Imaginen que el mundo es un mercado. Un mercado global, hiperconectado y enormemente competitivo, con más de 190 países que son, a la vez, clientes, distribuidores, proveedores y competidores. En ese mercado operan tres grandes corporaciones que compiten por la hegemonía: USA Corp, China Inc y Rusia Strategy. Y al frente del departamento de marketing de cada una hay un CMO –un director de marketing– que define la estrategia de marca, gestiona la cartera de clientes y lanza campañas que llegan a todos los rincones del planeta.
¿Y si la geopolítica fuera, en realidad,
una guerra de marcas?
Imaginen que el mundo es un mercado. Un mercado global, hiperconectado y enormemente competitivo, con más de 190 países que son, a la vez, clientes, distribuidores, proveedores y competidores. En ese mercado operan tres grandes corporaciones que compiten por la hegemonía: USA Corp, China Inc y Rusia Strategy. Y al frente del departamento de marketing de cada una hay un CMO –un director de marketing– que define la estrategia de marca, gestiona la cartera de clientes y lanza campañas que llegan a todos los rincones del planeta.
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