La experiencia no resultó un aprendizaje, sino que se convirtió en un fantasma que amenazaba su carrera. Después de romperse el ligamento cruzado en 2023, Pablo Páez, conocido simplemente como Gavi, sintió molestias en la misma rodilla el pasado septiembre: era el menisco. “Serán cuatro o cinco semanas”, le advirtieron. Pero tras la operación, los médicos estimaron el tiempo de recuperación en cuatro o cinco meses. Entonces, el azulgrana estalló. “Ha sido muy duro, más que la otra vez. Lo he pasado bastante mal, la verdad. El proceso ha sido más doloroso y me ha costado más el día a día”, reveló Gavi.
El canterano necesita sumar minutos de calidad para colarse en la lista de De la Fuente
El canterano necesita sumar minutos de calidad para colarse en la lista de De la Fuente


La experiencia no resultó un aprendizaje, sino que se convirtió en un fantasma que amenazaba su carrera. Después de romperse el ligamento cruzado en 2023, Pablo Páez, conocido simplemente como Gavi, sintió molestias en la misma rodilla el pasado septiembre: era el menisco. “Serán cuatro o cinco semanas”, le advirtieron. Pero tras la operación, los médicos estimaron el tiempo de recuperación en cuatro o cinco meses. Entonces, el azulgrana estalló. “Ha sido muy duro, más que la otra vez. Lo he pasado bastante mal, la verdad. El proceso ha sido más doloroso y me ha costado más el día a día”, reveló Gavi.
Tras conocer el tiempo de baja que le esperaba, Gavi evitaba el contacto con la gente del Barcelona. Había algunas excepciones. Fue entonces cuando a Ronald Araujo, capitán del primer equipo, le sonó el teléfono. Su interlocutor le advirtió: “Solo te quiere ver a ti y a Pedri”. El uruguayo llamó a Pedri y a Lamine Yamal. “Los que me conocéis sabéis que voy a volver las veces que haga falta para defender al Barça y a los míos hasta el final”, publicó el canterano azulgrana en Instagram. El texto acompañaba una foto suya en el hospital junto a sus tres compañeros. El cariño de sus colegas, también el de Hansi Flick, no borraron las dudas de la cabeza de Gavi. Para él no solo estaba en jaque el Mundial, sino también su carrera. “Gavi es muy del Barça. En ese momento pensábamos más en la temporada con el club que en el Mundial”, explican desde el entorno del jugador azulgrana, de 21 años.
Desde la dirección deportiva la consiga era clara: “No hay prisa”. Pero la premisa no era sencilla para los recuperados, tampoco para el cuerpo técnico. En cuanto comenzó a hacer trabajos de campo, Gavi presionó con entrenar junto a sus compañeros; cuando lo logró, quería jugar. “Hay que ir paso a paso. No ha sido fácil para él y tiene muchos años de fútbol por delante”, advirtió Flick el día que Gavi volvía a la convocatoria el pasado 15 de marzo contra el Sevilla. En su regreso, disputó ocho minutos. En el partido siguiente, ante el Rayo, se quedó en el banquillo. Y a Gavi no le gustó nada. Ya se sentía fuerte y quería jugar, sobre todo después de que desde la Federación le aseguraran que había una plaza reservada para él en Estados Unidos siempre y cuando tuviera “minutos de calidad en el Barcelona”.
Gavi volvió a jugar contra el Atlético en Liga (12 minutos), para después disputar la segunda parte de la ida en la Champions contra el equipo de Simeone y sumar dos duelos desde el once inicial contra el Espanyol (64 minutos) y ante el cuadro rojiblanco en la vuelta de la Copa de Europa (81). Hoy repetirá como titular ante el Celta (21.30, Movistar). Lo hará, eso sí, de extremo izquierdo. Al menos, así probó Flick en el último entrenamiento antes de recibir al conjunto gallego.
Flick confía tanto en Gavi como tan poco en Rashford (en la dirección deportiva, por ahora, no planean hacer uso de la opción de compra de 30 millones del United). Entonces, para que el equipo no se relaje en la recta final de la Liga, ya eliminado de la Champions, el preparador alemán necesita de la vitamina del canterano. “La Liga es la única competición que nos queda. El ambiente es fantástico, pero hay que traducirlo en el campo y rendir al máximo nivel. Hay que aprender de las derrotas y de cada partido”, expuso el técnico azulgrana.
La energía, por supuesto también el fútbol de Gavi, revitalizan al Barcelona. Y Luis de la Fuente se frota las manos.
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