El régimen critica la operación en Irán como «una violación del Derecho Internacional» aunque mantiene abierta la comunicación con Estados Unidos El régimen critica la operación en Irán como «una violación del Derecho Internacional» aunque mantiene abierta la comunicación con Estados Unidos
El régimen chino ha salido este miércoles en defensa de Pedro Sánchez, después de que el martes Donald Trump amenazara con «cortar todo el comercio con España» … por la negativa del presidente a que tropas estadounidenses emplearan sus bases compartidas en Rota y Morón para operaciones vinculadas con el ataque a Irán. «La ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán viola el Derecho Internacional. El comercio no debería ser empleado como herramienta ni arma», ha señalado, sin demasiado ímpetu, la portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, durante la rueda de prensa diaria del organismo.
El presidente estadounidense alabó el apoyo europeo durante un encuentro el martes con el canciller alemán, Friedrich Merz, en la Casa Blanca, aunque destacó a España como la excepción, cuyo comportamiento calificó de «terrible». «España dijo incluso que no podemos usar sus bases. […] Podríamos usar sus bases si quisiéramos. Podríamos simplemente volar allí y usarlas. Nadie nos va a decir que no las usemos, pero no tenemos que hacerlo», apuntó en su característico estilo.
«De hecho, le he dicho a Scott (Bessent, su secretario del Tesoro) que corte todas las relaciones con España», prosiguió. «España no tiene absolutamente nada que necesitemos, aparte de gente excelente. Tienen gente excelente, pero no un gran liderazgo». El senador republicano Lindsey Graham, una de las voces más influyentes en materia de política internacional, tachó la posición de Sánchez de «aberración», «patéticamente débil» y «sin rumbo moral».
Sánchez en Pekín
Estos improperios ilustran una relación deteriorada por reiterados desencuentros, en particular la oposición de Sánchez a la exigencia estadounidense de incrementar el gasto en defensa al 5% en el seno de la OTAN –episodio que Trump volvió a mentar este martes–. El presidente del Gobierno, protegido de las consecuencias por el marco común de la Unión Europea, ha protagonizado un marcado acercamiento a China.
Tanto es así que Sánchez ultima ya los preparativos de su cuarta visita en tres años, una frecuencia sin precedentes en el histórico de intercambios. La cita está prevista para el próximo mes de abril, apenas dos semanas después de que Trump pase por la capital china, salvo que el curso de los acontecimientos provoque una ruptura entre las dos superpotencias. Delegados chinos y estadounidenses mantendrán esta semana una reunión preliminar en París.
En caso de que el plan se mantenga, Sánchez maximizará de nuevo su visibilidad, como ya hiciera durante su anterior visita en abril del año pasado. El español se plantó en Pekín en plena guerra comercial, con los aranceles universales de Trump recién entrados en vigor, dispuesto a liderar una aproximación de la UE hacia el gigante asiático, un movimiento que todos –hasta los más tradicionales aliados de EE UU como Canadá y el Reino Unido– han acabado por insinuar en sus propios términos.
Europa, aseguró, debía mejorar sus relaciones con China y Asia ante «la ola reaccionaria de la internacional derechista», para lo que España se prestaba como «constructor de puentes». El peligro de semejante posicionamiento se hizo explícito cuando Bessent advirtió a España que «alinearse con China sería como cortarse el cuello». La dinámica actual replica la producida entonces, pues también el régimen chino salió en defensa de España, con su ministerio de Exteriores denunciando el «acoso» estadounidense.
Cautela china
Estas sucintas manifestaciones conectan con la tímida reacción a la ofensiva militar que ha descabezado a dos países tan próximos como Venezuela e Irán. China se ha declarado «seriamente preocupada», una respuesta estrictamente retórica que evidencia los límites del gigante asiático en tanto que socio y, en consecuencia, minan su credibilidad como apoyo ante una belicosa geopolítica incierta.
La campaña contra el régimen de los ayatolás, por ahora, pone en cuestión su seguridad energética, pues el 13% de sus importaciones de petróleo proceden de Irán, más del 4% de Venezuela.
«El estrecho de Ormuz y las aguas adyacentes constituyen una importante ruta internacional de comercio de bienes y energía. Mantener la región segura y estable responde a los intereses comunes de la comunidad internacional», ha afirmado Mao. «China insta a las partes pertinentes a que detengan de inmediato las operaciones militares, eviten una mayor escalada de la situación de tensión y prevengan que la inestabilidad regional cause mayores perjuicios al crecimiento económico mundial». La representante gubernamental, sin embargo, ha dicho no estar al corriente de que el bloqueo no afectaría a naves rusas y chinas, tal y como han informado medios internacionales.
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