EE UU confirma el envío de más tropas a la región, sin precisar si viajarán unidades terrestres, mientras el presidente admite que la guerra durará como mínimo «cuatro o cinco semanas» EE UU confirma el envío de más tropas a la región, sin precisar si viajarán unidades terrestres, mientras el presidente admite que la guerra durará como mínimo «cuatro o cinco semanas»
El tercer día de guerra contra Irán se ha despertado este lunes con presagios muy pesimistas. El conflicto entre la república islámica y la coalición … conformada entre Estados Unidos e Israel se ha disparado en todos los frentes. No hay lugar donde nadie permanezca a salvo. El ejército hebreo ha dirigido esta mañana su maquinaria bélica contra Líbano para mermar la capacidad agresora de Hezbolá y esta tarde ha desatado una nueva oleada. Mientras, Teherán mantiene una jornada más una ofensiva general contra todos los intereses militares occidentales en el Golfo.
El Pentágono ve cada vez más cerca en este magma bélico el momento de cruzar a una segunda etapa bélica y sopesa enviar tropas terrestres a la república islámica. Así lo ha sugerido el secretario de la Guerra, Pete Hegseth, en una declaración en la que ha obviado fijar la posición de su departamento al respecto, bajo el argumento de que confirmar el despliegue u ofrecer una fecha solo serviría para suministrar información a Teherán.
«Cuatro semanas, dos semanas, seis semanas, podría avanzar, podría retroceder», ha dicho Hegseth sobre la duración de una guerra en la que han sido destruidos 2.000 objetivos, según el Pentágono. El secretario ha añadido que el presidente, Donald Trump, tendrá plenas libertades para tomar decisiones sobre la intervención estadounidense que, en cualquier caso, ha garantizado que será más rápida que otras guerras en las que se ha visto inmerso el país, en velada alusión a Afganistán.
Las tropas hebreas muestran una enorme actividad. A la ofensiva en suelo libanés de la mañana, se suma una segunda esta tarde, cuyo objetivo son las instalaciones de Hezbolá en docenas de aldeas en el sur y el este del país, así como en Beirut. La aviación israelí también se concentra en un tercer frente, en este caso en Teherán, que desde el mediodía registra múltiples explosiones, posiblemente a la caza de los cargos políticos y de la Guardia Revolucionaria que han sobrevidido a los dos primeros días de guerra.
Irán todavía es un enemigo peligroso para Israel. Hoy mismo, un misil ha destruido un café en el centro de Tel Aviv, otro proyectil ha causado 19 heridos en Beersheba y los persas afirman que se han acercado peligrosamente al complejo del primer ministro, Benjamín Netanyahu, cuya oficina ha negado posteriormente este «rumor».
La actual fase bélica ha llevado a todos los países de la región a verse amenazados por enjambres de misiles y drones. El arsenal persa, de momento, no parece tener fin y está obligando a una serie de gobiernos precavidos que no presentaban interés en verse arrastrados a una espiral bélica a activar sus recursos militares para defenderse, como es el caso de Arabia Saudí, Kuwait o Emiratos Árabes.
Precisamente, en medio de combates de alta intensidad, las baterías kuwaitíes han derribado la pasada noche por error tres cazas F-15 estadounidenses, cuyas tripulaciones están a salvo. El hecho de que la réplica militar iraní arrastra a todos los países a la defensa parece haber generado cierto caos en el teatro de operaciones. O así lo aseguran algunos analistas en medios especializados. «Descongestionar el espacio aéreo e integrar a otros aliados en planes de batalla cuidadosamente elaborados es extremadamente difícil en esta etapa y conlleva muchos riesgos», especifica un análisis del boletín ‘The War Zone’.
Las Fuerzas de Defensa de Israel también han acelerado sus misiones aéreas en un intento de conquistar los cielos iraníes. La realidad actual nada tiene que ver con la operación conjunta del pasado mes de junio para diezmar el programa nuclear persa. Entonces, los cazas y bombarderos hebreos y estadounidenses pudieron transitar prácticamente sin problemas sobre el territorio iraní. En esta ocasión, la resistencia que opone la república islámica está siendo poderosa.
Combates más intensos
La percepción de que la guerra se ha ampliado y multiplica su intensidad en vez de disminuirla, como razonablemente podría esperarse tras el primer golpe del sábado en el que EE UU e Israel asesinaron al Líder Supremo, Alí Jamenei, y 48 de sus principales cargos políticos y militares, está generando grandes reacciones de incertidumbre. La propia Casa Blanca y seis Estados del Golfo como Kuwait, Arabia Saudita, Bahréin, Catar, Jordania y Emiratos Árabes Unidos, han emitido un comunicado donde califican los ataques de Irán de «imprudentes» y advierten de que pueden desembocar en una complicada «inestabilidad regional».
«Atacar a civiles y Estados no beligerantes constituye un comportamiento imprudente», aseveran los seis gobiernos de la zona, Acusan a la República Islámica de «violar la autonomía de múltiples Estados» y de poner en «peligro a la población civil», por lo que se reservan el «derecho a la legítima defensa» y la protección de la «seguridad nacional». Es, en líneas generales, el mismo contenido del mensaje que Alemania, el Reino Unido y Francia publicaron este domingo por la noche, cuando anunciaron su alineamiento con Estados Unidos para «defenderse» de los ataques aéreos sobre sus bases militares en Oriente Medio. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha puesto ya las pistas de las instalaciones británicas a disposición de la fuerza aérea norteamericana mientras el canciller alemán, Keir Starmer, se dirige a Washington este lunes para debatir con Donald Trump la fórmula de cooperción.
La república islámica ha conseguido, de esta forma, fundar la más asombrosa e inesperada coalición militar de la historia reciente. Sus drones y misiles han conectado a EE UU con las principales potencias de Europa y los países del Golfo en un objetivo común. Para estos últimos, las circunstancias parecen haber forzao la unión. La magnitud de la réplica persa a la operación conjunta EE UU-Israel ha sido muy superior a lo que esperaban y encaja con los peores augurios vaticinados desde hace lustros, en el sentido de que una guerra contra Irán haría arder la región completa.
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