Margarita Reut, de 34 años, fue detenida tras la explosión que mató al comandante naval Robert Shagueyev en Sebastopol Margarita Reut, de 34 años, fue detenida tras la explosión que mató al comandante naval Robert Shagueyev en Sebastopol
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) ruso ha confirmado la detención de una joven, Margarita Reut, de 34 años, como la presunta autora del atentado … contra un militar en Sebastopol el pasado 13 de agosto. La víctima era Robert Shagueyev, un capitán de la marina ucraniana que en 2014 se pasó al bando ruso y entregó a Moscú el único submarino de que disponía el país, el ‘Zaporiyia’, ahora en dique seco.
La mujer fue detenida después del ataque cuando se preparaba a huir hacia la ciudad-balneario rusia de Sochi. Desde allí pensaba volar al extranjero, Ye tenía los billetes comprados, según el FSB. El Kremlin cree que el servicio secreto ucraniano la reclutó para cometer el atentado, aunque Kiev no ha confirmado su participación en el asesinato de un mando al que perseguía desde hace años.
El FSB ha divulgado algunos datos de la detenida, pero no su identidad que, sin embargo, sí han puesto en circulación varias cuentas afines a la Inteligencia. Margarita Reut es bióloga, trabajaba en un laboratorio y ejercía supuestamente también como escort, según estos medios, que la vinculan con webs de acompañantes y contenidos para adultos. No obstante, conviene tomarse este tipo de datos con cierta cautela, ya que proceden de la propia narrativa prorrusa y las fuentes más radicales mezclan a menudo las informaciones con bulos.
El FSB ha añadido que es ciudadana rusa, nació en Yaroslavl y residió durante unos años en Sochi. En 2023 abrió una agencia de viajes, pero cerró en cuestión de seis semanas. También se asegura que ha trabajado en una agencia de publicidad. Tan activa en las redes sociales como viajera, solía desplazarse con frecuencia a la Crimea ocupada por Rusia y al extranjero, especialmente a Turquía y Egipto.
En su día hizo labores de voluntariado, incluida la limpieza de crudo en las costas de Krasnodar, añade el comunicado oficial. Pero en 2025 se vio envuelta en un incidente, que le supuso una multa administrativa y dos días de reclusión. Durante un viaje en tren desde Samara, los informativos dieron a conocer que Ucrania había bombardeado la región de Rostov. Ella exclamó en voz alta: «Os lo merecéis, rusos». La expresión le valió una sanción de las autoridades. En otra ocasión también mostró en las redes su desacuerdo con la guerra y la política oficial del país.
La mujer permanece detenida. Según la narrativa del Servicio Federal de Seguridad, que no ha podido ser contrastada por otros medios, habría confesado y admitido su culpabilidad en el atentado. «No manifiesta arrepentimiento», afirma el FSB en un breve comunicado. Moscú asegura que Kiev le había pagado por el atentado en criptomonedas.
El caso recuerda al atentado, también con una bomba, contra Vadim Ermolaev el pasado 29 de junio en Mónaco, en el que resultó herido él, su mujer y su hijo. Los tres fueron alcanzados por la explosión de un artefacto dejado a la puerta de su edificio cuando regresaban de cenar en un restaurante. En los dos casos, fue activado con un control remoto. Ermolaev no es militar, pero sí un acaudalado hombre de negocios que huyó a la costa francesa cuando comenzó la invasión y al que Ucrania ha acusado repetidamente de lucrarse con negocios con los rusos en Crimea.
El atentado lo cometió también una mujer, Anastasia Beresovska, de 39 años, a cambio de un pago con criptomonedas. La terrorista logró escapar tras la explosión hacia Alemania, donde se le perdió la pista. Sin embargo, su fuga duró muy poco. Tres días más tarde, su cadáver con dos disparos en la cabeza apareció enterrado en un bosque a las afueras de Kiev. Dos individuos vinculados a la Policía y los servicios secretos de Ucrania fueron detenidos, aunque afirmaron que habían actuado por su cuenta. Uno de ellos tenía una cámara de tortura, usada en fechas recientes, debajo de su casa.
Según canales de Telegram vinculados al FSB, en el caso de Sebastopol la autora actuó de una manera muy parecida, Depositó un artefacto explosivo potente en un contenedor de basura situado en una céntrica avenida de la ciudad. Robert Mansurovich Shageev descendía una escalera cercana junto con un amigo cuando la bomba explotó y le mató. Su acompañante resultó herido. Numerosos vecinos escucharon el estruendo y en un primer momento pensaron que había sido un bombardeo de Ucrania con un dron.
Mansurovich se encontraba bajo la lupa del espionaje ucraniano desde años atrás, cuando desertó, y en 2022 se le consideró sospechoso de alta traición. Se cambió de bando en 2014. Su submarino, el único de que disponía Ucrania, fue capturado por los rusos poco antes y se supone que el militar pudo entregarlo. El sumergible ha sido utilizado entre 2022 y 2024 incluso para combatir a sus antiguos propietarios durante la invasión. El ‘Zaporiyia’, rebautizado como B-435, es una vieja reliquia de 1970 y las autoridades decidieron al final amarrarlo definitivamente para convertirlo en un futuro museo.
A Mansurovich, la deserción no le fue mal. Pasó a comandar un sumegible de la Flota del Mar Negro y más tarde dirigió la 4.ª Brigada Independiente de Submarinos de Rusia, una unidad de élite instalada en Sebastopol, modernizada y equipada con misiles balísticos con capacidad nuclear.
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