Aunque tres veces campeón de la liga de Argentina y una en la Segunda División de Inglaterra, Marcelo Bielsa despierta la admiración más allá de sus títulos. Para sus seguidores, lo que representa —valores, honestidad, valentía, fútbol ofensivo— se antepone a su carrera, la personificación de un entrenador metafísico que importa más por lo que es que por lo que hace. Sin embargo, este viernes (a las 02.00 en la madrugada del sábado en España), cuando Uruguay se enfrente a España en Guadalajara con la necesidad de sumar al menos un punto —y esperar un empate de menos goles entre Cabo Verde y Arabia Saudí y demás combinaciones de otros grupos—, el técnico argentino deberá eludir una comparación con el mayor golpe que signó su hasta ahora esquiva relación con los Mundiales: aquella eliminación que sufrió con la selección argentina en la primera ronda de Corea del Sur-Japón 2002, la más temprana de la Albiceleste en los últimos 55 años. El Uruguay de Bielsa ahora quedó imprevistamente contra las cuerdas: solo un triunfo le daría la clasificación automática.
La Celeste sumó dos empates ante Arabia Saudí y Cabo Verde y se encomienda a una misión de riesgo ante la Roja. Al frente de Argentina no pasó la fase inicial en el Mundial 2002 y con Chile, en 2010, llegó a octavos de final
Aunque tres veces campeón de la liga de Argentina y una en la Segunda División de Inglaterra, Marcelo Bielsa despierta la admiración más allá de sus títulos. Para sus seguidores, lo que representa —valores, honestidad, valentía, fútbol ofensivo— se antepone a su carrera, la personificación de un entrenador metafísico que importa más por lo que es que por lo que hace. Sin embargo, este viernes (a las 02.00 en la madrugada del sábado en España), cuando Uruguay se enfrente a España en Guadalajara con la necesidad de sumar al menos un punto —y esperar un empate de menos goles entre Cabo Verde y Arabia Saudí y demás combinaciones de otros grupos—, el técnico argentino deberá eludir una comparación con el mayor golpe que signó su hasta ahora esquiva relación con los Mundiales: aquella eliminación que sufrió con la selección argentina en la primera ronda de Corea del Sur-Japón 2002, la más temprana de la Albiceleste en los últimos 55 años. El Uruguay de Bielsa ahora quedó imprevistamente contra las cuerdas: solo un triunfo le daría la clasificación automática.
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