el dato adelantado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La rebaja interanual, de cinco décimas respecto a diciembre, es la mayor desde marzo del pasado ejercicio, hace 10 meses. Eso significa que la brecha respecto a los socios europeos, que rondaba un punto, se reduce con fuerza, prácticamente a la mitad, un hecho clave para la competitividad de las empresas españolas.
Detrás de esa moderación están los precios de la energía. A falta de que dentro de dos semanas el INE aporte más detalles sobre las subidas y bajadas de cada partida, los cálculos del Instituto Complutense de Análisis Económicos (ICAE) afirman que se produjeron descensos tanto en los precios de la electricidad como en las gasolinas y el gasóleo, lo que contrasta con las fuertes subidas que experimentaron hace un año.
“La inflación sigue moderándose en línea con el objetivo del BCE de que se mantenga estable cerca del 2% y permite a las familias seguir ganando poder adquisitivo”, ha señalado el Ministerio de Economía en un comunicado. En cambio, la inflación subyacente, que excluye de su cálculo la energía y los alimentos no elaborados, permaneció plana en enero, y repite en el 2,6% por tercer mes consecutivo.
Tras cerrar 2025 con una inflación media del 2,7%, el peor dato de las grandes economías del euro, España busca combinar su condición de locomotora europea en crecimiento con unos precios bajo control. Por ahora, la pegajosa inflación de servicios y el mal comportamiento del segmento de alimentos y bebidas no alcohólicas ha ido lastrando mes tras mes ese regreso a la normalidad, que tras este dato de enero se atisba más cercano.
Uno de los factores que en los meses venideros podría ayudar a España a reducir la inflación es la caída del dólar frente al euro. La depreciación del billete verde, en mínimos de cuatro años, permite efectuar compras de gas y petróleo a un precio más reducido, algo que de mantenerse en el tiempo puede acabar siendo relevante y traducirse en un menor gasto para el consumidor final.
La energía se antoja otro factor clave. El gas natural, que influye en las tarifas eléctricas que luego abonan los usuarios, se ha encarecido cerca de un 50% en el último mes y medio en el mercado europeo TTF, pero su precio, que ronda los 40 euros por megavatio hora, sigue estando por debajo de los más de 50 euros de 12 meses atrás, lo que contribuye a la desinflación. Algo parecido ocurre con el barril de petróleo, casi un 14% más caro que a comienzos de año, pero un 10% por debajo respecto al mismo periodo de 2025, con el que se hace la comparación para los datos de inflación.
La cifra de inflación se conoce en un momento de estabilidad en los tipos de interés, anclados en el 2%. El BCE no ha movido ficha en las últimas cuatro reuniones, y no hay visos de que vaya a hacerlo a corto plazo. La política monetaria, por tanto, no será de momento, una herramienta que contribuya a enfriar la inflación en España, porque en los socios europeos está en el 1,9%, rondando el objetivo del 2% que el Eurobanco considera ideal, y Fráncfort toma decisiones basándose en la media conjunta, no en casos particulares.
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