Identidad oculta, trajes de lunares y rock inclasificable: el extraño grupo que está en boca de todos

Narices largas, trajes de lunares, capirotes. Identidad oculta. Apenas hablan en las entrevistas, donde les acompaña su manager, encargado de responder a las preguntas. El fenómeno musical del momento no puede ser más extraño. Se llaman Angine de Poitrine (Angina de pecho, en francés), un dúo natural de Saguenay, una ciudad de Quebec (Canadá) de unos 150.000 habitantes.

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 El dúo virtuoso canadiense Angine de Poitrine acumula una legión de adeptos con una música intrincada y anticomercial  

Narices largas, trajes de lunares, capirotes. Identidad oculta. Apenas hablan en las entrevistas, donde les acompaña su manager, encargado de responder a las preguntas. El fenómeno musical del momento no puede ser más extraño. Se llaman Angine de Poitrine (Angina de pecho, en francés), un dúo natural de Saguenay, una ciudad de Quebec (Canadá) de unos 150.000 habitantes.

La viralidad ofrece, a veces, gratas sorpresas. Por ejemplo, que no solo se consuman vídeos breves, que en pocos segundos atrapen a unos consumidores con la capacidad de atención bajo mínimos. Pero Angine de Poitrine rompen con todo: han llegado a la viralidad con una actuación de nada menos que 27 minutos. El pasado febrero se publicó en YouTube un concierto del dúo realizado en diciembre de 2025 en la estación de radio de Seattle, KEXP, una emisora que funciona desde hace años como faro de lo que se cuece en la escena alternativa. KEXP fue la primera cadena en invitar, por ejemplo, a Nirvana. Los dos componentes de Angine de Poitrine se presentaron con sus monos de lunares, tocaron y no dijeron ni una palabra. Ese vídeo del concierto suma, al cierre de esta información, 7.700.000 visualizaciones, una barbaridad para una actuación tan larga y tan anticomercial.

Porque la música del grupo no resulta fácil: estructuras intrincadas, ritmos sincopados y querencia a la microtonalidad. ¿Microtonal? Técnicamente se trata del “uso de intervalos más pequeños que los semitonos tradicionales”. En la práctica estamos ante un sistema libre, que no se limita a las 12 notas por octavas, sino que admite otras sonoridades no convencionales en los estándares occidentales. Se trata de música experimental, frecuentada por los ritmos árabes o indios y que ha entrado en el rock, el pop o el jazz gracias a músicos intrépidos como Syd Barret, Frank Zappa, Gentle Giant, John Scofield, King Crimson, Björk o King Gizzard & the Lizard Wizard. Aunque influidos por los antes citados, Angine de Poitrine aporta su personalidad.

Los miembros de Angine de Poitrine utilizan seudónimos: Klek de Poitrine se encarga de la batería y Khn de Poitrine toca una guitarra de doble mástil, uno de ellos un bajo de cuatro cuerdas con trastes muy juntos que dividen cada octava en 24 notas en lugar de las 12 habituales. Una especie de White Stripes con afán exploratorio y no obsesionados por Led Zeppelin.

En una entrevista para el programa canadiense Tout le monde en parle, Sébastien Collin, representante del dúo, señaló: “Existe una intención de que todo sea divertido, pero los músicos son extremadamente talentosos”. Y tiene razón. La mano izquierda de Khn circula con velocidad por los trastes de la guitarra y el bajo mientras presiona con sus pies descalzos pintados de blanco y con lunares negros los pedales para extraer sonoridades insólitas y originales. Klek, por su parte, se sienta en una sencilla batería, que desborda en ritmo y frescura. Se trata de música instrumental, a veces interrumpida por onomatopeyas o gruñidos, canciones contagiosas que incitan al baile, funky atravesado por ritmos étnicos. Se definen como “una orquesta mantra-rock dadá pitagórica-cubista”. Siguiendo con la broma de mantener el misterio y la identidad sin desvelar afirman que proceden “de otro planeta y que tienen 333 años”.

El dúo se conoció en la infancia, lleva realizando música dos décadas y su primera actuación enmascarados se remonta a 2019. Resulta que un amigo en apuros económicos necesitaba llenar su club para sacar algo de dinero. Como el dúo ya había actuado allí con poca afluencia de público con otro nombre y desenmascarados, decidieron apropiarse de unas personalidades extraterrestres y salieron como se les conoce actualmente y con el nombre de Angine de Poitrine. Fue un éxito, así que continuaron con el chiste; hasta ahora.

Este 2026 realizarán una gira de 100 conciertos. Ya han actuado, con las entradas vendidas, en Tokio, Nueva York o Londres. El viernes pasado editaron su segundo disco, que para una banda tan chiripitiflaútica como ellos lleva un nombre muy sencillo, Vol. II. Su primer trabajo se tituló, efectivamente, Vol. I (2024). Por este debut alguien pagó en la referencial web Discogs 1.500 euros por un ejemplar en vinilo. El segundo trabajo consta de seis canciones (36 minutos en total) con títulos tan pintorescos como Mata Zyklek, Utzp o Sarniezz. Suena adictivamente bailable y recoge una gama de melodías de gran calidad. Concebido como un galimatías estructural, lo que provoca el álbum es ocupar la pista de baile y mover el cuerpo. Una prueba de lo hipnótico de su propuesta es que se ha convertido en una forma de ocio compartida por los padres con sus hijos pequeños.

En la misma entrevista para Tout le monde en parle, el presentador, Guy A. Lepage, preguntó al dúo por el significado de los disfraces. Entonces, Klek respondió en un idioma ininteligible que la cadena tradujo como: “¿Disfraces, qué disfraces?; nacimos así”.

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