El verano del tanga: de las Kardashian al reguetón, así es como esta prenda ha conquistado las playas

“Las tías han cambiado enseñar tetas por llevar el culo al aire, ¿no?”. Lo dice Esperanza, que no usa tanga: “Prefiero estar desnuda. Pero las chicas lo llevan casi todas, con culos musculados y con culos blandos con celulitis, y eso me gusta”. Habla de lo que ve en playas y piscinas y forma parte del centenar largo de mujeres que hace unas semanas participaron para un reportaje en este periódico sobre una percepción, subjetiva pero extendida, de que el toples está decayendo en España. Como ella, alrededor de un tercio señalaron a la vez hacia otro lugar: las nalgas y su creciente exposición cuando llega el verano. Lo han hecho también otra treintena de mujeres de todas las edades para este texto. Y no es solo una percepción, hay datos.

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 Mientras retrocede el toples, los datos de ventas corroboran el triunfo en Europa de un tipo de bañador que supone un cambio cultural de viene de Latinoamérica  

“Las tías han cambiado enseñar tetas por llevar el culo al aire, ¿no?”. Lo dice Esperanza, que no usa tanga: “Prefiero estar desnuda. Pero las chicas lo llevan casi todas, con culos musculados y con culos blandos con celulitis, y eso me gusta”. Habla de lo que ve en playas y piscinas y forma parte del centenar largo de mujeres que hace unas semanas participaron para un reportaje en este periódico sobre una percepción, subjetiva pero extendida, de que el toples está decayendo en España. Como ella, alrededor de un tercio señalaron a la vez hacia otro lugar: las nalgas y su creciente exposición cuando llega el verano. Lo han hecho también otra treintena de mujeres de todas las edades para este texto. Y no es solo una percepción, hay datos.

“Los bikinis tanga se consolidaron como tendencia principal en Europa para la temporada primavera/verano 2026. Las novedades muestran un crecimiento interanual en Francia (+33%), Alemania (+33%), Italia (+27%), España (+18%) y el Reino Unido (+37%)”, responde a través del correo electrónico Katharine Carter, la directora de Investigación y Análisis de Edited, una plataforma de análisis de cifras en tiempo real con una de las mayores bases de datos del mundo.

Los números que la compañía ha facilitado a este periódico reflejan un cambio que “es especialmente visible en el sector de la moda de consumo masivo, lo que indica que este modelo se está convirtiendo en una importante oportunidad comercial”, explica Carter.

Pone dos ejemplos: “Bershka introdujo el bikini tanga en sus colecciones en Francia y España por primera vez esta temporada, y amplió su oferta en otros mercados europeos en comparación con el verano anterior. Y las novedades en H&M aumentaron un 39% interanual en todos los mercados analizados. Es significativo dada la amplia base de clientes europeos de H&M y demuestra que este modelo se ha integrado completamente en el mercado de la moda de baño”.

Me encanta enseñar el culo, pero me ha costado 28 años llevar un tanga en la playa o piscina. Ahora, de aquí no me bajo más

Noor, 28 años

Sea cual sea el tamaño de la prenda, qué y cómo se elige no es banal, forma parte de la individualidad, las dinámicas sociales, las jerarquías y las identidades que se analizan desde hace más de un siglo desde la sociología y la antropología, entre otras disciplinas.

La pregunta es por qué. Por qué la ropa de baño ofrece cada vez más tangas y por qué cada vez más mujeres los usan. “En mi pueblo riojano de 200 habitantes nunca ha llegado el toples, pero el tanga sí; las chavalas lo llevan y ni un comentario, que me alegro, pero me sorprende. Igual es una bobada”, comenta Teresa.

No es una bobada: mientras que el toples tuvo, y aún tiene, relación con la libertad sexual como ejercicio político, no ha ocurrido lo mismo con las nalgas, más encapsuladas históricamente como valor estético y de sexualización. Y la observación de Teresa señala un cambio social y cultural en el que diversas especialistas coinciden y en el que se entrelazan y se retroalimentan múltiples cuestiones.

Entre ellas: una diversificación en los modelos de belleza y, por ejemplo, la influencia global de Kim Kardashian; avances en la aceptación del propio cuerpo; una vuelta a los 2000 en las tendencias de moda; el crecimiento de unos parámetros estéticos ligados a Latinoamérica y, en cierto grado, a las referentes de uno de los géneros musicales más masivos del mundo, el reguetón; la economía de mercado y los flujos de la industria; también los flujos migratorios y una población cada vez más diversa; además del sexo anal como práctica creciente y la pornografía de los últimos años.

El Y2K: la moda de hace un cuarto de siglo

Katherine Appleford, doctora del King’s College y experta en la construcción y la comunicación de la identidad social a través de la moda, apunta la primera, las tendencias, que cambian cíclicamente: “Las tiendas de moda rápida se han inspirado en finales de los años 90, y los trajes de baño de corte alto y las prendas estilo tanga eran populares en esa época”.

Varias mujeres tomando el sol en la plata de Ipanema (Río de Janeiro) en la década de 1990.

Es el llamado Y2K, la resurrección de la estética de los años 2000. “Si las influencers y las celebridades han adoptado este estilo, eso puede animar a más consumidores a adoptar la moda también”, señala la experta. Y sí, lo han hecho mujeres como Bella Hadid, Dua Lipa y Jenna Ortega, con 59, 88 y 37 millones de seguidores en Instagram, respectivamente.

Pero sobre todo, Kim Kardashian. En ella, con 344 millones de seguidores, se concentra un cambio complejo que ha alcanzado a sociedades de todo el mundo y que también, como la moda que ha vuelto, se produjo a principios de los 2000.

