28
Ene
El estadio Da Luz de Lisboa, tal vez el lugar más mágico de la historia del Real Madrid reciente, perdió buena parte de su encantamiento cuando allí se levantó ante ellos José Mourinho, el entrenador que había pilotado los años que desembocaron en aquella final de la Champions contra el Atlético, la del gol de Ramos en el minuto 94. Su Benfica abrasó al Real con el fuego que a veces consigue prender en sus equipos y los portugueses dejaron fuera de los ocho primeros a su pupilo, Arbeloa, obligado a una ronda extra contra el Bodo Glimt, o tal…
