El rechazo de Pedro Sánchez al paraguas nuclear de Francia y al incremento del gasto militar dentro de la OTAN aumentan su aislamiento El rechazo de Pedro Sánchez al paraguas nuclear de Francia y al incremento del gasto militar dentro de la OTAN aumentan su aislamiento
De la nueva situación de seguridad internacional está surgiendo el germen fundacional de la nueva defensa europea, que no se escribe en Bruselas, sino entre … los gobiernos de Londres, Berlín y París, y en la que España está quedándose peligrosamente descolgada. La Fundación Heinrich Böll cuantifica más de 160 nuevos acuerdos bilaterales y grupales en materia de seguridad entre países europeos, la mayoría redundantes respecto al artículo 5 del Tratado de la Alianza Atlántica y al artículo 42(7) del Tratado de la Unión Europea, en ninguno de los cuales figura el Gobierno español.
Si los países europeos firman esta red de compromisos es por la desconfianza que despierta Donald Trump a raíz de polémicas como la de Groenlandia o el mensaje de que el Viejo Continente debe acostumbrarse a defenderse con sus medios. El caso es que España sólamente firmó en 2022 una renovación de la presencia naval estadounidense en Rota, que no cuenta como acuerdo europeo y que, en vista de los últimos acontecimientos en la relación con Estados Unidos, tampoco cuenta exactamente como elemento para apuntalar la defensa. Y el paso más significativo dado hasta el momento, la iniciativa francesa de un paraguas nuclear continental, ha sido expresamente rechazado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en la Conferencia de Seguridad de Múnich lanzó un alegato contra las armas atómicas en la región.
«La dependencia de Sánchez de la politica doméstica» condiciona su postura, según analistas de Atlantic Council
El discurso de Emmanuel Macron y la posterior declaración conjunta con el canciller Friedrich Merz han cristalizado en una Europa de la defensa articulada en torno al eje franco-alemán, con un paraguas nuclear francés y una creciente integración de las capacidades convencionales alemanas. Dinamarca ha sido el primer país en firmar oficialmente un acuerdo sobre disuasión nuclear estratégica con París.
«Una cooperación más fuerte contribuirá a fortalecer la capacidad disuasoria de Europa. Desafortunadamente, esto es necesario porque se espera que la amenaza militar rusa aumente en los próximos años», anunció la primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen. Su titular de Defensa, Troels Lund Poulsen, añadió que la cooperación no incluye tener armas nucleares en territorio danés.
Alemania se prepara
Alemania, por su parte, ha iniciado «preparativos» y ha accedido a establecer un grupo directivo de alto nivel para alinear la estrategia con Francia, además de añadirse a los ejercicios nucleares franceses e inspecciones de ubicaciones estratégicos, mientras que ambos buscan reforzar las capacidades de defensa convencional y antimisiles junto con otros socios europeos. Esta asociación plantea desafíos para Alemania, comprometida a no desarrollar armas nucleares bajo el Tratado dos más cuatro y el Tratado de No Proliferación Nuclear. La opinión pública alemana, tradicionalmente en contra, se abre ahora a esta cuestión por motivos de necesidad. A la disuasión nuclear desean sumarse, además, el Reino Unido, Polonia, Países Bajos, Bélgica, Grecia, y Suecia.
España, sin embargo, no figura entre los países cortejados explícitamente por París como potenciales anfitriones de medios o participantes centrales en la nueva arquitectura de disuasión. Sobre el papel, está plenamente integrada en la defensa europea como uno de los 26 Estados que participan en la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO), el marco que permite planificar, desarrollar e invertir conjuntamente en capacidades militares. Figura en numerosos proyectos, desde capacidades marítimas hasta sistemas de mando y control, y ha defendido tradicionalmente una visión inclusiva de la defensa europea, pero arrastra déficits políticos y presupuestarios, corriendo así el peligro de convertirse en consumidor de seguridad, no en co‑arquitecto. Y no es por falta de capacidad.
Capacidad española de producción
«Somos potencia mundial en producción de fragatas. Aquí se ensamblan el A400M y el CASA C-295, íntegramente español en desarrollo y producción. Hay tecnología de defensa muy reconocida en electrónica, drones y vehículos terrestres, y buenas empresas que se internacionalizaron tras la crisis de 2008 con productos tecnológicamente avanzados y muy competitivos, que pueden convertirse en referencias europeas con más inversión», señala Rafael Ocejo, socio de McKinsey especializado en Defensa, aunque advierte de que «España tiene que aumentar las capacidades de su base industrial de defensa, para que todo eso que hace muy bien sea capaz de aportarlo a Europa». De lo contrario, previene, correrá un serio riesgo industrial y estratégico.
Si a esto se suma la negativa a equipararse al resto de socios de la OTAN, en el 5% de gasto en defensa, queda completo el escenario de aislamiento. Los miembros de la OTAN de Europa del Este, como Polonia y los países bálticos, lo interpretan como una preocupante falta de solidaridad en un momento crítico y España se ha visto marginada, como consecuencia, en algunas discusiones de alto perfil sobre la seguridad europea. Sánchez no asistió al ‘Washington Group’, por ejemplo, ni se ha sumado al European Sky Shield Initiative o al Joint Expeditionary Force, además de no formar parte de foros regionales destacados. Analistas de Atlantic Council han atribuido este aislamiento a la «dependencia de Pedro Sánchez en la política doméstica».
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