Meliá e Iberostar limitan su presencia en la isla tras la amenaza de EE UU de sancionar a las firmas extranjeras con vínculos con el régimen Meliá e Iberostar limitan su presencia en la isla tras la amenaza de EE UU de sancionar a las firmas extranjeras con vínculos con el régimen
Hace meses que comenzaron a desaparecer los grupos de extranjeros del malecón de La Habana o sobre la arena de Varadero. El turismo agoniza en … Cuba por el bloqueo impuesto por Estados Unidos, que no sólo aleja a los visitantes del país caribeño –1,8 millones de entradas en 2025 respecto a los 4,6 millones registrados en 2018, su récord– sino que amenaza también el futuro de su enorme red hotelera. El repliegue de las grandes cadenas, sobre todo españolas, afecta ya a decenas de alojamientos en la isla y se espera que vaya a más ante el ultimátum dado por la Administración Trump, que ha prometido sancionar a las empresas foráneas que mantengan vínculos con el conglomerado público Gaesa, ligado a las fuerzas armadas cubanas, después del 5 de junio. El plazo vence mañana.
La última cadena española en ceder ante la presión de Washington y sumarse a la sangría hotelera que sufre la isla es la mallorquina Meliá, que este miércoles anunció el fin de sus operaciones «de forma inmediata» en 15 de los 34 establecimientos que posee en territorio cubano debido al «contexto geopolítico social, legal y económico». Iberostar comunicó el pasado lunes que salía de otra docena. La antigua NH, que gestionaba un par, se marchó a principios de 2026. Y el gigante Blue Diamond, con sede en Canadá, la nación que más visitantes aportaba en los últimos tiempos a Cuba, hizo público la semana pasada que dejaba sus 62 alojamientos. Otras compañías del sector no se han pronunciado sobre su retirada, pero ya no comercializan habitaciones en los hoteles que tienen en el país caribeño. Nadie quiere problemas con Trump y los suyos.
El goteo de cierres de hoteles empezó con la caída del turismo –la llegada de extranjeros se desplomó un 55,8% en el primer cuatrimestre respecto al mismo periodo de 2025– por el empeoramiento de la situación de Cuba y se acentuó con el bloqueo energético que Estados Unidos aplica a la isla, que a principios de año perdió a su aliado venezolano con la captura de Nicolás Maduro y se quedó sin los 27.000 barriles de petróleo que Caracas le enviaba cada día. Sin embargo, la amenaza de Washington a las compañías extranjeras que sustenten de alguna forma a Gaesa –tanto el ente como su presidenta ejecutiva, Ania Guillermina Lastres, ya aparecen en la lista de sancionados por EE UU– ha dado la puntilla al sector hotelero.
Los tentáculos del todopoderoso grupo estatal, que Washington considera una «estructura opaca» y responsable de una actividad «paralela al Estado», abarca ámbitos como los servicios financieros o la construcción, pero tiene -o más bien tenía- en el negocio de los alojamientos, con unos 180, un auténtico filón. Meliá, por ejemplo, gestionaba los 15 hoteles de los que ha salido con la firma local Gaviota, ligada a Gaesa. Las cuentas del ‘holding’ cubano levantado hace más de tres décadas para financiar al ejército tras el colapso de la URSS no son públicas, aunque existen algunos informes extraoficiales sobre su poder. En 2024, según el diario estadounidense ‘The Miami Herald’, el conglomerado público acumulaba unos 14.500 millones de dólares en reservas. Hoy la cifra rondaría los 1.000 millones, calcula la revista británica ‘The Economist’.
Congelación de activos
La orden ejecutiva 14.404 firmada por Trump, que contempla la posible congelación de activos de las empresas que colaboren con el régimen cubano, parece haber logrado por el momento su objetivo: asfixiar un poco más si cabe al país caribeño. La basura se amontona en sus calles, los apagones son constantes, la sanidad no da abasto, el coste de la cesta de la compra está disparado… Y el turismo, la que fue principal fuente de entrada de divisas a Cuba y pilar de su PIB, ha dejado de ser un buen negocio para las cadenas hoteleras, que en los últimos meses ya habían bajado la persiana a cuatro de cada cinco establecimientos por la escasez de recursos para poder funcionar con normalidad y la falta de demanda. Los viajeros prefieren Riviera Maya, Punta Cana o Cabo Verde antes que un destino donde incluso volar –Iberia canceló el pasado lunes su ruta Madrid-La Habana– es cada día más difícil.

(AFP)
El desembarco de las grandes cadenas hoteleras en el país latinoamericano había arrancado en los noventa con la relativa apertura del Gobierno de La Habana hacia el exterior. Meliá llegó en 1990, y con el tiempo se convirtió en la principal operadora del sector. Iberostar inauguró su primer alojamiento en 1993. Después aterrizaron Barceló, NH, Axel… Su progresiva salida de Cuba «preocupa» al Ejecutivo de España, que el miércoles admitió seguir el impacto que las medidas «unilaterales» de Estados Unidos contra la isla tienen en los intereses de empresas españolas. Una estrategia, la de Washington, que agrava «la penuria humanitaria» que soportan los cubanos, denunció el Ministerio de Asuntos Exteriores. También la Comisión Europea aseguró observar «de cerca» el repliegue de firmas de la UE.
RSS de noticias de internacional


