Avances contra la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer se relaciona con la acumulación en el cerebro de placas de la proteína beta-amiloide, aunque esa acumulación no siempre exprese una fuerte relación con el deterioro cognitivo que también la caracteriza. No hemos de olvidar, por tanto, que otras alteraciones cerebrales desconocidas pueden estar también de algún modo implicadas. Mientras lleguemos a conocerlas, la investigación sobre la enfermedad no cesa y viene mostrando con especial consistencia que la reducción de las placas beta-amiloides puede enlentecer su progreso en modelos animales y también en humanos.

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 Una reciente investigación ha puesto de manifiesto el papel que la proteína Sox9 podría tener en la reducción de las placas beta-amiloides  

La enfermedad de Alzheimer se relaciona con la acumulación en el cerebro de placas de la proteína beta-amiloide, aunque esa acumulación no siempre exprese una fuerte relación con el deterioro cognitivo que también la caracteriza. No hemos de olvidar, por tanto, que otras alteraciones cerebrales desconocidas pueden estar también de algún modo implicadas. Mientras lleguemos a conocerlas, la investigación sobre la enfermedad no cesa y viene mostrando con especial consistencia que la reducción de las placas beta-amiloides puede enlentecer su progreso en modelos animales y también en humanos.

Ciertamente, una reducción de las placas beta-amiloides parece ser el modo de acción del conocido anticuerpo monoclonal Lecanemab en el tratamiento temprano de la enfermedad en humanos, pero ahora un nuevo trabajo de investigadores de diversos centros de investigación y clínicos norteamericanos ha puesto de manifiesto el papel que en esa reducción podría tener especialmente una proteína, la Sox9, que actúa como factor de transcripción en los astrocitos, una de las más abundantes células gliales del cerebro. Analicémoslo con detalle.

Las células gliales son más abundantes en el cerebro que las propias neuronas y contribuyen a importantes funciones fisiológicas y cognitivas, como la regulación del flujo sanguíneo, la formación de sinapsis o su contribución a la barrera hematoencefálica. Las más abundantes entre ellas son los astrocitos, células que en el envejecimiento y la neurodegeneración pueden reaccionar al daño, las infecciones o la enfermedad del sistema nervioso cambiando su morfología y su funcionamiento, lo que, a su vez, puede afectar al funcionamiento de las neuronas y del cerebro en general. La ubicuidad de los astrocitos en todas las formas de trastornos neurológicos los convierte en objetivos clínicos para su tratamiento.

Los investigadores, usando modelos de la enfermedad de Alzheimer en ratones, pruebas conductuales y cognitivas (LTP, laberintos, campo abierto) y explorando conjuntamente muestras post-morten de tejido hipocampal en humanos, han descubierto que durante el envejecimiento o la enfermedad de Alzheimer los astrocitos reactivos expresan ampliamente la proteína Sox9, que actúa como un factor de transcripción (moléculas que activan la expresión de los genes de la célula) que regula la propia morfología de los astrocitos envejecidos y, lo más importante, hace que fagociten las placas beta-amiloides presentes en el cerebro.

La investigación, publicada recientemente en Nature Neuroscience ha mostrado que la sobreexpresión de Sox9 en los astrocitos del cerebro de modelos de Alzheimer en ratones aclara las placas beta-amiloides y preserva funciones cognitivas. Lo hace promoviendo, como decimos, la fagocitosis de las placas beta amiloides mediante la regulación una nueva molécula (receptor MEGF10) que la hace posible y que, aunque no la cura, suprime la progresión de la enfermedad.

Los mismos investigadores han comprobado que las muestras de tejido en el hipocampo post-morten de humanos con la enfermedad de Alzheimer también sobreexpresan una elevada cantidad de Sox9 en comparación con controles sanos. Es decir, que la expresión de ese factor en los astrocitos cerebrales es elevada tanto en modelos animales como en humanos con la enfermedad. En definitiva, la manipulación terapéutica de los astrocitos podría utilizarse clínicamente para prevenir el declinar cognitivo y el progreso de la enfermedad de Alzheimer. Todavía no la curamos, pero la ciencia no deja de dar pasos para doblegarla.

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