El Real Madrid se desinfló sin líderes

Al poco de empezar la temporada 2024-25, Carlo Ancelotti avisó varias veces de un aspecto intangible que consideraba determinante para que al Real Madrid no le pasara lo que está a punto de sucederle, encadenar dos cursos seguidos sin títulos de peso. Por entonces aún estaba empezando el primero de estos dos años en blanco, pero ya había detectado señales inquietantes: “Hemos perdido piezas importantes a nivel de personalidad que tienen que ser reemplazadas por los más jóvenes. Hemos perdido jugadores como Lucas, como Nacho, como Kroos… Son piezas que forman ambiente en el vestuario. Poco a poco, los jóvenes como Vinicius, como Rodry, como Valverde, tienen que tomar más protagonismo en este sentido”, explicó. “Es muy importante para tener un ambiente serio y motivado”. Pero esa transición aún no se ha producido.

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 El club atribuye parte de la caída a que los jóvenes no han adquirido la jerarquía necesaria para cubrir el vacío que dejó la hornada de Kroos, Modric y Nacho  

Al poco de empezar la temporada 2024-25, Carlo Ancelotti avisó varias veces de un aspecto intangible que consideraba determinante para que al Real Madrid no le pasara lo que está a punto de sucederle, encadenar dos cursos seguidos sin títulos de peso. Por entonces aún estaba empezando el primero de estos dos años en blanco, pero ya había detectado señales inquietantes: “Hemos perdido piezas importantes a nivel de personalidad que tienen que ser reemplazadas por los más jóvenes. Hemos perdido jugadores como Lucas, como Nacho, como Kroos… Son piezas que forman ambiente en el vestuario. Poco a poco, los jóvenes como Vinicius, como Rodry, como Valverde, tienen que tomar más protagonismo en este sentido”, explicó. “Es muy importante para tener un ambiente serio y motivado”. Pero esa transición aún no se ha producido.

Los análisis que se manejan en los despachos de Valdebebas sobre lo que consideran “una temporada mala” otorgan mucha importancia al ingrediente señalado por Ancelotti al comienzo del desplome. Consideran que la marcha progresiva de los veteranos que pilotaron el deslumbrante ciclo de las seis Champions en diez años ha supuesto una pérdida de “madurez” en la plantilla, según fuentes conocedoras del diagnóstico de la directiva. Atribuyen parte del desplome a esta carencia. En particular en la Liga, donde se encuentran a nueve puntos del Barcelona con siete jornadas por delante.

Álvaro Arbeloa también ve las mayores lagunas en el torneo doméstico: “Tenemos margen de mejora en la Liga”, dijo este lunes, la víspera de recibir este martes en el Bernabéu al Alavés (21.30, Dazn). “Estos meses hemos rendido mucho mejor en las grandes citas, en los partidos de mayor dificultad, que cuando nos hemos enfrentado a rivales de menor entidad”.

Cuando se considera la cuestión de los liderazgos en el vestuario, Arbeloa se fija en la edad de los futbolistas: “Es una plantilla muy joven si se compara con plantillas que han sido campeonas de Europa”, dijo este lunes. El día que el Madrid ganó su 15ª Champions en 2024 en Wembley, el promedio de edad de la plantilla era de 28,2. El 30 de mayo, cuando se dispute la final de este curso, el promedio será de 26,5, casi dos años más joven. Aunque la distancia se reduce a la mitad si se miran los onces iniciales de la final de Wembley (28,1) y del último partido de esta temporada contra el Bayern (27,1).

“Hay muchos jugadores a los que queremos exigir mucho demasiado pronto”, siguió Arbeloa. “Pero sí que tenemos grandes líderes. Puedo nombrar muchos: Carvajal, Alaba, Militão, Bellingham, Valverde, Vinicius, Mbappé… Hay muchos jugadores con bastante experiencia, que llevan muchos años en el club y muchos años en el mundo del fútbol y tienen una grandísima personalidad. Pero tenemos muchísimos jugadores jóvenes que han llegado al club, y este no es un club de adaptación fácil”.

A las dificultades propias de cualquier transición generacional se añadió en octubre de 2024 la gravísima lesión de Carvajal, uno de los grandes líderes de estos años, que le mantuvo durante meses al margen de la dinámica general del grupo. Se reincorporó en junio de 2025, durante el Mundial de Clubes, ya con Xabi Alonso en el banquillo, pero otras lesiones le impidieron engancharse de manera continua a la rutina diaria del equipo. Varias fuentes con acceso al vestuario aseguran que durante estos meses se ha echado mucho de menos la influencia del capitán, el último gran representante de la década dorada, un competidor feroz criado en La Fábrica desde los 10 años. Cuando se vio recuperado, con Arbeloa no encontró los minutos que esperaba, lo que le ha producido una enorme frustración, según fuentes de su entorno.

El diagnóstico de los despachos también tiene en cuenta el efecto de la renovación generacional y de la llegada de los jóvenes, pero atribuye lo más esencial del problema a los caracteres de los futbolistas. Creen que en la mezcla faltan dosis de liderazgos fuertes y detectan algunos futbolistas con influencia en el sentido contrario de lo que necesitan.

Desde aquel aviso de Ancelotti en 2024, han pasado tres entrenadores por el banquillo del Madrid y todos han obtenido resultados similares en este apartado. De modo que la directiva considera que el problema no lo endereza un cambio de entrenador. Esto no significa que hayan descartado sustituir a Arbeloa, algo que tiene muchas probabilidades de suceder, sino que piensan que ese movimiento por sí solo no es suficiente. “Se arregla cambiando gente”, dicen.

Aunque sin una reconstrucción profunda, como apuntó este lunes Arbeloa. “No creo que haga falta ninguna revolución para intentar volver a luchar por títulos. Siempre se puede mejorar. Todos los equipos miran al futuro en verano para hacer mejoras, y estoy seguro de que el Real Madrid lo hará, y con ello volveremos a pelear por ganar”.

Antes de eso, tiene desde este martes el reto envenenado de siete partidos de Liga sin premio posible. “Para nosotros son más importantes de lo que pueda parecer. Nos va la vida en ellos”, dijo este lunes el técnico.

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