«Hemos establecido una poderosa cúpula roja, blanca y azul sobre el estrecho», saca pecho el secretario Hegseth «Hemos establecido una poderosa cúpula roja, blanca y azul sobre el estrecho», saca pecho el secretario Hegseth
Estados Unidos ha asegurado este martes que dos buques de bandera norteamericana ya han logrado cruzar el estrecho de Ormuz con escolta de sus propios … destructores. Son los primeros tránsitos de una operación que busca liberar a unos 2.000 barcos varados en el golfo Pérsico, con unos 20.000 marinos a bordo, desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero.
«Como un regalo directo de Estados Unidos al mundo, hemos establecido una poderosa cúpula roja, blanca y azul sobre el estrecho». Así, en referencia a los colores de la bandera estadounidense, describió el secretario de la Guerra, Pete Hegseth, la operación militar de Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz.
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Donald Trump presentó después la situación con Irán como una guerra prácticamente ganada por Estados Unidos. Dijo en la Casa Blanca que Irán «no tiene ninguna posibilidad», que su Armada ha sido «totalmente destruida», que su Fuerza Aérea está «totalmente eliminada» y que ya no dispone de capacidad antiaérea, radares ni medios navales relevantes. Según él, los iraníes han quedado reducidos a «pequeños barcos con ametralladoras» porque «ya no tienen barcos».
Según el Pentágono, drones armados de vigilancia, helicópteros Apache del Ejército, cazas de la Fuerza Aérea, buques de guerra de la Armada, dos portaaviones y unos 15.000 militares desplegados en la región mantienen ya una cobertura permanente sobre la ruta para proteger a los buques comerciales y garantizar el tránsito por uno de los pasos marítimos más sensibles del mundo.
Hegseth presentó en el Pentágono la misión, bautizada como ‘Proyecto Libertad’, como una operación defensiva y temporal, distinta de la más amplia operación ‘Furia Épica’, aunque llega después de que la guerra lanzada por Trump el 28 de febrero haya convertido Ormuz en el nuevo centro de gravedad del pulso con Teherán.
El mensaje central de Hegseth fue que Irán ya no controla el estrecho. «Dos buques comerciales estadounidenses, junto con destructores americanos, ya han transitado con seguridad por el estrecho, lo que demuestra que la vía está despejada», afirmó el secretario. «Sabemos que los iraníes están avergonzados por este hecho. Dijeron que controlaban el estrecho. No lo controlan».
El Pentágono espera que más barcos crucen en los próximos días, pero reconoce que Irán conserva miles de misiles, drones y lanchas rápidas armadas con capacidad para hostigar el tráfico marítimo. A media tarde, la naviera Maersk, una de las principales líneas de portacontenedores, reconoció que era la operadora de uno de los dos mercantes escoltados por EE UU. Sin embargo, su competidora, Hapag-Lloyd, negó que el estrecho esté abierto, al menos para sus buques, y que, por lo tanto, su gestión de riesgo se mantenía invariable.
Irán aún supone un riesgo
Sobre Ormuz, Trump añadió que Estados Unidos tiene «control total» del Estrecho y que el bloqueo es «como una pieza de acero». Dijo en el Despacho Oval que algunos barcos iraníes intentaron romperlo, pero se les inutilizó el motor o se les obligó a regresar. También sostuvo que China, Japón y Corea del Sur están ajustando sus rutas energéticas y que muchos buques empiezan a dirigirse a Texas, Luisiana o Alaska para comprar petróleo estadounidense.
Trump también dijo que Irán quiere negociar, aunque acusa a sus dirigentes de negarlo en público después de hablar con él en privado. Según él, Teherán «debe hacer lo inteligente» y aceptar un acuerdo, porque su moneda no vale nada, la inflación real ronda el 150%, no puede pagar a sus soldados y su economía está fallando por las sanciones y por la presión militar.
También rebajó los ataques iraníes contra buques estadounidenses al decir que disparan desde «barquitos» con «tirachinas» o «ametralladoras pequeñas», y que las fuerzas de Estados Unidos los destruyen en segundos con helicópteros Apache. Dice que no quiere matar iraníes, que conoce a muchos y que son «grandes personas», pero añade que el régimen debería «ondear la bandera blanca».
El despliegue es amplio, pero no equivale a un control pleno del Estrecho. Estados Unidos ha conseguido abrir un carril muy estrecho bajo protección militar, mientras bloquea a los barcos iraníes. El país persa, pese a los golpes recibidos, conserva medios suficientes para hacer que cada tránsito siga siendo una operación de riesgo.
Este martes, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo en la misma rueda de prensa que Hegseth, que la situación estaba más calmada. Añadió que las fuerzas estadounidenses siguen asistiendo a barcos atrapados en el golfo Pérsico y que esperan nuevos tránsitos «en los próximos días».
Hegseth insistió en que Washington no busca una nueva escalada. «No estamos buscando una pelea», dijo. Presentó esta operación como una misión limitada para restaurar la libertad de navegación y proteger el comercio internacional. Pero la tregua de tres semanas entre Estados Unidos e Irán atraviesa su momento más delicado.
Washington define el umbral
El general Caine reconoció que, desde la entrada en vigor del alto el fuego, Irán ha atacado a fuerzas estadounidenses más de diez veces. Según él, todos esos ataques han quedado «por debajo del umbral» que justificaría reanudar las grandes operaciones de combate. Pero añadió una precisión importante: definir ese umbral es una «decisión política». Es decir, corresponde a la Casa Blanca decidir cuándo un ataque iraní deja de ser una provocación tolerable y se convierte en motivo para reabrir la guerra a gran escala.
La Casa Blanca sostiene que Irán es el agresor. Hegseth acusó a Teherán de acosar a buques civiles, amenazar a marineros de todos los países y convertir un paso estratégico del comercio mundial en una herramienta de presión económica. «Durante demasiado tiempo, Irán ha hostigado barcos, disparado contra petroleros civiles de todas las naciones y tratado de imponer un sistema de peaje», dijo. «El plan de Irán, una forma de extorsión internacional, es inaceptable».
Trump dio el lunes la guerra por prácticamente acabada en la Casa Blanca y la redujo a un asunto menor, pese a que la tensión en Ormuz demuestra que el conflicto sigue abierto por otras vías. La nueva operación llega, además, justo después de cumplirse el plazo de 60 días que la Ley de Poderes de Guerra concede al presidente para mantener operaciones militares sin autorización expresa del Congreso, lo que abre un nuevo frente político y legal para una Casa Blanca que sostiene que ya no hay grandes combates, aunque mantiene desplegado un amplio dispositivo militar en la región.
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