Un estudiante de 21 años residente en Navarra ha sido el primer fallecido en España relacionado con los nitazenos, un opioide sintético tan potente —hasta 40 veces más que el fentanilo— que los especialistas consideran su consumo una especie de ruleta rusa. “La distancia que separa una dosis que produce los efectos deseados por el usuario de otra letal es mínima”, avisa Emilio Salgado, médico de la Unidad de Toxicología del Servicio de Urgencias del Hospital Clínic (Barcelona).
Hay pocas notificaciones sobre estos opioides, mucho más peligrosos que la heroína y el fentanilo. Los expertos temen un consumo oculto
Un estudiante de 21 años residente en Navarra ha sido el primer fallecido en España relacionado con los nitazenos, un opioide sintético tan potente —hasta 40 veces más que el fentanilo— que los especialistas consideran su consumo una especie de ruleta rusa. “La distancia que separa una dosis que produce los efectos deseados por el usuario de otra letal es mínima”, avisa Emilio Salgado, médico de la Unidad de Toxicología del Servicio de Urgencias del Hospital Clínic (Barcelona).
El fallecimiento se produjo el 2 de agosto de 2024, aunque no ha trascendido hasta ahora. Este diario ha tenido acceso al contenido de sesiones clínicas en las que el caso ha sido presentado con el título Nitazenos: una amenaza cada vez más próxima por miembros del Grupo de Toxicología Clínica del Servicio de Urgencias Hospital Universitario de Navarra.
Estos opioides han despertado en los últimos años una gran preocupación entre las autoridades europeas, que en junio de 2024 alertaron sobre la amenaza que suponían para la salud pública. “[Son] extremadamente más peligrosos” que la heroína, afirmó entonces Alexis Goosdeel, director del Observatorio Europeo de Drogas y las Toxicomanías (OEDT), una agencia descentralizada de la Unión Europea.
En España, las notificaciones de consumo y sobredosis causadas por nitazenos siguen siendo la excepción, aunque el año pasado hubo un repunte. Según datos del Plan Nacional sobre Drogas, entre 2022 y 2024 solo hubo una por año. En 2025 fueron seis y en lo que llevamos de 2026, otra. De todas ellas, solo la de Navarra está relacionada con la muerte del consumidor. Estos datos, sin embargo, pueden adolecer de una notable infranotificación debido a la dificultad de detectar estas sustancias en los análisis y al hecho de que a menudo son mezcladas con otras o utilizadas para adulterarlas.
Países europeos como Estonia consideran los nitazenos una “epidemia” tras registrar 57 muertes en 2023, lo que en relación a su población —1,3 millones de habitantes— es como si en España ocurrieran más de 2.000 anuales. En Reino Unido e Irlanda, estos opioides han causado cientos de muertes y sobredosis al haber sido utilizados para adulterar heroína.
El fallecido en Navarra ingresó la madrugada del 28 de julio de 2024 con un “bajo nivel de consciencia y una marcada hipotensión (70/30) tras consumir por vía nasal una dosis indeterminada de un opioide sintético (isotonitazeno) que le ha proporcionado un amigo y cuyo consumo ha sido con fines recreativos”, expusieron en la sesión clínica los profesionales del Hospital Universitario de Navarra.
Durante su traslado al hospital en ambulancia, los equipos de emergencias habían tenido que administrar tres dosis de naloxona, un medicamento de emergencia usado para revertir las sobredosis. “El paciente requirió más naloxona en el hospital por una marcada depresión respiratoria difícil de revertir, una de las características de los nitazenos”, explican fuentes sanitarias de Navarra.
El joven ya había sido hospitalizado seis meses antes por otra sobredosis relacionada con otra sustancia. Los análisis realizados la madrugada del 28 de julio dieron positivo por varias drogas, pero negativos por opioides. “Esto se debe a que las pruebas de screening disponibles en los hospitales no detectan los nitazenos”, añaden estas fuentes.
Esta es una de las razones que dificulta el conocimiento real de la presencia de estas sustancias en España, apuntan los expertos consultados. Estos no dudan en vincular los nitazenos con la sobredosis en este caso, tanto por las características del cuadro clínico como porque el paciente y su acompañante explicaron al personal sanitario que los habían consumido.
