El secretario de Defensa, Hegseth, describe como «muerte silenciosa» la destrucción de una fragata de Irán en el Índico con 180 tripulantes. Sólo han rescatado a 32 personas El secretario de Defensa, Hegseth, describe como «muerte silenciosa» la destrucción de una fragata de Irán en el Índico con 180 tripulantes. Sólo han rescatado a 32 personas
La imagen sigilosa de un submarino de Estados Unidos lanzando un torpedo sobre un barco enemigo mientras se escucha de fondo el ‘ping’ de un … sonar sólo se veía en películas desde la II Guerra Mundial (1939-1945). Hasta este martes. Un sumergible del Pentágono torpedeó y hundió en el océano Índico una fragata iraní que regresaba a casa después de participar en unas maniobras cerca de las costas de lndia. «Fue una muerte silenciosa», aseguró Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE UU. «Pensaban que estaban seguros en aguas internacionales», se felicitó. A bordo iban 180 tripulantes. Los equipos de rescate de Sri Lanka localizaron a 32 supervivientes. Por ahora, hay unos 80 muertos y decenas de desaparecidos.
«Es el primer hundimiento de un barco enemigo desde la II Guerra Mundial», repitió el jefe del Pentágono para dejar patente la voluntad de Washington de imponerse en todos los frentes de esta guerra, incluso los más alejados del foco en Irán. En la rueda de prensa convocada para mostrar la fragata hundida como un trofeo de caza, a Hegseth le acompañó el jefe del Estado Mayor. Dan Caine dijo que su país ha acabado con más de 20 buques de guerra iraníes, incluida la fragata alcanzada en el Índico «por un torpedo Mark 48 que envió el barco al fondo del mar». Teherán se está quedando sin Armada y, si se cumplen los planes de Israel y EEUU, «en una o dos semanas» podría perder la mayor parte de sus baterías antiaéreas. Sin mar y sin aire.
Ante la sorpresa en la opinión pública por este ataque en el lejano Índico, Caine recalcó la capacidad de «Estados Unidos de actuar con un «alcance global». «Cazar, localizar y destruir a un buque desplegado fuera de su zona es algo que sólo Estados Unidos puede hacer a esta escala», proclamó. El Pentágono patrulla el Índico con submarinos de la clase Ohio, que tienen su base en la isla Diego García, en el archipiélago de Chagos.
La Armada de Sri Landa, antigua Ceilán, informó del rescate de 32 tripulantes, la mayoría con heridas graves, de un buque iraní hundido a 40 millas náuticas (unos 74 kilómetros) al sur de la isla. El comunicado no hace referencia a las causas que provocaron la destrucción del ‘Iris Dena’. El destructor iraní envió una señal de socorro a las 5:08, hora local, según informó el ministro de Asuntos Exteriores, Vijitha Herath. Las autoridades ceilandesas desplegaron varios barcos de guerra y aviones en una misión de rescate.
Localizaron y salvaron a 32 marineros, que fueron trasladados al Hospital Karapitiya, en la ciudad costera sureña de Galle. Mientras buscaban supervivientes, hallaron cadáveres flotando en la zona. «No hemos visto el barco, pero hemos observado manchas de petróleo y restos de la fragata», declaró el capitán Buddhika Sampath, portavoz de la Armada de Sri Lanka.
Regresaba tras unas maniobras
La fragata Iris Dena, de fabricación iraní, formaba parta de la flota de Teherán desde 2021. El régimen de los ayatolás ha tratado de aumentar su presencia tanto en el Golfo Pérsico como en océanos como el Índico. El buque destruido estaba equipado con misiles antibuque, cañones y lanzatorpedos y disponía de un helipuerto y sistemas de radar de uso militar.
Cuando la embarcación iraní fue alcanzada por el submarino, estaba de regreso a su país. Había participado en unas maniobras militares conjuntas de varios países en Visakhapatnam, en el golfo de Bengala cerca de las costas de India. Los ejercicios concluyeron el 25 de febrero. Tres días después, el pasado sábado, EE UU e Israel lanzaron la operación ‘Furia Épica’ contra Irán. Desde entonces, han martilleado bases militares, edificios gubernamentales y, también, la flota enemiga en el Golfo Pérsico. Lejos, en el Índico, bajo el agua y tras un largo silencio desde la II Guerra Mundial, volvió a escucharse el ‘ping’ del sonar que anticipa el impacto de un torpedo y la «muerte silenciosa» que describió Hegseth mientras exhibía el trofeo.
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