Los altos precios del combustible deberían hacer que los coches eléctricos fueran más atractivos para los consumidores. Por desgracia para BYD, la cosa no es tan sencilla.
Elegir entre impulsar las ventas y preservar los márgenes será doloroso para todos los fabricantes de coches eléctricos, pero sobre todo para él
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
Elegir entre impulsar las ventas y preservar los márgenes será doloroso para todos los fabricantes de coches eléctricos, pero sobre todo para él

Los altos precios del combustible deberían hacer que los coches eléctricos fueran más atractivos para los consumidores. Por desgracia para BYD, la cosa no es tan sencilla.
La firma comunicó el viernes unos beneficios netos de 4.200 millones de euros en 2025, un descenso interanual del 19%. Su margen de beneficio neto también se desplomó, del 5,2% al 4,1%. Ello pone de relieve la necesidad de la firma de reforzar un nuevo motor de crecimiento.
Hay primeros indicios de que la guerra podría traducirse en una subida de las ventas de eléctricos: en China, los pedidos semanales en marzo crecieron notablemente respecto a principios de febrero, según Citigroup. El cambio será más pronunciado en países que tienen menos reservas de petróleo que la República Popular. En Australia, los préstamos para eléctricos ya se han duplicado, según el National Australia Bank.
Pero el alza del crudo crea nuevos problemas. Fabricar un coche es más caro. Los costes del aluminio, el cobre, el litio y los chips de memoria necesarios para un solo eléctrico han subido un 44%, unos 900 euros, según un estudio de UBS.
Los precios de la electricidad suben también. El impacto es menor tanto para los clientes de BYD como para las fábricas en China, que pueden recurrir en mayor medida a las renovables. Pero, en mercados como Europa, los precios de la energía se están disparando, y cada vez es más caro recargar. Las tarifas medias mayoristas de la luz en Hungría, Italia y Rumanía subieron al menos un 12% a mediados de marzo, respecto a los niveles medios de 2025.
Así, es probable que BYD solo pueda vender más coches si está dispuesta a sacrificar la rentabilidad. Esto supone un duro golpe para la firma, que considera la globalización, junto con una estrategia de precios premium, como su “motor principal de crecimiento”. Cada coche exportado genera unos 3.000 euros de beneficio neto, hasta cuatro veces más que uno vendido en China, estima Bernstein.
La capacidad de ganar más fuera cobrará mucha más importancia este año: Citi calcula que el negocio nacional de eléctricos registrará pérdidas netas en el primer trimestre. La cuota de mercado de BYD en su país también está cayendo, según Automobility. Elegir entre impulsar las ventas y preservar los márgenes será doloroso para todos los fabricantes de eléctricos, pero sobre todo para BYD.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
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