Hay una frase que el imaginario colectivo ha adjudicado a una de las figuras más importantes de la historia de Francia, Napoléon Bonaparte, que ha servido de premonición del mundo del automóvil actual: “China es un gigante dormido. Dejadlo dormir, porque cuando despierte, el mundo se sacudirá”. Hace décadas, cuando dormía, China brindó a las marcas de coches europeas, sobre todo alemanas, un territorio virgen en el que expandirse con rapidez ante la falta de competencia. Ganaron dinero a espuertas, pero el Estado chino puso una condición que con el paso del tiempo fue la semilla de la que germinó el cambio de tornas actual: todo aquel que quisiera vender coches en China, tenía que fabricarlos allí de la mano de un socio local.
El grupo francés busca convertirse en una marca más internacional, pero sin entrar en el gigante asiático, un mercado competitivo donde las alemanas luchan por no desaparecer
Hay una frase que el imaginario colectivo ha adjudicado a una de las figuras más importantes de la historia de Francia, Napoléon Bonaparte, que ha servido de premonición del mundo del automóvil actual: “China es un gigante dormido. Dejadlo dormir, porque cuando despierte, el mundo se sacudirá“. Hace décadas, cuando dormía, China brindó a las marcas de coches europeas, sobre todo alemanas, un territorio virgen en el que expandirse con rapidez ante la falta de competencia. Ganaron dinero a espuertas, pero el Estado chino puso una condición que con el paso del tiempo fue la semilla de la que germinó el cambio de tornas actual: todo aquel que quisiera vender coches en China, tenía que fabricarlos allí de la mano de un socio local.
Esa fórmula sirvió a los chinos para aprender de los alemanes y hoy han conquistado el sector aprovechando el cambio del vehículo de combustión al eléctrico, donde controlan toda la cadena de valor, desde la extracción de minerales y refinado, hasta la producción final del vehículo pasando por las baterías. Josep Maria Recasens, presidente de la patronal española de fabricantes de coches, Anfac, y uno de los máximos directivos del grupo Renault en el mundo —es CEO de Ampere, la división eléctrica y de software— explica esta situación como el paso del viejo mundo, con una tecnología de combustión, en la que dominaban las marcas europeas, estadounidenses, japonesas y coreanas; al nuevo mundo, en el que China controla el campo de juego.
Ahora, con el paso cambiado, las marcas europeas tratan de reaccionar y contraatacar en el propio territorio asiático. En el caso del grupo francés, Renault ha decidido obviar completamente a China, un mercado hipercompetitivo en el que es difícil entrar, y centrarse en otras latitudes en las que ya tiene presencia, pero en las que considera que tiene mucho potencial de crecimiento.
Estos son Corea del Sur e India, donde ostenta una cuota de mercado del 3,4% y el 1%, respectivamente. En el primero de ellos, la compañía cosechó éxitos con el Grand Koleos, que el año pasado se llevó el premio al coche del año en el país y fue el segundo modelo más vendido de Corea del Sur fuera de Hyundai-Kia, que dominan con mano de hierro, copando más de dos tercios del mercado. En concreto, el Grand Koleos fue el decimocuarto vehículo más comercializado en Corea del Sur el año pasado con 40.877 unidades. El otro coche en la lista de más vendidos que no es ni de Hyundai ni de Kia fue el Model Y de Tesla, que quedó decimoprimero, con 50.405 entregas. Ahora, el consorcio galo apunta a seguir creciendo con el Filante, un coche del segmento E que se fabricará en Busán (al sur del país), y que se ha pensado específicamente para el mercado surcoreano, pero con el potencial de ir a más mercados, sobre todo latinoamericanos e India.
Sin embargo, para este último la gran apuesta será el inminente lanzamiento del nuevo Renault Duster, que se vende bajo la marca del rombo y no de Dacia, al contrario de lo que sucede en Europa. En India, donde la presencia del grupo francés es mucho menor, la compañía ha apostado fuerte tras comprarle a Nissan (su histórico socio, que pasa por horas bajas) su parte del negocio en el país. Otro mercado asiático con un gran volumen de matriculaciones en el que Renault tiene presencia es Japón, aunque la compañía asegura que no es un mercado prioritario: su cuota de mercado allí es testimonial, de un 0,1%, y lo que más comercializa son Renault Kangoo.
En India y Corea del Sur, Renault no sufrirá la competencia de unos de sus mayores rivales en el Viejo Continente, el grupo Volkswagen, que se afana por sobrevivir en China. En 2024, el consorcio germano perdió el primer puesto del mercado chino a manos de BYD y en 2025 bajó un puesto más, hasta el tercer lugar, desbancado por Geely, según datos de la patronal de fabricantes de coches china recogidos por Reuters.
Curiosamente, Geely es el nuevo socio que Renault ha escogido para ir de la mano en varios mercados internacionales en los últimos años: posee el 34,02% del negocio coreano de la compañía francesa, se aliaron para crear la compañía de motores de combustión Horse y crearon hace unos meses una joint venture a partes iguales en Brasil.
Para revivir en China, Volkswagen presentó el pasado abril un ambicioso plan que contempla el lanzamiento de 30 modelos. “Hemos realizado todos los preparativos necesarios para seguir en la pole position entre los fabricantes de automóviles extranjeros en China”, aseguró entonces Thomas Schäfer, consejero delegado de la marca Volkswagen. La caída en el país es un golpe brutal para el consorcio germano, que tiene al gigante asiático como uno de sus principales mercados: en 2025 comercializó allí casi 2,694 millones de coches (un 8% menos). Esto es casi el 30% de sus ventas en todo el mundo.
El resto de Asia tiene una importancia mucho menor, con 320.400 entregas (un 8,5% más). Las otras dos grandes alemanas, BMW y Mercedes-Benz, también se juegan mucho en China. La primera de ellas, vendió en el país más de 625.000 vehículos el año pasado, casi el 72% de todo su negocio asiático, a pesar de la notable caída del 12,5% respecto al ejercicio precedente. Mercedes-Benz, por su parte, se ha desplomado un 19% en China en 2025, con 551.900 matriculaciones. A pesar de la abrupta caída, son apenas unas 83.000 unidades menos de lo que supone todo el mercado europeo para la compañía de la estrella, donde entregó 634.600 coches el año pasado.
Audi, marca propiedad del grupo Volkswagen y competidor histórico de Mercedes y BMW, también ha notado el golpe en China con una bajada de ventas del 5% en 2025, hasta las 617.514 unidades, un 5% menos que en 2024. Como respuesta, Audi anunció a finales de 2024 el lanzamiento de una nueva marca en China, en un proyecto liderado por el español Fermín Soneira. La nueva imagen de Audi, sin los cuatro aros y con una tipografía diferente, busca atraer a un público más joven con gran poder adquisitivo. El plan es lanzar tres modelos eléctricos a partir de una plataforma de producción compartida con la china SAIC Motor (dueño de marcas como MG).
Lo cierto es que mientras las marcas europeas buscan recuperar parte del terreno perdido en Asia, las marcas chinas avanzan a paso firme en Europa, con España como uno de sus principales caladeros: en 2025, concentraron más de una de cada diez ventas en el país. Como dijo Recasens en el foro Anfac del año pasado, el automóvil europeo “nunca ha enfrentado tantos retos y todos a la vez”.
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