La Administración de Trump refuerza su poder militar en pleno enfrentamiento con Irán por el estrecho de Ormuz mientras la muerte de seis tripulantes de un avión cisterna empaña la campaña bélica La Administración de Trump refuerza su poder militar en pleno enfrentamiento con Irán por el estrecho de Ormuz mientras la muerte de seis tripulantes de un avión cisterna empaña la campaña bélica
Estados Unidos entierra ya a trece de sus «héroes». A los siete militares muertos hasta ahora en ofensivas iraníes se sumaron los seis tripulantes de … un avión de reabastecimiento de combustible, que presumiblemente cayó a tierra el jueves en Irak tras una colisión con otra aeronave gemela. Este segundo aparato pudo aterrizar sin problemas, pero sin parte de la aleta trasera. Se trata de las primeras seis bajas mortales que registra la fuerza aérea estadounidense desde el comienzo de la guerra y han realimentado las críticas de los numerosos opositores al presidente de EE UU, Donald Trump, a quien culpan de ordenar un conflicto bélico sin haber previsto sus consecuencias absolutas.
El secretario de la Guerra, Pete Hegsteh, confirmó ayer el fallecimiento de la tripulación completa del KC-135 Stratotanker, que desapareció de los radares el día antes mientras sobrevolaba territorio «amigo» iraquí. «Los recibiremos como héroes» en la base de Dover (Delaware), anunció. En este mismo cuartel, el pasado domingo Trump recibió los cuerpos de los seis reservistas fallecidos días antes en Kuwait por la explosión de un dron persa mientras descargaban pertechos de un contenedor. «La guerra es un infierno. La guerra es caos. Y como hemos visto con el trágico accidente de nuestro avión cisterna, pueden ocurrir cosas terribles», enfatizó Hegseth, el político ultraconservador y exmilitar que ha prohibido a los fotógrafos de varios medios regresar a sus ruedas de prensa por haberle retratado con gestos «extraños» en una comparecencia esta misma semana.
Inmediatamente después de conocerse el siniestro, una milicia ‘proxy’ de Irán se atribuyó el derribo del avión. Sin embargo, las primeras investigaciones desmienten este extremo. El jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, explicó que el accidente ocurrió durante una misión en plena operación de combate para destruir las lanzaderas de misiles de Irán. «No fue resultado de fuego hostil ni amigo», subrayó.
La causa que se maneja es una colisión en pleno vuelo con otro aparato de repostaje. ‘The Washington Post’ revisó las webs de tráfico aéreo y confirmó que los dos K-135 despegaron del aeropuerto israelí de Ben Gurion el jueves a primeras horas de la tarde, pero solo regresó uno. El piloto activó la señal de emergencia y permaneció durante una hora volando en círculos, según ‘The New York Times’, posiblemente para quemar combustible antes de realizar el aterrizaje de emergencia. Algunos testigos confirmaron que le faltaba un establizador en la cola. Aun así, tomó tierra sin problemas.
Las identidades de los seis fallecidos serán divulgadas este fin de semana cuando el Pentágono notifique la tragedia a sus familiares. En un primer momento, el Departamento de Defensa habló de cuatro cadáveres. Sin embargo, los equipos de rescate confirmaron posteriormente que otros dos cuerpos fueron localizados entre los restos del fuselaje, desperdigados en un área muy amplia.
En cualquier caso, la guerra sigue. El dramático balance de la colisión se dio a conocer casi a la misma hora en que desde el Pentágono trascendió una nueva decisión de movilizar tropas hacia Oriente Medio. Hegseth ha dado orden de partir a 5.000 militares de una unidad expedicionaria de la Infantería de Marina y varios navíos de guerra. Entre ellos figura el ‘USS Trípoli’, un sofisticado buque de asalto anfibio que puede comportarse como un pequeño portaaviones, que ha zarpado de su base en Japón y navega hacia el Golfo. La Administración de Donald Trump quiere incorporar a la fuerza aeronaval ya desplegada un grupo anfibio de acción rápida, cuyo destino probable es el estrecho de Ormuz, donde la Guardia Revolucionaria Islámica mantiene en jaque a miles de petroleros y mercantes.
Sentirlo en los huesos
Trump siente la presión de los mercados, de los propios republicanos y de los titulares de prensa que reiteradamente afirman que calculó mal la duración de la guerra, sus consecuencias y la resistencia del régimen de los ayatolás. Quizá movido por todo ello, el líder republicano anunció ayer en Fox News que «la próxima semana Irán será atacado con toda dureza», un mensaje casi idéntico al que ya lanzó el pasado sábado. «Los estamos atacando con más fuerza que nadie desde la Segunda Guerra Mundial». añadió. Más volátil se mostró sobre la posible conquista de la isla de Kharg, la terminal que utiliza Teherán para exportar crudo, o a la hora de pronosticar un final a la guerra. Terminará «cuando lo sienta en mis huesos», espetó. Trump admitió que su anhelo de provocar un cambio social en Irán mediante una revuelta popular se aleja. «Realmente creo que es un gran obstáculo para quienes no poseen armas».
El accidente del avión-cisterna eleva a cuatro el número de aeronaves perdidas por EE UU en esta crisis después de que tres cazas F-15 fueran derribados por «fuego amigo» sobre Kuwait. El K-135 es una pieza fundamental de EE UU en sus ofensivas al permitir a los cazas y bombarderos alargar su autonomía de vuelo. Gracias a ellos, el ejército ha destruido 6.000 objetivos en territorio persa. La primera vez que alzó el vuelo fue en 1956 y se espera que este modelo Stratotanker de Boeing siga en activo hasta 2040.
El último siniestro grave de un K-135 tuvo lugar en 2013 durante un despegue en Afganistán. Murieron tres tripulantes. En 2018, un F-18 se estrelló contra uno de ellos en plena operación de reabastecimiento en Japón. Y cabe recordar que el accidente nuclear de Palomares en 1966 tuvo su origen en la colisión de un KC-135 con un bombardero B-52.
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