04
May
Escribo este texto en la mañana del viernes 1 de mayo, Día del Trabajador. Me he despertado a primera hora y, acompañado de un café bien cargado, me he sentado frente al ordenador para teclear esta columna que quiero dedicar a Ernesto Valverde, un hombre al que admiro y quiero, y que este sábado cumplía 500 partidos al mando del Athletic Club. Pero llevo más de dos horas levantándome a cada rato, mirando por la ventana, paseando por el balcón, volviéndome a sentar para escribir un poco y borrarlo todo. Empiezo de nuevo, una y otra vez, intentando encontrar el…
