La nueva fecha dada por el presidente de EE UU se acerca al límite fijado al inicio del conflicto por Benjamín Netanyahu, que marcó el 9 de abril, cuando finaliza la Pascua judía La nueva fecha dada por el presidente de EE UU se acerca al límite fijado al inicio del conflicto por Benjamín Netanyahu, que marcó el 9 de abril, cuando finaliza la Pascua judía
Donald Trump ha reajustado los plazos de su ultimátum a Irán a los tiempos marcados por Benjamín Netanyahu al comienzo de la guerra y ha … fijado, por ahora, el 6 de abril como nueva fecha límite para la República Islámica. Los hebreos marcaron el Pesaj como plazo aproximado hasta el que calculaban extender sus ataques y la Pascua judía termina el 9 de abril. Tel Aviv marca el ritmo e intensifica los bombardeos en medio de la confusión generada por el intercambio de mensajes entre Estados Unidos e Irán para una posible negociación con la mediación de Islamabad. Ormuz sigue siendo la gran arma en manos del régimen que, 24 horas después del asesinato del responsable naval de la Guardia Revolucionaria, movió ficha para reafirmar su control sobre el estrecho e hicieron dar la vuelta a tres barcos que se disponían a cruzar.
El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, dijo que la operación «llevará semanas, no meses», según escribió en su perfil de X tras tomar parte en la cumbre del G7. La presión sobre Teherán con la amenaza de una operación terrestre -para la que se dirigen a la zona de miles de hombres de refuerzo- no sirve de momento para reabrir Ormuz, que permaneció cerrado incluso para países amigos. Dos buques portacontenedores chinos dieron la vuelta tras intentar salir del Golfo, según datos de seguimiento marítimo citados por Reuters, y poco después tuvo que hacer lo propio otro barco de Hong Kong.
Frente a las palabras de Trump sobre unas conversaciones con la República Islámica que «van muy bien», el ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, aseguró que los ataques «se intensificarán y se ampliarán a objetivos adicionales». Durante la jornada Israel y Estados Unidos bombardearon dos de las principales plantas de producción de acero de Irán en Isfahán (Mobarekeh Steel) y Khuzestan Steel, acciones comparables a la sufrida por la planta de gas de South Pars, según los expertos, y también golpearon dos instalaciones nucleares.
Irán es el décimo mayor productor de acero del mundo, este es un duro golpe para la economía nacional y deja a miles de personas sin empleo. Más que castigar a la cúpula del régimen, este tipo de ataques revientan el tejido industrial del país. Nada más producirse el bombardeo, la Guardia Revolucionaria, en su intento de aplicar la estrategia de reciprocidad, difundió una lista de instalaciones de fabricación de acero en Israel (Yehuda Steel), Arabia Saudí (Hadeed), Emiratos Árabes Unidos (Emirates Steel Arkan), Kuwait (KWT Steel), Catar (Qatar Steel) y Baréin (Foulath) que pasan a convertirse en nuevos «objetivos legítimos».
Israel y EE UU bombardearon dos de las principales plantas de producción de acero de Irán, un duro golpe para la economía persa
Además de las dos plantas de siderurgia, Irán denunció un ataque contra la planta nuclear de Khondab, donde hay un reactor de agua pesada en construcción, aunque no está operativo. Este lugar ya fue bombardeado también durante la guerra de junio. La Organización de Energía Atómica denunció otro contra la instalación de procesamiento de uranio tipo ‘yellow cake’ en Ardakan, en el centro del país.
Líbano, a las puertas de la catástrofe
A la sombra de Irán, los israelíes endurecieron las operaciones en Líbano, donde emitieron una nueva orden de evacuación, esta vez para todos los residentes en el sur del río Zahrani, situado a unos 50 kilómetros de la frontera y por encima del Litani. Ya son más de un millón los desplazados internos y el país se enfrenta a una crisis humanitaria que corre el riesgo de convertirse en una «catástrofe», advirtió ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados.
Hezbolá trata de evitar el avance del ejército israelí y la milicia informó de intensos combates en Shamaa y Bayada, cerca de la costa. El jefe del ejército hebreo, el general Eyal Zamir, visitó a las tropas en el sur de Líbano y aseguró que «nos encontramos en un momento histórico crucial. Estamos actuando conforme a un plan y con una estrategia ofensiva para cambiar radicalmente la situación de seguridad, desde Teherán hasta Beirut». Zamir explicó a sus hombres que «trabajamos para desmantelar al enemigo y seguiremos atacándolo en todos los frentes donde sea necesario. Continuaremos actuando y permaneceremos aquí el tiempo que haga falta para asestar un golpe decisivo y eliminar la amenaza en el norte».
Los israelíes aplican la misma estrategia de Gaza y dinamitan casa por casa en cada zona que ocupan, lo que hará imposible el regreso de los libaneses a sus tierras. El objetivo final, según los militares, es expandir la «zona de seguridad», pero los líderes ultranacionalistas hablan abiertamente de la «anexión» de esta parte del país vecino.
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