El hermano del rey Carlos III fue detenido la semana pasada bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público y posteriormente puesto en libertad mientras continúa la investigació El hermano del rey Carlos III fue detenido la semana pasada bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público y posteriormente puesto en libertad mientras continúa la investigació
La Cámara de los Comunes aprobó este martes la publicación de los documentos oficiales sobre el nombramiento de Andrew Mountbatten-Windsor como enviado comercial del … Reino Unido en 2001, en una decisión de gran impacto político que obliga al Gobierno a sacar a la luz información potencialmente comprometedora y hasta ahora confidencial sobre uno de los episodios más controvertidos de la vida pública británica reciente.
La iniciativa, impulsada por los liberaldemócratas mediante un ‘Humble Address’, reclama «todos los papeles» relativos a la creación del puesto y a la designación del entonces duque de York, incluyendo informes de verificación, evaluaciones de idoneidad, actas, comunicaciones internas y correspondencia oficial. De forma especialmente sensible, exige también cualquier documento en el que el exministro laborista y exembajador en Washington, Peter Mandelson, expresara su opinión sobre el nombramiento.
El Gobierno de Keir Starmer había adelantado durante el debate que respaldaría la moción, lo que despejó el camino para su aprobación. En Westminster, la decisión se interpreta como un intento de responder a la indignación pública tras las nuevas revelaciones relacionadas con el financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein y la investigación policial abierta contra el hermano del rey.
Andrés fue detenido el jueves de la semana pasada bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público y posteriormente puesto en libertad mientras continúa la investigación. También fue detenido el lunes Mandelson, que fue puesto en libertad bajo fianza horas después.
Un debate inédito
Sobre el expríncipe pesan acusaciones de haber compartido información sensible con el pederasta durante los diez años en que desempeñó funciones oficiales como enviado comercial. El debate parlamentario fue de una dureza inusual hacia un miembro de la familia real. El responsable de Comercio, Chris Bryant, describió a Mountbatten-Windsor como «un hombre grosero, arrogante y engreído» e «incapaz de distinguir entre el interés público que decía servir y su propio interés privado». En otra intervención, lo retrató como «un hombre instalado en una constante autoexaltación y un continuo afán de enriquecerse», y sostuvo que el ‘escándalo Epstein’ fue posible también porque «muchos miraron hacia otro lado».
Varios parlamentarios se refirieron al expríncipe Andrés como una persona «arrogante», sin gran preparación y con «un continuo afán de enriquecerse»
Bryant confirmó que el Ejecutivo cumplirá con la decisión parlamentaria, aunque advirtió de que la publicación podría demorarse por el volumen de documentos, algunos de más de dos décadas de antigüedad, y por la necesidad de no interferir en la investigación policial en curso. «Pondremos todo en el dominio público cuando podamos», aseguró, subrayando que la prioridad es preservar la integridad del proceso judicial.
Los liberaldemócratas presentaron la iniciativa como una prueba de que nadie está por encima del escrutinio parlamentario. Su líder, Ed Davey, afirmó que la relación de figuras prominentes con Epstein constituye «una mancha para nuestro país» y reclamó «transparencia, verdad y rendición de cuentas». El político insistió en que es imprescindible esclarecer las circunstancias del nombramiento de 2001 y el papel que pudieron desempeñar figuras clave del Gobierno de entonces.

Davey reconoció además que en 2011 él mismo defendió públicamente la actuación de Andrés como enviado comercial, calificándola de «excelente», y expresó su arrepentimiento por aquellas palabras. Según dijo, en ese momento el Parlamento no abordó adecuadamente la cuestión de Epstein ni exigió responsabilidades a la realeza con la firmeza necesaria.
Otras intervenciones aportaron testimonios directos sobre el comportamiento del conocido como «hijo favorito» de la reina Isabel II durante sus misiones oficiales. La diputada liberal demócrata Monica Harding aseguró que «su reputación le precedía» y que algunos equipos temían exponerlo públicamente por el riesgo de que hiciera comentarios inapropiados. Según relató, se le describía como «arrogante» y poco preparado, hasta el punto de que «se pensaba que podría causar daño» a los intereses británicos. En la misma línea, su compañera de partido Helen Morgan calificó la relación con Epstein de «absolutamente venenosa» y habló de una «conspiración de silencio» en torno al caso. A su juicio, existió «complicidad» en los niveles más altos del ‘establishment’, algo que, insistió, el Parlamento tiene la obligación de esclarecer.
Desde el Partido Laborista, la diputada Rachael Maskell sostuvo que «la red de abusos» vinculada a Epstein y sus asociados «debe rendir cuentas» y que Mountbatten-Windsor «debe ser también responsabilizado» tanto por su papel institucional como por sus relaciones personales.
La decisión de publicar los archivos añade presión sobre Peter Mandelson, uno de los nombres más influyentes de la política británica reciente. Los liberaldemócratas sostienen que desempeñó un papel relevante en el nombramiento y exigen conocer exactamente cuál fue su recomendación.
El cargo de representante especial para comercio e inversión, creado para aprovechar la red internacional de contactos del príncipe, implicaba viajes constantes y acceso a altos responsables políticos y empresariales en todo el mundo. Durante una década, Andrés participó en misiones económicas de alto nivel y actuó como rostro institucional del Reino Unido ante inversores extranjeros. La decisión supone un paso inédito en el escrutinio parlamentario de un miembro de la familia real en un contexto judicial abierto.
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