Teherán envía al ministro de Asuntos Exteriores mientras Trump confía en Kushner y Witkoff a pesar de las reticencias del régimen islámico Teherán envía al ministro de Asuntos Exteriores mientras Trump confía en Kushner y Witkoff a pesar de las reticencias del régimen islámico
Ha costado, pero parece que, finalmente, este fin de semana delegados de Irán y de Estados Unidos volverán a poner sus cartas sobre la mesa … de negociación en Islamabad. Después de la negativa de Teherán de hace una semana, este viernes el régimen islámico anunció que su ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, había aterrizado en la capital paquistaní para retomar brevemente un esquivo diálogo destinado a devolver la paz al Golfo Pérsico. Desde allí viajará también a Mascate y a Moscú. «El objetivo de esta visita es celebrar consultas bilaterales y debatir la actualidad de la región, así como la situación más reciente de la guerra impuesta por Estados Unidos y el régimen israelí contra Irán», publicó la agencia oficial de noticias IRNA.
Lo que no está claro es si las delegaciones se verán cara a cara o si será Pakistán la que recoja sus mensajes e intermedie entre ambas. En primer lugar porque, por la noche, la prensa iraní afirmó que no había aún un acuerdo concreto para esa reunión. Y en segundo lugar porque, desde Washington y como avanzó la cadena CNN, esta vez no será el vicepresidente JD Vance quien lleve la voz cantante sino el dúo negociador de Trump: su yerno, Jared Kushner, y su mano derecha para asuntos de pacificación, Steve Witkoff. Y, según anunció la Casa Blanca, los dos partirán este sábado hacia Islamabad, por lo que podrían no coincidir en el tiempo con Aragchi. Además, no es una delegación que agrade a los iraníes, que preferían tener como interlocutor a Vance. De cualquier forma, el vicepresidente quedará a la espera de ver si se producen avances, en cuyo caso podría desplazarse a Pakistán, donde él prefiere entrevistarse con el portavoz del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf. Nadie descarta sorpresas.
Lo que no se cuestiona es que la conversación será agria. Porque las posturas siguen siendo muy distantes: los líderes persas mantienen su exigencia de que Estados Unidos levante el bloqueo que impone en el estrecho de Ormuz, y que impide el comercio de hidrocarburos a través de esta vía marítima por la que transita un 20% del total.
Lo reiteró ayer el embajador iraní en Naciones Unidas, Ali Bahreini, en una entrevista con la BBC. Repitió que el bloqueo es «una violación del alto el fuego» acordado entre ambas partes y que su objetivo es evitar que la Casa Blanca «se prepare para atacar de nuevo Irán». Desde el bando contrario, el secretario de la Guerra, Pete Hegseth, afirmó que ya se está reanudando el tránsito de buques por Ormuz, aunque sigue siendo muy limitado. «Tenemos el control total: nada entra, nada sale», apostilló, informado de que su Marina ya ha obligado a que 34 embarcaciones den media vuelta.
A ese respecto, y a pesar de la presión global para que se encuentre una solución en el estrecho, Trump afirmó el jueves que no tiene prisa por llegar a un acuerdo con Irán y que le gustaría que el bloqueo fuese «para siempre», al tiempo que afirmaba que Estados Unidos tiene ventaja en el enfrentamiento en Ormuz. Por eso mismo también, Hegseth recomendó ayer a Irán que aproveche la oportunidad que se abre ahora y acepte «un buen trato».
El responsable de la actividad militar estadounidense dejó caer que el tiempo para hacerlo se va agotando. «Irán sabe que aún tiene una oportunidad para elegir sabiamente en la mesa de negociaciones. Lo único que tiene que hacer es abandonar el arma nuclear de forma verificable», explicó, recalcando que no permitirá que Teherán continúe con su programa nuclear militar.
Reanudación de vuelos
Se esperaba que la última ronda de conversaciones de paz se celebrara el martes, pero nunca tuvo lugar, ya que Irán afirmó que aún no estaba preparado para comprometerse y la delegación estadounidense encabezada por Vance nunca abandonó Washington a pesar de que el viaje ya estaba preparado hasta el último detalle. No en vano, Islamabad lleva engalanada desde la primera ronda de negociación con carteles que anuncian las conversaciones y todo tipo de restricciones al movimiento de los ciudadanos.
Pero que cierta esperanza flota en el ambiente quedó patente este viernes con el anuncio de que volverán a operarse internacionales desde y hacia Irán. Concretamente, el aeropuerto de la capital anunció que se reanudarán vuelos a Mascate y Estambul, mientras que la aerolínea Mahan Air señaló que el lunes tiene intención de retomar las rutas hacia ciudades chinas como Pekín, Shanghái y Guangzhou, aprovechando que el país persa reabre parcialmente su espacio aéreo.
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