El líder chino recibe en Pekín a la presidenta del KMT, Cheng Li-wun, el primer encuentro de estas características en una década en una dinámica de hostilidad creciente El líder chino recibe en Pekín a la presidenta del KMT, Cheng Li-wun, el primer encuentro de estas características en una década en una dinámica de hostilidad creciente
El esperado saludo que sostiene, en parte, el futuro de Taiwán se ha producido este viernes. La presidenta del Kuomintang (KMT), Cheng Li-wun, ha … mantenido una reunión en Pekín con el líder chino, Xi Jinping. Este encuentro, el primero en una década, concluye la visita de la jefa de la oposición taiwanesa, la cual ha querido caracterizar como una «misión de paz» ante la creciente amenaza china.
La «paz», en efecto, ha supuesto el mensaje común de la cita, pese a sus muy distintas acepciones. «La tendencia histórica que llevará a los compatriotas a ambos lados del estrecho (de Formosa) a acercarse y juntarse no cambiará, es una certeza de la historia y estamos seguros de ello», ha saludado Xi. «Los compatriotas a ambos lados son chinos, y necesitamos paz, necesitamos desarrollo, necesitamos comunicación y necesitamos cooperación. Esto es un deseo compartido».
La división se remonta a 1949, cuando las huestes nacionalistas de Chiang Kai-shek se refugiaron en la isla tras su derrota en la guerra civil contra los comunistas de Mao Zedong. El régimen considera desde entonces a esta democracia independiente de facto una región rebelde a la que nunca ha renunciado a someter por la fuerza. En los últimos años, China ha recrudecido la presión militar mediante recurrentes maniobras que ensayan el bloqueo que acompañaría a un hipotético asalto anfibio.
«Ambas partes deberían planificar y construir aún más un mecanismo de diálogo y cooperación sistémico y sostenible para hacer irreversible la paz en las relaciones a través del Estrecho y eliminar de raíz todas las causas de conflicto», ha señalado Cheng. «Debemos buscar una solución institucional para prevenir y evitar la guerra, convirtiendo el estrecho de Formosa en un modelo de resolución pacífica de conflictos a nivel mundial».
Diálogo interrumpido
Las declaraciones de la opositora coinciden con la postura tradicional de su formación. Las ironías de la historia han querido que el KMT, al fin y al cabo Partido Nacionalista Chino, otrora enemigo del Partido Comunista Chino en la guerra civil, se haya convertido hoy en su mejor aliado a la hora de sostener que Taipéi y Pekín –la República de China y la República Popular China, según sus denominaciones oficiales– conforman una misma comunidad política.
Sin embargo, la última visita de una jefa del KMT a China continental, protagonizada por Hung Hsiu-chu, se remontaba a 2016. Un año antes, en 2015, Xi Jinping y Ma Ying-jeou –entonces presidente de Taiwán– protagonizaron en Singapur la primera cumbre entre los máximos líderes políticos de uno y otro lado.
La victoria de Cheng en las primarias celebradas el pasado mes de octubre ha abierto un canal de comunicación en un contexto de alta tensión. Durante la campaña, pregonó en todo momento su voluntad de mejorar las relaciones con China continental, gestos que Xi dio por escuchados haciéndole llegar un mensaje de felicitación por su nombramiento más afable de lo habitual, y después la invitación que ha posibilitado el encuentro de este viernes.
El régimen, no obstante, se ha negado a mantener interacción alguna con el presidente elegido por los taiwaneses, William Lai Ching-te, a quien sus órganos oficiales han calificado de «peligroso separatista». «La historia demuestra que ceder ante regímenes autoritarios se hace a costa de la soberanía y la democracia, y no trae paz ni libertad», ha replicado este mediante una publicación compartida en redes sociales antes del encuentro. Taiwán «tiene ideales de paz, pero no ilusiones irreales».
Lai se impuso con claridad en las elecciones presidenciales de enero de 2024, cimentando un tercer mandato consecutivo del Partido Democrático Progresista (DPP), el más combativo. Sin embargo, las encuestas reflejan cierto cansancio electoral, lo que aumenta las expectativas del KMT, empezando por los comicios locales programados para noviembre de este año. La disposición de Cheng demuestra, a ojos de Xi, que la ansiada «reunificación pacífica» quizá no suponga necesariamente un oxímoron.
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