Más allá del canon blanco de la belleza

¿Pero qué fue antes? ¿Las Kardashian, la expansión de la cultura del reguetón o las referentes latinoamericanas en los cánones de belleza de Europa y Estados Unidos?

Aunque todo se produjo a principios del nuevo milenio y todo está interrelacionado, fue el ritmo latino lo primero que comenzó a expandirse más allá de las fronteras de América Latina. También entonces fue cuando comenzó una migración exponencial que ha generado en los últimos 20 años poblaciones más diversas en las que se han ido mezclando prácticas culturales distintas, como es el uso del tanga, mucho más asentado en Latinoamérica.

Yo estaba muy acostumbrada a usar tanga y cuando llegué a España (me mudé desde Colombia justo antes de la pandemia) me sorprendió mucho que apenas nadie lo llevaba y sí había más toples. Yo lo seguí usando siempre y ahora sí, ya no soy la única en la playa

Estefi, 38

Meredith Jones, directora del Instituto de Comunidades y Sociedad de la Universidad Brunel (Londres), que ha estudiado las implicaciones socioculturales de la fama de la familia Kardashian, afirma que no surgieron de la nada. De origen armenio, “estuvieron muy influenciadas por la cultura latina, especialmente por J-Lo [Jennifer López], y también por la cultura afroamericana”.

Todo ello generó la expansión de unos parámetros estéticos que difieren de los cánones blancos tradicionales y la consecuente aceptación de cuerpos más diversos.

El año pasado fue la primera vez que dije ‘me voy a poner un tanga’ porque quiero, sin sentir vergüenza. Creo que es porque muchas más mujeres los llevan, tengan como tengan el culo, y a mí eso me da cierta tranquilidad con el mío, que tampoco es perfecto y no pasa nada

Estela, 31

“El mensaje de aceptación corporal existe desde hace más de una década, y es posible que las mujeres más jóvenes se sientan más empoderadas para aceptar sus cuerpos”, también porque “cada vez se muestran más tipos, por ejemplo, a través de las redes sociales, lo que puede animarlas a sentirse más seguras”, recuerda Appleford. A eso, en cierto modo, ayudaron las Kardashian.

El efecto kardashian

Tanto Appleford como Meredith Jones han analizado y escrito sobre la influencia de esa familia. Appleford recuerda el momento en el que escribió su artículo, en 2016: “Hubo un cambio en los ideales de belleza corporal, donde se celebraban las caderas más voluptuosas y las mujeres jóvenes estaban deseosas de lograr esa figura”.

Ocho años después, en su análisis, Jones incluyó el episodio piloto de Keeping Up with the Kardashians, el programa que las convirtió en el paradigma de la fama: “Kris dijo mientras su hija metía la mano en la nevera: ‘¡Creo que tiene un poco de trasero!’. Esto provocó una sonrisa de satisfacción en Kim en lugar de una muestra de vergüenza y representó un cambio importante en las nociones de belleza de las mujeres occidentales convencionales […], delgadas, altas, rubias y de piel clara”.

Esto, con un matiz que apunta Jones, la “apropiación cultural” de este modelo de belleza y en el que Appleford ahonda: “Ese delgada, pero con curvas tenía un componente racial, ya que buscaba combinar el ideal de delgadez tradicional de las mujeres blancas con las curvas voluptuosas, más propias de las mujeres negras”.

Formas que, además, ambas coinciden, contribuyeron “a exagerar los estereotipos culturales, promoviendo una noción de belleza irreal e inalcanzable para la mayoría de las mujeres”, dice Appleford. Y así, esos volúmenes que escapaban al canon occidental ―y real― empezaron a ser no solo aceptados, sino deseados.

El BBL o Brazilian Butt Lift

Empezó a crecer en todo el mundo la cirugía conocida como BBL ―Brazilian Butt Lift, por sus siglas en inglés―, un levantamiento de glúteos que, según la estadística de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, que empezó a recoger cifras en 2010, se pasó de 59.372 procedimientos ese año a 644.770 en 2024 (los últimos datos disponibles). Y ha llegado incluso a cambiar la proporción cintura-cadera que se considera más deseable socialmente, según han corroborado varios estudios los últimos años.

Junto a esos cambios está, por último, el sexo anal y la pornografía enfocada desde ahí, que “se han popularizado en los últimos dos años”, expone Jones. “No creo que sea una coincidencia. Las prácticas sexuales de las personas han cambiado y eso ha influido en qué cuerpos se consideran deseables, y viceversa; ambos aspectos están interrelacionados”, explica.

Y, aunque este ideal de belleza esté “presente en todas partes”, dice Jones, y aunque haya tenido que ver con esa aceptación del propio cuerpo, no es un consenso absoluto y no desde todas las perspectivas es positivo. No para todas supone una liberación usar tanga para ir a la playa: a Cecilia le “entristece mucho” que ese espacio “sea otra vez un lugar para estar sexy”. Y Laura se pregunta “si no es otra imposición más de la mirada masculina”.

Este verano la compra de bikini se me ha hecho cuesta arriba porque la braga estándar ha pasado a ser la brasileña y yo, como cuarentañera poco trabajada, siento que no me la puedo permitir

Laura

Ahora, ¿durará la tendencia? Esa prenda de baño, como cualquier otra, “se basa en el capitalismo”, resume Meredith Jones, “así que mientras haya dinero de por medio, seguirá siendo popular. Parte de lo que hace que el sistema de la moda funcione es que siempre está cambiando. La clave es que siempre hay algo nuevo que comprar, y eso se aplica tanto a partes del cuerpo como a ropa o bolsos”.

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