Tras cuatro horas en urgencias, el joven “solicitó el alta voluntaria” y abandonó el centro “con diagnóstico de síndrome opioide secundario al consumo de isononitazeno y policonsumos”, sigue la sesión clínica. Solo cinco días después, el 2 de agosto de ese año, el paciente fue encontrado muerto en su casa con evidencias de haber consumido drogas esnifadas. El caso fue judicializado, pero ya ha sido sobreseído, informa Javier Lorente Doria.
IñakiPradini, director del Instituto de Medicina Legal de Navarra, destaca la complejidad del caso, ya que en la vivienda fueron encontrados opioides (oxicodona) y benzodiazepinas (Rivotril y Orfidal), entre otros fármacos y sustancias. “Todos ellos son depresores del sistema nervioso central que pueden conducir a un paro respiratorio. El problema es que el consumo combinado multiplica sus efectos y dispara los riesgos”, explica.
Los análisis realizados en el cadáver y con las sustancias encontradas en el lugar —remitidas al Instituto Nacional de Toxicología, que cuenta con pruebas más sensibles— no dieron positivo a nitazenos, aunque los expertos apuntan de nuevo a la dificultad de detectar estas sustancias. Un estudio llevado a cabo en el Reino Unido, publicado recientemente por The Guardian, alerta de que “las muertes causadas por nitazenos pueden haber sido subestimadas hasta en un tercio en el Reino Unido”. La razón es que estas sustancias “se degradan rápidamente en las muestras de sangre post-mortem”.
Un cambio político ocurrido a más de 5.000 kilómetros de Europa está en el origen de los temores de las autoridades en relación a los opioides sintéticos. Se trata del regreso al poder de los talibanes en 2021, que vino seguido de la prohibición del cultivo de la adormidera, de la que se extraen la morfina y la heroína.
“Esto hizo temer que se produjera un desplome de la disponibilidad de heroína en Europa y esto abriera la puerta a una irrupción masiva de opioides sintéticos como los fentanilos y nitazenos”, explica David Pere Martínez-Oró, director del Episteme Social. Esta entidad, especializada en investigaciones sociales, ha elaborado varios estudios sobre la materia para el Ministerio de Sanidad en los últimos años.
Uno de ellos, llamado Estudio de la amenaza de los nitazenos en España y publicado en 2025, concluye que esta es “baja” y que, aunque “podría presentarse el caso de que un pequeño traficante decidiese adulterar heroína con nitazenos, los protocolos y la red de atención a las adicciones en España son sólidos y están preparados para manejar emergencias por opioides”.
El gran miedo es que Europa siguiera el camino de Estados Unidos, donde una gran epidemia de opioides —primero por el uso indebido de medicamentos legales, después por el tráfico de fentanilo— ha causado casi un millón de muertes en las dos últimas décadas. “Es algo que no ha ocurrido aquí. En algún país del norte de Europa sí ha habido una presencia más o menos importante de estas sustancias, pero en España podemos decir que es testimonial”, afirma Martínez-Oró. Tampoco las operaciones policiales contra el tráfico de sustancias ilegales muestran aprehensiones relevantes de nitazenos ni fentanilo.
Las razones que lo explican, según este experto, es que “no se ha producido la caída en la disponibilidad de heroína que se temía y también influye la falta de demanda de los consumidores” que recelan de los opioides sintéticos “en buena parte gracias a la información que reciben de la robusta red de dispositivos especializados en atención a las adicciones existente en España”.
Emilio Salgado considera que, en todo caso, hospitales y fuerzas de seguridad deben permanecer extremadamente vigilantes: “Los opioides sintéticos no desaparecerán. Su presencia en otros países y la gran movilidad internacional de personas y mercancías hace que el riesgo exista. Debemos estar preparados para detectarlos lo antes posible y tener los medios para hacerles frente. Para ello, entre otras medidas, es importante contar con suficientes existencias de naloxona en el país como antídoto específico”.
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