Noventa y dos minutos después del comienzo de una ininterrumpida escombrera balompédica, Stephen Eustáquio, joven canadiense hijo de portugueses y criado en Portugal que decidió volver a su país de nacimiento, salvó a Canadá de la eliminación y puso fin a un partido horrible con un derechazo desde el borde del área. Por el camino se quedó Sudáfrica, un equipo que en otras circunstancias jamás habría clasificado para la Copa del Mundo. No estará en los octavos de final, para alivio de los hinchas neutrales. Canadá se medirá al ganador de Países Bajos-Marruecos el 4 de julio.
El volante de origen portugués elimina a Sudáfrica con un tiro desde fuera del área tras un mísero partido
SudáfricaSUD
CanadáCAN
1
Stephen Eustáquio 91′
El volante de origen portugués elimina a Sudáfrica con un tiro desde fuera del área tras un mísero partido


Noventa y dos minutos después del comienzo de una ininterrumpida escombrera balompédica, Stephen Eustáquio, joven canadiense hijo de portugueses y criado en Portugal que decidió volver a su país de nacimiento, salvó a Canadá de la eliminación y puso fin a un partido horrible con un derechazo desde el borde del área. Por el camino se quedó Sudáfrica, un equipo que en otras circunstancias jamás habría clasificado para la Copa del Mundo. No estará en los octavos de final, para alivio de los hinchas neutrales. Canadá se medirá al ganador de Países Bajos-Marruecos el 4 de julio.
SAFSudáfrica
Ronwen Williams, Aubrey Modiba, Khuliso Mudau, Mbekezeli Mbokazi, Ime Okon, Relebohile Mofokeng (Thalente Mbatha, min. 45), Teboho Mokoena, Yaya Sithole, Oswin Appollis, Thapelo Maseko (Tshepang Moremi, min. 85) y Evidence Makgopa (Iqraam Rayners, min. 85)
CANCanadá
1
Maxime Crépeau, Richie Laryea, Alistair Johnston, Derek Cornelius, Moïse Bombito (Luc De Fougerolles, min. 58), Liam Millar (Jacob Shaffelburg, min. 69), Nathan Saliba (Niko Sigur, min. 58), Tajon Buchanan (Alphonso Davies, min. 74), Stephen Eustaquio, Jonathan David y Tani Oluwaseyi (Promise David, min. 69)
Goles 0-1 min. 91: Stephen Eustáquio
Arbitro João Pedro Silva Pinheiro
Tarjetas amarillas Nathan Saliba (min. 53), Niko Sigur (min. 66)
La población de Los Ángeles no vivía una tarde más espantosa desde que se desataron los vientos catabáticos de 2025. La FIFA les deparó el nuevo meteoro en forma de partido de dieciseisavos de final de la Copa del Mundo elefantiásica en la que todo cabe. Entraron con calzador Sudáfrica y Canadá. Dos equipos que venían de sufrir derrotas ante México y Suiza, respectivamente. Dos náufragos virtuales de un proceso mundialista cada vez más proclive a producir espectáculos estériles. Lo que ofrecieron canadienses y sudafricanos fue peor que la nada. Fue una insoportable concatenación de errores. Una masa sólida compuesta de infinitos intentos fallidos, interminables acciones de escapismo, balón tras balón destinado a perderse.
El famoso palco de celebridades de Inglewood permaneció casi vacío. No apareció Bill Gates. No hubo señales de Brad Pitt, ni de Edward Norton. Los miembros de El Club de la Lucha huyeron a las colinas de Hollywood o incluso al desierto. Solo los actores Jessica Alba y Danny Ramírez, tristes como cónyuges en un juzgado, comparecieron en la tribuna VIP para animar al palco de autoridades en el que Gianni Infantino debió soportar el trámite por imposición del cargo. Le acompañó el legendario jugador sudafricano Tsiphiwe Tshabalala, impertérrito, tal vez azorado.
La derrota ante Suiza (2-1) en la primera fase forzó a la selección de Canadá a exiliarse en el país del vecino anfitrión. Liderados por Stehpen Eustáquio, los norteamericanos se propusieron en vano progresar moviendo el balón. Durante una hora el partido siguió el mismo derrotero. Avanzaba Canadá sin estar capacitada, y acababa entregándole el balón a Sudáfrica, que lo recibía como un regalo inútil, pues tampoco sabía cómo darle un destino. Mokoena y Sithole, los pivotes africanos, renunciaron a asumir sus responsabilidades de construcción y toda la actuación relevante de su equipo se limitó a aquello que hicieron los dos centrales, los firmes Mbokazi y Okon.
Canadá percutió sin finura contra la pareja de centrales hasta que en el minuto 92, tras un despeje de Okon, el pertinaz Eustáquio se la encontró botando. Le pegó con el alma y salvó al mundo de la prórroga.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Deportes en EL PAÍS
