El Tribunal Supremo asestó ayer un golpe a la Ley de Eutanasia tal y como fue concebida y aprobada en 2021, según sus impulsores, al permitir que terceras personas puedan interponerse en la decisión del solicitante e intentar frenar en los tribunales el fin de su vida, una vez ya hayan sido aprobados los tres niveles de control previstos en la norma (el médico del paciente, dos facultativos ajenos a él y una comisión).
El alto tribunal avala que personas con “una vinculación particularmente estrecha” puedan recurrir la voluntad del solicitante, incluso cuando cumpla la normativa
El Tribunal Supremo asestó ayer un golpe a la Ley de Eutanasia tal y como fue concebida y aprobada en 2021, según sus impulsores, al permitir que terceras personas puedan interponerse en la decisión del solicitante e intentar frenar en los tribunales el fin de su vida, una vez ya hayan sido aprobados los tres niveles de control previstos en la norma (el médico del paciente, dos facultativos ajenos a él y una comisión).
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