Las comedias familiares españolas son para el verano

Los veranos cinematográficos languidecían sin taquillazos hasta que en 1989 se estrenó Batman y Hollywood les hizo caso. Pero las familias españolas no se acercaron al cine hasta que Santiago Segura se pasó a la comedia blanca y empezó a lanzar productos para aprovechar la ociosidad infantil vacacional: en poco tiempo, cada entrega de Padre no hay más que uno (2019) se convirtió en cita obligada para la canícula. El resultado es que ahora en verano se han multiplicado las comedias españolas en estas fechas; aparte de que Hollywood estrena sin complejos. Si en 2023 el fenómeno Barbenheimer alegró las recaudaciones, en 2026 La odisea y Spiderman: Brand New Day han provocado un maremoto similar: el pasado domingo en España la taquilla sumada de ambas películas superó los 60 millones de euros.

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 ‘Haciendo amigos’ y ‘Tres de más’ son los ejemplos de 2026 de un género basado en adaptaciones de otros filmes, rostros populares y del que Santiago Segura ha sabido sacar partido con la saga ‘Padre no hay más que uno’  

Los veranos cinematográficos languidecían sin taquillazos hasta que en 1989 se estrenó Batman y Hollywood les hizo caso. Pero las familias españolas no se acercaron al cine hasta que Santiago Segura se pasó a la comedia blanca y empezó a lanzar productos para aprovechar la ociosidad infantil vacacional: en poco tiempo, cada entrega de Padre no hay más que uno (2019) se convirtió en cita obligada para la canícula. El resultado es que ahora en verano se han multiplicado las comedias españolas en estas fechas; aparte de que Hollywood estrena sin complejos. Si en 2023 el fenómeno Barbenheimeralegró las recaudaciones, en 2026 La odisea y Spiderman: Brand New Day han provocado un maremoto similar: el pasado domingo en España la taquilla sumada de ambas películas superó los 60 millones de euros.

En cambio, la comedia española familiar ha flojeado. En cuatro semanas, Tres de más, de Marta Olid, con Kira Miró, Salva Reina y Luna Fulgencio (rostro familiar en el universo Segura), ha llegado a los 1,4 millones de euros, y en seis semanas Haciendo amigos, con Quim Gutiérrez y Antonio Resines, y producida por Bowfinger, la empresa de Segura, ha recaudado 1,9 millones. Ambas películas cumplen además una condición que se repite desde hace seis años en la industria española: muchos guiones adaptan filmes de otros países. Haciendo amigos versiona la francesa Un p’tit truc en plus (2024) y Tres de más nace de la italiana Tre di troppo (2023). Una fuente de la industria explica: “Se llama miedo. Las grandes productoras audiovisuales pertenecientes a las televisiones no quieren arriesgarse. Se coge un título con éxito de otro país y se versiona su idea, añadiéndole características españolas. Apuesta a lo seguro, cero riesgo”.

No hay un guionista en activo que haya escrito tanta comedia familiar como Marta González de Vega, detrás de las sagas Padre no hay más que uno y A todo tren o de Vacaciones de verano (2023), y que este verano ha estrenado Haciendo amigos. “En realidad, me da mucha pena que adaptemos tanto y que luego cargues con la rémora de ser un remake”, explica González. “Porque en realidad, nos alejamos muchísimo y no tienen nada que ver las películas entre sí. En Padre… desde la primera ya nos apartamos de la premisa original. Y en Haciendo amigos respeto el arranque, el punto de partida. Y a partir de ahí, todos los diálogos y el desenlace son absolutamente originales”.

La actriz y guionista, autora de más de 500 monólogos para otros cómicos, insiste: “A mis filmes no les llamo remakes. Porque no lo son. No se atan al original, sino que creo algo nuevo”. Porque, además, apunta: “¿Cuántos padres has visto en el audiovisual que se quedan solos con sus hijos y la lían? Cada autor luego transita sitios completamente diferentes. De hecho, en España, no puedes ir al registro de la propiedad intelectual con una idea. Las ideas no son registrables; registrables son los guiones”.

No han sido los únicos estrenos cómicos españoles del estío: también se han lanzado Ni contigo ni sin mí y El último mono; el 11 de septiembre saldrá a salas Un plan perfecto (con pareja cómica televisiva: Jordi Sánchez y Leo Harlem), y durante estos meses se han rodado las apuestas de 2027: Operación Camarón 2, Hasta que los niños nos separen y Mi querida familia rusa. Por supuesto, habrá más versiones: en la segunda Mesa de Valoración de Cine de RTVE —del pasado mes de julio— para decidir en qué proyectos cinematográficos invertirá el ente público, la película que salió con mayor financiación (1,1 millones de euros) es Locamente, versión de la desangelada comedia italiana LocaMente, de Paolo Genovese, estrenada en España el pasado verano y que a su vez ya robaba su motor narrativo: en una noche romana, una pareja queda por primera vez. El público asiste a sus galanteos… y a las dudas y discusiones entre sus diferentes personalidades en el interior de sus cerebros. Sí, igual que la joya de Pixar Del revés. Curiosamente, Genovese es el autor original de Perfectos desconocidos; la versión española de Alex de la Iglesia arrasó en taquilla, con más de 20 millones de euros.

