Más de 1.400 bomberos luchan en la región de Gironda contra el mayor incendio desatado en el país en más de 50 años Más de 1.400 bomberos luchan en la región de Gironda contra el mayor incendio desatado en el país en más de 50 años
El fuego no da tregua al suroeste de Francia. Más de 1.400 bomberos se enfrentan en el departamento de Gironda al mayor incendio que … el territorio galo ha sufrido en los últimos cincuenta años. Las llamas seguían este sábado sin control y se acercaban a Burdeos. Tras empezar el miércoles cerca del pueblo de Saumos, más de 32.700 hectáreas han ardido en la zona bordelesa y 167.000 personas han tenido que ser evacuadas. Representa un récord tanto por la extensión como por el número de damnificados por esta tragedia, que por ahora no se ha cobrado ninguna vida.
Este sofocante verano, al que aún le quedan casi dos meses, figura ya en la historia de Francia por su ola de incendios. Las llamas han devorado desde enero «casi 98.000 hectáreas, un récord histórico», reconoció el sábado el ministro del Interior, Laurent Nuñez. Sin llegar todavía a agosto, normalmente el periodo más caluroso, el país –menos acostumbrado a estas catástrofes naturales que España– ha batido la trágica marca alcanzada en 2022, cuando más de 66.000 hectáreas quedaron calcinadas en otro año en que el suroeste galo se llevó la peor parte.
El megaincendio de Gironda no solo es el más grave de los más de 30 focos que estaban anoche activos en el territorio francés, sino también el más vasto de las últimas décadas. Desde que en 1973 la Administración gala empezó a medir de manera sistemática el impacto del fuego –primero solo en la costa mediterránea y a partir de 2006 en el conjunto del país–, no se había registrado uno de tal extensión, equivalente al triple de la superficie de París.
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Además, el de Gironda se trata del peor incendio que sufre ahora mismo en Europa, junto con los de Madrid y Ávila. Tanto Francia como España han pedido ayuda a la Unión Europea para frenar el avance depredador de las llamas. En el caso girondés, la Policía maneja como principal hipótesis que empezó de manera accidental mientras unos operadores de la compañía Enedis intentaban arreglar una línea eléctrica. Las altas temperaturas y la sequía, fruto del cambio climático, favorecieron que en pocos días se convirtiera en un fuego XXL.
En el incendio han resultado por el momento 54 bomberos heridos, pero se trata de lesiones leves en la mayoría de los casos por intoxicaciones. No corre peligro la vida de ninguno de los efectivos, que a principios de semana perdieron dos compañeros en esa misma región mientras intentaban apagar un foco de menor tamaño.

(Reuters)
Los daños materiales y medioambientales son enormes. Las llamas han destrozado 140 casas y se han llevado por delante áreas con una gran riqueza natural, como parte de los bosques de pinos del turístico cabo Ferret. Después de que las miradas estuvieran puestas el viernes en esa zona playera de la bahía de Arcachon, de donde tuvieron que evacuar a miles de visitantes en barco, el principal punto de atención era el sábado Burdeos. El fuego se encontraba a unos 20 kilómetros de la novena ciudad más poblada de Francia, con unos 270.000 habitantes. Las autoridades evacuaron ocho localidades de la periferia bordelesa –con una población total de 57.000 personas– por precaución y por el riesgo de contaminación por el humo.
«No nos preparamos para desalojar la ciudad. No nos afecta el plan de evacuación», trató de calmar el alcalde de Burdeos, el macronista Thomas Cazenave. Más prudente se mostró el Gobierno de Sébastien Lecornu (primer ministro) y Emmanuel Macron (presidente). «Contemplamos todas las opciones, pero estamos haciendo todo lo que podemos para que ese escenario no se produzca», indicó el titular del Interior. El Ejecutivo pidió a la ciudadanía que no viajara a la región bordelesa.
