Globos de Oro 2026: Paul Thomas Anderson gana por justicia poética en la fiesta de Warner y Brasil

Durante décadas, Paul Thomas Anderson ha ido muy a su bola, creando un corpus artístico cimentado en dramas con personajes al borde del colapso o al menos atravesando una enorme crisis, posiblemente pertenecientes a una familia disfuncional, o personas solitarias acompañadas por fantasmas del pasado. Y con un aroma formal al Nuevo Hollywood de los setenta. Por eso Una batalla tras otra sirve como compendio de sus virtudes, incluida su propensión a mensajes esperanzadores que incluyan el perdón como redención, aunque en esta ocasión el motor narrativo sea la revolución. Y en las dos tramas, separadas por 16 años de diferencia, triunfan quienes contestan desde la inteligencia al poder. El que sepa leer…

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 El cineasta estadounidense, poco galardonado a lo largo de su fructífera carrera, se lleva tres trofeos para él con ‘Una batalla tras otra’, que le impulsa hacia los premios Oscar  

Durante décadas, Paul Thomas Anderson ha ido muy a su bola, creando un corpus artístico cimentado en dramas con personajes al borde del colapso o al menos atravesando una enorme crisis, posiblemente pertenecientes a una familia disfuncional, o personas solitarias acompañadas por fantasmas del pasado. Y con un aroma formal al Nuevo Hollywood de los setenta. Por eso Una batalla tras otra sirve como compendio de sus virtudes, incluida su propensión a mensajes esperanzadores que incluyan el perdón como redención, aunque en esta ocasión el motor narrativo sea la revolución. Y en las dos tramas, separadas por 16 años de diferencia, triunfan quienes contestan desde la inteligencia al poder. El que sepa leer…

Ese mensaje está arrasando en la temporada de premios. Por cierto, no hay profesión ni arte en los que se entreguen más premios que el cine. Tanto en España (aunque los galardones literarios no se quedan a la zaga) como, sobre todo, en el mundo anglosajón. Y con todo PTA, que ha triunfado en Berlín, Cannes o Venecia, no ha recibido suficiente reconocimiento. Hasta estos días: entre los Critics Choice, entregados el 4 de enero, y los Globos de Oro de la pasada madrugada, a Una batalla tras otra le ha quedado el camino expedito a los Oscar, cuyas nominaciones se votan de mañana lunes al viernes: justo en la gran ola de PTA.

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Para PTA fueron los galardones a mejor guion, dirección y película cómica o musical. Además, la volcánica Teyana Taylor, que encarna a una fuerza de la naturaleza, la lideresa revolucionaria Perfidia (¡Qué nombre!), obtuvo el premio a mejor actriz secundaria. En cambio, su protagonista, Leonardo DiCaprio, el intérprete más infravalorado de los últimos lustros, perdió en actor de comedia o musical contra un electrizante Timothée Chalamet en este ataque de ansiedad de dos horas y media que es Marty Supreme. La balanza se inclina a favor del actor de 29 años.

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Entre la noruega Valor sentimental y la francoiraní Un simple accidente, a Sirât, de Oliver Laxe,de Oliver Laxe, se le coló la brasileña El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho, mejor película de habla no inglesa, además de Wagner Moura en mejor actor de drama. Por varias razones: porque es una gran película con un estupendo Moura, porque la distribuidora Neon la ha lanzado con firmeza y porque Brasil está nutridamente representado entre los 400 votantes de los Globos de Oro.

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Muy acertados fueron los premios para Hamnet, de Chloé Zhao, en mejor película dramática (aunque su campaña a los Oscar se ha diluido) y a su protagonista, Jessie Buckley —tras años siendo una grande, por fin le llega el reconocimiento popular— en actriz de drama. O el de Stellan Skarsgård al de mejor secundario como cineasta padre que intenta restañar heridas en Valor sentimental, porque de progenitores contritos va la temporada con Valor sentimental, Sirât, Jay Kelly, Sprinsgteen: Deliver Me From Nowhere, Una batalla tras otra, Frankenstein, The Mastermind, Roofman, La trama fenicia, Hamnet, Anemone y Marty Supreme.

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Otros premios pasaron más inadvertidos: el de mejor actriz de drama para Rose Byrne, por Si pudiera, te daría una patada, o los dos de Los pecadores: el de mejor banda sonora para Ludwig Göranssom (entregado, ejem, durante la publicidad) y el de mejor logro cinematográfico en taquilla. Una pena, porque es el filme de terror del año.

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De los Globos de Oro 2026 quedará para el recuerdo algo más que el triunfo de PTA. Se recordará la gorra de la presentadora, Nikki Glaser, al final de la gala, en la que se leía “Spinal Tap”, en recuerdo al fallecido Rob Reiner. O el aroma a triunfal despedida del estudio Warner (Una batalla tras otra, Los pecadores y las series The Pitt y Hacks nacieron allí) y a otra recolección de premios de quien puede ser su comprador, Netflix (los dos reconocimienyos de Las guerreras K-pop, el monólogo Mortality, de Ricky Gervais, y el arrase de la serie Adolescencia pertenecen a esa plataforma).

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Por cierto, la productora de los Globos de Oro, Dick Clark Productions, es propiedad de Penske Media Eldridge, una empresa conjunta entre Penske Media Corporation y Eldridge que también es propietaria de The Hollywood Reporter, Variety y Deadline. De ahí que muchos de los viejos ataques a la extinta asociación de la prensa extranjera en Hollywood hayan desaparecido. Muchos, no todos. Los Angeles Times, que ya en su momento percutió contra los galardones, les ha vuelto a sacar los colores con el recién creado premio al mejor pódcast: en octubre, se presentó una lista de 25 finalistas, seleccionados por la empresa de análisis de audio Luminate, también propiedad de Penske Media. Y para publicitarse para los premios a esos prenominados se les ofreció publicidad a pagar en Variety. Así que los cinco finalistas han pagado por estar ahí y por ello esos podcasts son, en su mayor parte, de gente famosa entrevistando a gente famosa. Como en El gatopardo, “si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

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