El ‘no’ se impone pese a la defensa de la primera ministra de discutir la adhesión ante «la situación geopolítica actual» El ‘no’ se impone pese a la defensa de la primera ministra de discutir la adhesión ante «la situación geopolítica actual»
El rechazo a continuar las conversaciones de adhesión a la Unión Europea en Islandia lidera un recuento de infarto, situando al ‘no’ (50,1%) solo … dos décimas por encima del ‘sí’ con más de la mitad del voto escrutado. Con el 56,18 % del escrutinio registrado, el ‘no’ se impone por una estrecha ventaja de algo más de 400 votos, inclinando la balanza en contra de reanudar las conversaciones de adhesión a la Unión Europea estancadas desde hace 13 años. El recuento final depende ya únicamente de cuatro circunscripciones donde las encuestas pronostican un claro rechazo a la integración europea.
«Creo que es un momento excelente para que Islandia se integre en la Unión Europea debido a la situación geopolítica actual», defendió hace unos días la primera ministra del país, la socialdemócrata Kristrum Frostadottir. Unos 273.000 islandeses estaban llamados este sábado a las urnas para decidir en referéndum si se reanuda la negociación para la adhesión a la UE, que se decidiría en el futuro en otra cita electoral. La participación ha sido similar a la registrada en comicios legislativos anteriores.
El proceso se inició en 2009, tras una profunda crisis económica, y se paralizó cuatro años después al llegar al poder un gobierno euroescéptico. Pero aquel era otro mundo. El de hoy es más inestable. Rusia, vecino cercano, ha invadido parte de Ucrania, y Estados Unidos, que mantiene una acuerdo militar con Islandia que permite a este país nórdico no tener ejército permanente, es ahora un socio tan voluble como su presidente. Donald Trump, además, aspira a controlar todo el Ártico. Por eso dice Frostadottir que es el momento de ser más europeo, de tener más respaldo.
Hay cola para entrar en la Unión Europea: Ucrania, Moldavia, Montenegro, Albania, Serbia, Macedonia del Norte, Turquía… «Cuando el Reino Unido abandonó la UE se temió un efecto dominó», analiza Almut Möller, directora del programa Europa en el Mundo del Centro Europeo de Políticas. Nadie más dejó el club. Y ahora muchos quieren entrar. Formar parte de un grupo con ideas afines se considera «de gran valor cuando el mundo está volviendo a un escenario de lucha entre grandes potencias».
Opiniones enfrentadas
Para la mayoría de los aspirantes a ingresar en la UE el proceso será una carrera de obstáculos, lenta. Islandia, en cambio, tiene las puertas abiertas. Es una isla enorme, rica y con un sólido bienestar social. Su economía vive una época de bonanza, aunque la vida es cara: la inflación –el doble que en la UE– y los tipos de interés de hasta el 9% complican el acceso a una vivienda. «Tener un crédito más barato cambiaría mucho las cosas», apunta Alexandra Yr van Erven, una empleada de universidad.
No todos piensan así. «No necesitamos que nos gobierne Bruselas. Hace cien años éramos uno de los países más pobres de Europa; ahora, de los más prósperos», argumenta Elias Theodorsson, un empresario de 65 años.
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