El Ejecutivo vive uno de los momentos más delicados de la legislatura, porque tiene encima de la mesa el primer accidente mortal de la alta velocidad en 33 años de historia con 46 muertos de momento y las dudas sobre si pudo evitarse y quién sería el responsable en caso de que se demuestre, por ejemplo, que se hizo mal una soldadura de carriles. Todas las miradas están puestas en Óscar Puente, uno de los pesos pesados políticos del Ejecutivo, que según admitió en el pleno en el Senado lleva casi dos semanas durmiendo tres horas y es muy consciente de que en la gestión de esta tragedia se juega su carrera política.
El Ejecutivo ve que la comparación con Mazón, a la que apeló el ministro, muestra la diferencia de gestión
El Ejecutivo vive uno de los momentos más delicados de la legislatura, porque tiene encima de la mesa el primer accidente mortal de la alta velocidad en 33 años de historia con 46 muertos de momento y las dudas sobre si pudo evitarse y quién sería el responsable en caso de que se demuestre, por ejemplo, que se hizo mal una soldadura de carriles. Todas las miradas están puestas en Óscar Puente, uno de los pesos pesados políticos del Ejecutivo, que según admitió en el pleno en el Senado lleva casi dos semanas durmiendo tres horas y es muy consciente de que en la gestión de esta tragedia se juega su carrera política.
La oposición salió en tromba a pedir su dimisión, y da por amortizado al ministro, pero Puente tiene todo el respaldo del presidente, Pedro Sánchez, y de todo el Gobierno, incluido el sector de Sumar, y varios miembros del Ejecutivo consultados creen que el ex alcalde de Valladolid, lejos de salir debilitado de un debate en el Senado muy difícil, en el que el PP, Vox y Junts pidieron su dimisión, superó sin demasiados problemas casi siete horas de intentos de la oposición por derribarlo. Es relevante que el grupo de Carles Puigdemont, al que el Gobierno quiere volver a acercarse, le diera un portazo al ministro y reclamara su caída, aunque era esperado.
Puente optó por un tono más bajo del que es habitual en él, tratando de rebajar la tensión, pero poco a poco fue subiendo y al final del día ya se lanzó contra la oposición: “No me perdonan que en 2023 pusiera a su líder frente a un espejo. Les molesto porque hago bien mi trabajo”, les lanzó.
El ministro se refiere a un momento decisivo de su carrera, el día en que, por sorpresa, fue el portavoz del Grupo Socialista en el debate de investidura de Alberto Núñez Feijóo en 2023, en el que le dijo que por qué él, que había ganado las elecciones en Valladolid, no podía ser alcalde por un pacto de PP y Vox y sin embargo Feijóo, que estaba en la misma situación, pretendía que Sánchez le dejara gobernar. La frase “de ganador a ganador”, con ironía, marcó ese debate.
El Gobierno cree que Puente ha optado por una estrategia adecuada en una crisis muy delicada, que consiste en comparecencias o entrevistas prácticamente a diario y una catarata de datos para intentar demostrar que las cosas se han hecho según marcaba el protocolo en la renovación del tramo del accidente. “El PP se ha equivocado una vez más por ansiedad. No es momento aún, no hay datos claros de qué puede haberse hecho mal, dónde está el fallo, quién tiene la responsabilidad. Y como llevan años pidiéndole la dimisión, ahora tiene mucho menos efecto. El PP siempre pierde por sobreactuación, les pueden sus excesos”, resume un ministro. “Han quemado una bala a destiempo”, señala otro.
Sánchez trasladó a Puente su apoyo después del debate, según fuentes del Gobierno, y está decidido a mantenerlo al frente del ministerio salvo que se demostrara que tuvo una participación clave en un grave error que provocó la tragedia. Pero eso, insisten en el Ejecutivo, es altamente improbable que suceda.
El Ejecutivo está convencido de que, más allá de la presión de la oposición, la gestión de este accidente es tan diferente a la de la DANA en Valencia, el contraejemplo en el que se mira el Gobierno y se escudó también el propio Puente durante todo el debate en el Senado, que en la comparación el ministro sale mucho mejor y por tanto tiene muchas más posibilidades de lograr superar la gran tormenta política que está provocando este accidente con 46 muertos.
El asunto más delicado políticamente es el de las víctimas, que fueron en última instancia las que acabaron forzando la salida de Carlos Mazón con sus gritos de “asesino” en el funeral de Estado un año después de la tragedia. De momento el Gobierno ha tenido que retrasar el del accidente de Adamuz porque muchas víctimas mostraron su rechazo o dijeron que no estaban preparadas en este momento. Y el Ejecutivo sabe que cuando toque hacerlo, será sin duda un momento muy delicado, con Pedro Sánchez y Óscar Puente presentes. El ministro insistió en el Senado en que irá y podrá “mirar a la cara a las víctimas” porque tiene “la conciencia muy tranquila” de haber hecho bien su trabajo en cuanto tuvo la primera información del accidente.
Por eso era relevante ver qué ambiente había en el funeral católico en Huelva este jueves. Hubo mucha emoción, y una hija de una víctima dijo “sabremos la verdad”, apuntando por tanto a las responsabilidades políticas de la tragedia, y además quedó muy en evidencia que los ministros presentes no se acercaron a las víctimas, pero no hubo ninguna imagen ni parecida a las que se vivieron no solo en el funeral de Estado en Valencia sino tampoco en el católico en la catedral de esta ciudad, muchos meses antes, que también fue muy tenso.
El Ejecutivo insiste en que aunque el PP quiera una especie de venganza de lo que sucedió en la DANA, donde acabó dimitiendo Carlos Mazón después de un largo desgaste de un año que hizo mucho daño a la marca PP sobre todo en la Comunidad Valenciana, la gestión es completamente diferente y Puente ha optado por dar todas las explicaciones con datos técnicos para demostrar que el Ejecutivo ha invertido mucho más que los anteriores en infraestructuras y el accidente no se explica por un abandono de la vía. Aún así, varias fuentes del Ejecutivo consultadas admiten que el golpe es muy duro, no solo por el accidente sino por los graves problemas en los trenes de los últimos meses y el desastre total en Rodalíes, que el propio Puente calificó como un servicio “pésimo”. La solución política será más inversión, más gasto en mantenimiento, más dinero público. Pero ahí el Ejecutivo cree que tiene ventaja para ganar el debate al PP, porque los populares están planteando bajadas masivas de impuestos, que según explicó Puente son incompatibles con querer un sistema ferroviario de la máxima calidad que llegue con alta velocidad a todas las grandes ciudades.
La gran preocupación del Ejecutivo con la tragedia de Adamuz y el desastre de Rodalies no es tanto el desgaste de Puente o del Gobierno, que creen que es mucho menor del que podría esperarse, sino el gran ascenso de Vox que detectan todos los sondeos y que estos momentos de máxima sensibilidad social, como sucedió con la DANA, suelen acelerar. “Todo este debate alimenta a Vox, y esto es lo que estamos intentado combatir, pero no es fácil”, resume otro miembro del Gobierno. Por eso el ministro habló mucho de los bulos que circulan por las redes, y trató de desmentirlos uno a uno, pero en el Ejecutivo admiten que es una batalla muy desigual y muy difícil de ganar dado el nivel de desinformación masivo que se está instalando en todas las sociedades occidentales.
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