19 indicadores contra el catastrofismo

Son bien conocidos los serios problemas que no es capaz de resolver la economía española. Destacan el encarecimiento de la vivienda, la pobreza infantil y la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, esta precaria realidad social se desarrolla al mismo tiempo en una economía que muestra una notable fortaleza y solvencia según relevantes indicadores.

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 España ha afrontado un importante cambio para bien en su estructura productiva en los últimos años, según un estudio de Harvard  

Columna

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España ha afrontado un importante cambio para bien en su estructura productiva en los últimos años, según un estudio de Harvard

Línea de montaje de la fábrica de Seat Martorell, Barcelona.
Alejandro Garcia (EFE)
Andreu Missé

Son bien conocidos los serios problemas que no es capaz de resolver la economía española. Destacan el encarecimiento de la vivienda, la pobreza infantil y la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, esta precaria realidad social se desarrolla al mismo tiempo en una economía que muestra una notable fortaleza y solvencia según relevantes indicadores.

En el estudio, El inexistente Apocalipsis. La positiva capacidad de la economía española, (276, SISTEMA), Carles Manera, catedrático de las islas Baleares, concluye que existen diecinueve indicadores sustanciales que revelan un claro comportamiento positivo de la economía española desde 2020.

Algunos de estos comportamientos son bien conocidos como el mayor crecimiento económico. Otros menos divulgados señalan el menor coste de financiación de la deuda pública española que la que pagan Francia e Italia. Una situación que “delata el grado de confianza y solvencia que provoca la deuda española en los mercados financieros”, según el profesor Manera. También es significativo que el crecimiento económico per cápita entre 2020 y 2024 ha aumentado un 22% en España frente al 11% en la UE.

El trabajo destaca la importante mejora que ha registrado España en el desarrollo de la complejidad económica, que según la Universidad de Harvard es un factor del que depende la prosperidad de un país. Según el Atlas of Economic Complexity de la universidad estadounidense, entre los años 2020 y 2023 España ha pasado del puesto 41 al 34. Se ha producido una gran transformación en su estructura productiva, que ha quedado patente en que en los últimos cinco años el verdadero motor de las exportaciones españolas de bienes ha sido la industria química.

La transformación de la economía es registrada también por el Observatorio de Productividad y Competitividad que elaboran el Ivie y la Fundación BBVA que subrayan que “la productividad española crece un 1,4% anual desde la pandemia, reforzando su contribución al crecimiento económico frente al estancamiento de Europa”.

El profesor Manera señala que la realidad de las cifras “no denotan el retroceso económico y el catastrofismo derrotista que se predica desde amplios espacios de las derechas y de la economía más conservadora”. Ningunear los aspectos positivos de la economía es una forma de boicotear la resolución de los problemas de fondo. Hay margen de maniobra para mejorar. Los aspectos positivos son la palanca para afrontar los desafíos pendientes. España, por ejemplo, tiene una presión fiscal seis y siete puntos inferior a la de Italia y Francia, respectivamente.

Manera aboga por “adoptar medidas valientes” para dar impulso a los años que quedan de legislatura hasta 2027. Y afrontar las necesidades en vivienda, asegurar las pensiones, la prestación universal para la crianza contra la pobreza infantil, y los impuestos a los muy ricos para financiar la sanidad y enseñanza pública.

Una senda en dirección radicalmente contraria a la que ejecutan la derechas catastrofistas donde tienen responsabilidades de gestión: reducción de impuestos a las rentas altas y procesos graduales de privatización de sanidad y educación, recetas que, por cierto, no han traído nada bueno donde se han aplicado.

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