El pequeño Tommaso vive pegado a una máquina y no es seguro que pueda realizarse una nueva intervención El pequeño Tommaso vive pegado a una máquina y no es seguro que pueda realizarse una nueva intervención
Crece la preocupación en Italia por la suerte de Tommaso, un niño de dos años y cuatro meses de edad que necesitaba un trasplante de … corazón para seguir vivo pero al que los médicos del hospital Monaldi de Nápoles le colocaron hace ya casi dos meses un órgano ‘quemado’ debido a un presunto error durante el transporte, al utilizar hielo seco en lugar del hielo normal esterilizado que se usa en estas situaciones. Hay seis sanitarios investigados por las presuntas irregularidades cometidas en el tratamiento en el citado centro médico de Nápoles, cuyos responsables consideran que el niño, que de momento aguanta gracias a un corazón artificial, puede recibir un nuevo trasplante, una posibilidad que descartan los expertos del hospital Bambino Gesú de Roma, referencia en Italia en medicina infantil y al que acudió la familia del niño para obtener una segunda opinión.
«Mi hijo es un guerrero. Y yo, como él, tampoco desisto. Debe llegar un corazón nuevo para que pueda regresar a casa», ha comentado este sábado Patrizia Mercolini, la madre de Tommaso, ante los medios locales congregados a la entrada del hospital Monaldi, donde el niño recibió el pasado 23 de diciembre el corazón «quemado». «Algunos días después nos llamaron para decirnos que el corazoncito nuevo no funcionaba, por lo que tenían que conectar a mi hijo a una máquina para la oxigenación fuera del cuerpo de la sangre mientras esperaba a un nuevo órgano. Esperemos que llegue pronto. Las horas pasan y hay poco tiempo», ha explicado la madre. El niño, que sufre desde que tenía cuatro meses una cardiopatía dilatada, se mantiene «grave pero estable», aunque precisa lo antes posible que se le implante un nuevo corazón porque lleva más de 50 días conectado a una máquina Ecmo, conocida como un «corazón y pulmón artificial» externo.
Sin alternativa
El abogado de la familia de Tommaso, Francesco Petruzzi, presentó una denuncia ante los Carabinieri el 11 de enero, que ha llevado a la apertura de una investigación a los seis sanitarios del hospital Monaldi de Nápoles que acudieron a Bolzano para extirpar el corazón a un donante fallecido y luego se lo trasplantaron al pequeño. «Lo que ha pasado es gravísimo. Utilizaron hielo seco en lugar de hielo natural para transportar el órgano, lo que provoca temperaturas de 70 grados bajo cero y quema el corazón», señaló. El abogado espera que en caso de que pueda realizarse un nuevo trasplante, como afirman los responsables del hospital Monaldi, no sea llevado a cabo por el mismo equipo médico que está siendo investigado. En la clínica napolitana se asegura que el niño está el primero en la lista de espera nacional para ser trasplantado en cuanto surja un donante compatible.
El grave error cometido durante el transporte del órgano habría sido descubierto por los sanitarios cuando ya no había marcha atrás en la operación. «Por lo que sabemos, creo que los cirujanos no tenían otra opción. El pequeño estaba con la circulación extracorpórea que se utiliza en los trasplantes y que puede mantenerse sólo durante algunas horas. Es diferente a la máquina Ecmo, que puede usarse durante semanas. Al niño probablemente ya le habían extirpado su corazón y no se podía hacer otra cosa que ponerle el nuevo, aunque estuviera dañado. Si no lo hacían podría haberse producido un desangrado letal», explicó el médico Mauro Rinaldi, director del departamento de cirugía cardiovascular del hospital Le Molinette de Turín, en declaraciones a la Rai, la radiotelevisión pública italiana.
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