¿Qué necesita una comedia familiar para enganchar al público? Probablemente niños, y un rostro popular como Leo Harlem, Antonio Resines —que ha estrenado 18 películas desde 2023—, el mismo Segura, una pareja en auge como Reina y Miró, una moraleja buenrollista en su conclusión y un concepto claro y testado para vender. “Cuando hicimos la primera de Padre…, ese hueco no existía. Santiago se convirtió en el rey del verano”, apunta González. “En verano se está con los niños todo el día, hay que buscar planes. Hace calor, y en el cine estarán a gusto. Se ha convertido en un ritual. Ah, y se multiplican las proyecciones con los cines de verano, portátiles o al aire libre. Creo que mola que las pelis que se estrenen en verano sean muy para ver con toda la familia, con los amigos. Y eso genera una diferencia. No es lo mismo estrenar una película familiar en verano que en noviembre”. En el caso de Haciendo amigos, su guionista lamenta que se estrenara el mismo día en que España disputó los cuartos de final del Mundial de fútbol, “y su segundo fin de semana en salas coincidió con la final”.

Alegría para el público y las recaudaciones

En el acumulado de la taquilla del cine español en 2026 a 16 de agosto, y a falta del habitual desembarco de filmes patrios en otoño motivado por su paso previo en festivales, queda claro que la comedia manda. Torrente presidente lidera de manera indiscutible el listado con 28,1 millones de euros. Le siguen Aída y vuelta, con cinco millones, y Abuela tremenda, una comedia con guion original estrenada en Navidades, con 2,8 millones; Amarga Navidad,el único drama, con 2,6 millones, y La familia Benetón +2, con 2,2 millones. El director de esta última, Joaquín Mazón, también ha estrenado este verano El último mono —pensada para adultos—, y lleva encadenados ocho estrenos desde 2022. Desde San Sebastián, donde prepara su próximo rodaje, y con otros dos proyectos más en perspectiva, explica: “Me siento muy afortunado, y trabajo con todo el cariño del mundo. Hasta ahora no he tenido voz ni voto en cuándo se estrenan mis comedias, aunque en uno de mis siguientes proyectos sí he empezado a dialogar sobre ello”.

Aunque el cineasta sí entiende de la importancia de las fechas: “Claro que hay un componente de fortuna. Sin embargo, yo he filmado dos comedias destinadas a estrenarse en Semana Santa, y se lanzaron en años consecutivos. Es una época como la veraniega, con los niños de vacaciones. Mi hermano, el otro día, reflexionaba: ‘¿Vas a gastarte dinero en una canguro que cuide de tus hijos para ver una comedia para adultos?’. Al final, si vas al cine, te los llevas”.

¿Hay reglas para escribir una comedia familiar? “En mi caso”, cuenta González de Vega, “escribo la comedia que a mí me gusta y que me haga reír como adulta. No hago concesiones. Para que atraiga a mucha más gente, me tiene que enganchar primero a mí y debe conectar con el ser humano que hay en cada uno”. Aunque añade: “Es cierto que en este género hay un tipo de humor, de nicho, al que no puedes recurrir”.

Mazón apuesta por el esfuerzo para una buena escritura: “La versión de una comedia previa, y ahora estoy trabajando en una, solo se puede encarar bien cuando entendemos nuestra sociedad, nuestra idiosincrasia. Y a veces ves películas que no han dedicado un minuto a ello”. Igual, subraya, ocurre con la comedia familiar: “No todo vale. En fin, trabajamos en una industria audiovisual acelerada, con la necesidad de escribir rápido, de producir rápido, de estrenar rápido”.

El maestro de guionistas Joaquín Oristrell ha superado las cuatro décadas laborando en el audiovisual patrio. Este 2026 ha ganado su segundo premio Goya con La cena, y es el coescritor de El último mono. “Nunca en la vida he escrito pensando en cuándo estrenar. Otra cosa es que la primera película que dirigí, ¿De qué se ríen las mujeres?, fuera voluntariamente veraniega porque rendía un poco homenaje a todas las pelis españolas de playa, de otra época, que eran tremendas”, recuerda.

Oristrell apunta que no ha tocado la comedia familiar. “Tampoco tengo nada en contra, pero no me inspira mucho. Sí he hecho series más familiares, como cuando estuve coordinando Cuéntame. Sin embargo, prefiero la comedia adulta, que es mucho más difícil; digo difícil de colocar en salas y enganchar público, no difícil de hacer, porque la familiar también lo es”. Y sobre las adaptaciones de filmes previos, él, que hizo una hace dos años, El campeón, advierte: “Cuando vas al algoritmo, la cagas, y a mí me ha pasado cuando he buscado esa comercialidad. En general, adolecemos un poco de falta de rigor. No trabajamos con ambición. Ambición no significa mucho dinero, ambición significa que quieras hacer algo lo mejor, lo más interesante y lo más novedoso posible. Por supuesto, es difícil. Al final, una comedia es contar una historia”.

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