“El compa les manda saludos”. La foto de Dritan (nombre figurado), silueteada sobre un fondo liso, como si fuera un croma de televisión, estaba claramente retocada. Se lo veía con una camiseta azul de manga corta y el gesto serio. Podría parecer que se había recuperado de los moretones de la última imagen, pero los policías sabían que “esa prueba de vida” no tenía valor. El hombre, de 46 años y origen kosovar, se encargaba de llevar paquetes de metanfetamina de un país a otro para el cartel de Sinaloa, la principal organización criminal de México, con relevancia en el narco mundial.
Unos narcos mataron a uno de sus colaboradores en España y después pidió un rescate a los familiares fingiendo que seguía vivo para recuperar el dinero de un paquete de metanfetaminas perdido
“El compa les manda saludos”. La foto de Dritan (nombre figurado), silueteada sobre un fondo liso, como si fuera un croma de televisión, estaba claramente retocada. Se lo veía con una camiseta azul de manga corta y el gesto serio. Podría parecer que se había recuperado de los moretones de la última imagen, pero los policías sabían que “esa prueba de vida” no tenía valor. El hombre, de 46 años y origen kosovar, se encargaba de llevar paquetes de metanfetamina de un país a otro para el cartel de Sinaloa, la principal organización criminal de México, con relevancia en el narco mundial.
Hacía dos semanas que Dritan había ido a la casa de su jefe, en la comarca barcelonesa de El Maresme, para intentar explicar la pérdida de uno de esos envíos, y desde entonces no se había vuelto a saber de él. Su familia recibió una llamada en la que les pedían 240.000 euros si querían volver a verlo. Después de efectuar un primer pago de 27.000 euros, seguían recibiendo llamadas y empezaron a desesperarse. Avisaron a la Policía para tratar de recuperar a su familiar.
La desaparición de Dritan es la historia de un asesinato que tuvo que investigarse como un secuestro para poder llegar a sus responsables. Ocurrió en verano de 2024, pero la Policía no ha contado hasta ahora los detalles del caso, denominada Operación Balcanes, en el que colaboraron con los Mossos d’Esquadra.
Los agentes de la Sección de Secuestros y Extorsiones de la Comisaría General de Policía Judicial sabían que el secuestrado había fallecido, pero tenían que actuar como si lo ignoraran para dar con los responsables. Siguieron la corriente a los captores de Dritan, que seguían llamando para pedir dinero, y se vieron obligados a ocultárselo a sus familiares. El caso quedó bajo secreto judicial. “Temíamos que la familia no se lo tomaría bien, pero cuando lo pudimos contar, nos agradecieron que les devolviéramos a su ser querido y que averiguásemos lo que le había ocurrido”, explica el responsable de esta sección. La viuda de la víctima se desplazó al complejo policial de Canillas en Madrid, donde este grupo trabaja, para agradecerles personalmente su trabajo.

Los padres de Dritan, de edad avanzada, y su esposa, que vivía con él en Italia, ya temían que el secuestro no iba a tener buen fin. Aunque las primeras versiones que recibieron los agentes eran que el hombre había acudido para cerrar un negocio de perfumes, las investigaciones indicaban más bien que se había asociado con uno de los grupos criminales más violentos de México y estaba metido en un lío. Sus captores se habían asentado en Cataluña, donde habían abierto una suerte de “sucursal” del cartel y se dedicaban a traficar con metanfetamina impregnada en ropa o en alfombras, detallan fuentes policiales. Tenían el centro de operaciones en una casa de Sant Andreu de Llavaneres, donde vivía el líder de la organización, y también usaban un restaurante cercano, en el que mantenían reuniones.
Cuando Dritan se presentó en Sant Andreu de Llavaneres, el 31 de mayo, para tratar de saldar cuenta, recibió una paliza. “Lo metieron en una habitación, pero pudo enviar una fotografía a su familia”, cuenta uno de los investigadores que trabajó en este caso. Esa foto, en la que aparecía muy golpeado, fue muy importante para la investigación, destacan los agentes. Se calcula que estuvo retenido desde ese día y hasta el 2 de junio.
El cuerpo de Dritan fue hallado por agentes de los Mossos dos meses después, el 5 de agosto, en una zona boscosa en Botarell (Tarragona), envuelto en una sábana y con signos de haber recibido una paliza. Murió estrangulado, según los datos de la autopsia.
Después de muchas pesquisas, el 22 de octubre, los agentes de Policía y Mossos llegaron a la vivienda, donde encontraron la habitación en la que se tomó la primera foto que Dritan envió a su familia y la sábana que hacía juego con la que estaba envuelto su cuerpo. Aunque el cuarto había sido pintado y los muebles estaban cambiados de sitio, los agentes del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) de la Policía, encargados de encontrar escondites complejos o dar apoyo en operaciones contra el crimen organizado, levantaron los rodapiés y encontraron un enchufe que aparecía en la imagen y que había sido tapado.

En el registro de esa vivienda encontraron una especie de “altares de la muerte” con figuras religiosas, velas y hasta un trozo de cuerda. Detuvieron a 14 personas, entre ellas al líder de la organización y cerebro del secuestro. El arrestado, de 51 años, se movía en una silla de ruedas en la que tenía escondida una pistola, según fuentes policiales. En el restaurante en el que mantenían sus encuentros hallaron un gran inhibidor de frecuencia con el que trataban de que sus conversaciones no fueran escuchadas por la Policía. También localizaron en un depósito judicial el Volkswagen Golf que habían usado para trasladar el cadáver hasta la zona en la que lo abandonaron y desmantelaron el laboratorio en el que el grupo supuestamente trataba la metanfetamina.
En 2025 se han producido 114 secuestros en todo el país, un 9,6% más que el año anterior, según datos del Ministerio del Interior. Andalucía, con 41 casos, es la comunidad en la que más casos se han contabilizado, seguida de la Comunidad Valenciana (14), Madrid (13) y Cataluña (11).
Desde que se produjeron las detenciones, hace un año y cuatro meses, la Policía ha dirigido varias operaciones que buscaban erradicar nuevos intentos de carteles mexicanos de la droga por establecerse en España, el último intento truncado del cartel de Sinaloa para introducir metanfetaminas trascendió a comienzos de enero. Cuando este tipo de organizaciones comienzan a operar y a relacionarse con otras organizaciones es cuando sale a la luz su lado más violento, como el final de Dritan. En el caso Balcanes, los agentes creen que, más allá de recuperar el dinero que habían perdido al extraviarse el paquete de metanfetamina, lo que buscaban era lanzar un mensaje: Al cartel de Sinaloa no se le roba.
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