Pese a la crítica situación, el sábado había señales para el optimismo. La caída de las temperaturas y las lluvias registradas durante la noche del viernes al sábado hicieron que las llamas fueran «menos virulentas». La prefecta (equivalente a la delegada del Gobierno) Sophie Brocas calificó de «inédito» el avance experimentado el viernes por la tarde, cuando en pocas horas se duplicaron las hectáreas quemadas (de 15.000 a más de 30.000). Este megaincendio ha evidenciado la insuficiencia de las medidas para prevenir estas catástrofes en Francia. «Las pistas forestales servían para los fuegos de antaño, pero ahora hacemos frente a saltos de hasta un kilómetro», lamentaba Stéphane Delpeyrat-Vincent, alcalde de la localidad evacuada de Saint-Médard-en-Jalles, en el diario ‘Libération’.
Despliegue militar
Mientras, en las Landas, el escenario es «un poco más tranquila». Las llamas han arrasado desde el jueves unas 3.500 hectáreas en la zona y 30.000 personas han sido desalojadas. En total, las evacuaciones se acercan a las 200.000 en el suroeste galo en esta ola de incendios. Además de 1.400 bomberos procedentes de varias regiones, incluida la de París, el Ejecutivo ha recurrido al ejército para frenar el fuego, con el despliegue de 500 soldados al que se sumará otro medio millar.

(AFP)
La misión incluye el uso de una nave militar (la A400M) para lanzar 20 toneladas de agua. Fruto de la colaboración entre España y Francia, este aparato rehabilitado permite transportar el triple de líquido que los aviones Canadair, pilotados por los bomberos. El Ejecutivo francés la pidió a principios de semana aunque adelantó su uso ante la urgencia de la situación, con el mayor incendio que sufre el país desde 1973.
Evacuación total de Cap Ferret, la península de los famosos en Arcachón
En Cap Ferret el paraíso toma la forma de una punta de arena peinada por el viento que flota sobre el océano Atlántico. Así es esta península francesa situada a la entrada de la laguna de Arcachón, a menos de una hora de Burdeos. Durante mucho tiempo su belleza fue un secreto que mantuvieron a salvo los recolectores de ostras de la zona mientras el turismo se concentraba en la Costa Azul, en el Mediterráneo. Pero eso no duró. Napoleón III, Gustave Eiffel, Alejandro Dumas y Jean Cocteau se enamoraron del enclave, como luego le pasó a Salvador Dalí y ahora a la actriz Marion Cotillard, al DJ David Guetta y al diseñador Phillipe Starck. El fuego lo ha cambiado todo. Esa postal del paraíso lleva días consumiéndose en un infierno.
El Gobierno ordenó el viernes la evacuación total. Más de 44.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus casas y alojamientos por el peligro que suponía este incendio devastador. Muchos optaron por la única carretera de salida de la península. Otros tuvieron que ser rescatados en barco. «Tenían las maletas hechas», señalaron desde el Gobierno local. En 2022 ya hubo otro fuego de grandes dimensiones en la zona y se estableció un plan que ahora ha sido aplicado. El cabo estaba repleto de turistas que disfrutaban de sus vacaciones de verano. «Es un desastre, es horrible», dice Jean Gonçalves, con una camiseta cubriéndole rostro para protegerse de la humareda. Tiene 54 años y vive en Lège-Cap-Ferret desde hace 30. Tuvo que dejar atrás su hogar después de ver cómo se incendiaba la casa de madera de su vecino.
Ahora todo está desierto. «No hay un alma», confirma Cécile Maumy en la terminal de ferris de Cap Ferret. «Parece la época del covid. Es increíble». Los residentes describen escenas de «zona de guerra». Más de 50 viviendas han sido destruidas, al igual que un camping.
Francia ha sufrido tres olas de calor extremo desde mayo. Han causado miles de muertes, han reducido el caudal de los ríos y han favorecido las condiciones para que se produzcan incendios forestales. El fuego que ha afectado a Cap Ferret se declaró el miércoles en el pueblo de Saumos, cerca de los viñedos de Médoc, y avanzó con rapidez por densos pinares hacia la península para convertir este paraíso en un montón de cenizas.
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